En el anterior post, Guillem nos contó como era una milonga.
Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, ahí va el video…
Diario de la Vuelta al Mundo
En el anterior post, Guillem nos contó como era una milonga.
Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, ahí va el video…
En Argentina el agua nos ha hecho dos demostraciones de lo poderosa que puede llegar a ser. Me refiero al Perito Moreno y a las Cataratas de Iguazú. En los dos casos te levantas por la mañana consciente de que vas a ver algo grande. Pero tras casi 9 meses de vuelta al mundo (ya se acaba… aaaaahhh!! Terroooor!!) uno se vuelve cada vez más exigente y a veces temes llevarte alguna decepción. Lo que pasa es que el mundo tiene la capacidad de sorprendernos, maravillarnos cada día que pasa y superar con creces nuestras espectativas.
El Perito Moreno tiene dos caras. De lejos, el glaciar parece una llanura blanca e infinita (¡Es más grande que Buenos Aires!) que transmite tranquilidad.

En cambio esta tranquilidad contrasta con la agitación que se nota de cerca. El Perito está vivo, en constante movimiento y es un auténtico espectáculo tanto visual como sonoro ver como se desprenden partes de sus paredes. Sorprende el estruendo que se genera tras la caída de un trocito de nada que no parece mayor que una bolita de nieve… Parece que truene. Al final hacía tiempo que Kim veía como se estava agrietando una parte, tuvimos paciencia y la guinda del pastel fue el concierto y la ola que provocó el derrumbe de un bloque enorme de la pared.

Y que decur de Iguazú… La piel de gallina…

De hecho no teníamos que pasar por ahí ( nos desviaba mucho) pero la insistencia de los argentinos y de Cez (y después dice que no le hacemos caso 😉 ) nos convencieron. Vimos las Cataratas en 2 días. El primer día fuimos al lado brasileño y te quedas con una perspectiva global del conjunto de las cascadas. Luego con una pasarela llegas abajo de la caída de una de ellas.

Ese día por la noche conocimos a unas chicas madrileñas y estuvimos tocando la guitarra hasta tarde. Al día siguiente visitamos todos juntos ellado argentino.


A todos se nos quedó una cara de «NO ME CREO LO QUE ESTÁN VIENDO MIS OJOS» al llegar al mirador de la espectacular Garganta del Diablo.

¡Qué perspectiva! Estábamos rodeados de saltos de agua altíssimos y con una cantidad exagerada de agua. Bueno, y el resto del paseo también nos dejó algunas imágenes preciosas.

Ah! Además de regalo Iguazú te obsequia con un par de cosas que si más no nosotros no esperábamos encontrarnos: Un festival de arcos iris en cada cascada y mucha fauna!

Ya llevamos unos días de parón en el viaje, tomando aire para seguir la vuelta al mundo en Buenos Aires, acogidos por Martin, Erika y Oriol y acompañados por otros tantos amigos de amigos y conocidos hemos recorrido la ciudad, sus barrios y boliches.
Ayer en la tarde visitamos el cementerio de Recoleta dónde en contra de su voluntad está enterrada Evita (que quería quedarse en la CGT, con los trabajadores) y al parecer el 80% de hombres que construyeron el País, políticos, doctores, arquitectos, artistas…
Después Oriol nos llevó al barrio de Once a «lo de Roberto» una pequeña taberna con estanterías repletas de botellas polvorientas y un minúsculo escenario con dos sillas de madera por todo decorado.
Pedimos unas Quilmes fresquitas y una picada, y de pronto en el gallinero típico de un bar se hace el silencio, suben al escenario dos jóvenes, uno con la guitarra a cuestas y la otra con su sonrisa, sin más prolegomenos los dedos del maestro acarician las cuerdas y la voz de la muchacha acalla los últimos susurros, se escucha un tango y el bar ha quedado absorto.

Mientras canta acompaña teatralmente con el gesto y persigue con la mirada a todos los parroquianos haciéndonos llegar con emoción las melancólicas frases del tango, el maestro acompaña con la respiración el tangueo de su guitarra a veces dulce otrora frenético con dramáticas pausas.

Después del tango vendrán Milongas, más picarescas, con mucho humor negro declamadas con el mismo sentimiento y la misma intensidad, a nosotros nos sorprende la juventud de los artistas y para compensar al rato sube un cantante más veterano con otro guitarrista.

El primer Tango se lo dedica a un orondo señor que ha murmurado varias de las letras que ya han sonado, el habitual del lugar de pelo blanco como la nieve llora a la tercera frase de la canción que declara Buenos Aires su ciudad, con la mirada fija en el que seguro, es compañero de mil noches de auroras.

El tango se recita y se canta, las miradas se pierden en la voz del interprete y el silencio al fin se rompe con violencia con los vítores, bravos, silbidos, aplausos, «dales» y golpes en la mesa de los clientes que piden más.

Sin ganas de acabar lo que estaba siendo una velada emocionante Charles y yo fuimos al bar de al lado dónde, los mismos que cantaban en «lo De Roberto» se instalan de músicos o espectadores 3 guitarras se juntan y un Bandoneon se estira y encoge dejando oír sus lamentos, de pronto un joven estira de la mano una muchacha y sin mediar palabra se juntan los cuerpos y se baila un tango, el arrastra los pies ella los mueve endiabladamente, parece una batalla, se mueven entre las mesas, sin vestidos de gala pero con toda la pasión… Nos quedamos mudos de nuevo… hasta el último rasgueo cuándo rompemos en aplausos!

Os habíamos dejado a medias con nuestro trek por el Parque nacional más bello de Sud América así que ahí va el resto:
El segundo día en el Parque Nacional Torres del Paine empieza pronto y nublado, torcemos el gesto ya que se supone que atacamos el tramo con mejores vistas pero también optimistas ya que el día anterior nos comentan que se despejó al avanzar el día.
Esta vez toca caminar con la mochila a cuestas, dos horas (7km) más o menos llanas pero ya con un poco de lluvia nos dejan en el campamento Italiano, se supone que hay que subir un trecho por el valle del Francés para llegar al mirador Británico (unas 2 horas más) y allí se divisa un glaciar y los tres lagos que a veces serenos otras furiosos reinan a los pies de la pequeña cordillera, pero a la hora nos detenemos en el primer mirador, ya vemos el glaciar pero las nubes casi nos cubren, el vendaval empieza a ser importante y decidimos recular ya que más arriba no veremos nada.
Muy decepcionados recuperamos nuestras mochilas en el campamento Italiano y seguimos hasta el refugio de los Cuernos, otras 2 horas de camino, la tormenta nos persigue y de pronto el viento se vuelve huracanado, cerca del lago este casi nos tira al suelo, de hecho hace que Charles de un traspié al cruzar un riachuelo, ya no importa, los pies los llevamos todos mojados… nos apetece llegar y secar la ropa…
Nuestro mayor temor es que nos han comentado que no hay sitio en el refugio y que nos toca acampar, esto no sería problema si no fuera por el frío y por poder secar la ropa, por suerte los dioses están con nosotros, tenemos cama!
Todos los inquilinos, los que dormirán dentro y los que acampan por fuera se encierran en el pequeño refugio para cenar, se extienden las prendas por todos los rincones, delante de la estufa un mar de zapatos…

Mientras fuera el viento azota con violencia la madera, tanto que a veces parece que se vaya a caer una pared, en el interior la temperatura sube gracias a unos Franceses que sin ganas de ir hacia sus tiendas de campaña bajan una botella de Pisco tras otra.

El tercer día es casi de trámite, hay que recorrer unos 12 km de zona llana y luego ascender hasta el refugio de Los Chilenos que queda a solo 2 horas de las Torres. Son unas 5 horas de caminata y aunque la cordillera sigue en un mar de nubes el tiempo es clemente y el viento y la lluvia nos dan un respiro.

Algunas de las vistas son un regalo, también nos cruzamos en los escarpados caminos con unos caballos cargados de víveres, se dirigen al refugio ya que el lago está demasiado agitado para llevar las provisiones con la Zodiac, llegamos cansados al refugio cuándo la temperatura baja en picado.


En esta zona del parque hay un nuevo microclima y se pone a nevar con intensidad, por suerte en este refugio también tenemos cama (como siempre a precio de Hilton pero todos estamos contentos de pagar…).

Por la noche tenemos dudas, nuestras compañeras de habitación se pegan el madrugón (3h30 am) para ver la salida del sol en la base de las Torres, deberíamos imitarlas? Vale la pena?
Al final decidimos levantarnos sobre las 7h y ver que tal con el tiempo, a esa hora las Torres están cubiertas, así que desayunamos con calma, al preguntar nos dejan con pocas esperanzas de ver algo pero salimos ya que aquí estamos, nos cruzamos con las dos chicas que vuelven de su periplo semi nocturno, no han visto mucho pero comentan que se está despejando y en efecto, como más subimos más se va abriendo.
El tramo es corto y solo en la última media hora se pone complicado pero os dejo que compartáis el momento más espectacular, la visión de las Torres y del lago de la base.

Al bajar todavía nos quedan fuerzas para darnos una vuelta por el Camino de la Fauna y a parte de Guasnacos no vimos mucha pero os dejo con las imágenes que dicen que valen más que mil palabras:



Con un mes de retraso, por fin aparece el post que os debía sobre Bariloche y la región de los Lagos en Argentina. Allí fuimos hace un mes, cuando aún estábamos en Chile porque es más simple entrar desde Chile, que ir allí cuando estás subiendo de sur a norte en la Argentina. El caso es que el viaje nos llevó unos cinco días en esta región, con la suerte de tener un tiempo increíble para disfrutar más aún.
De entrada, solo el viaje en autobús desde Chile, ya merece la pena. Bordeas el lago Nahuel Huapi durante la parte final del trayecto, con el sol de media tarde y vas llegando al pueblo. Una vez allí, acompañados de una pareja de franceses, tuvimos la mejor de las suertes: dirigirnos al hostal «Estación del Sur». Lo que tendría que ser el hostal cada día de nuestro viaje: cómodo, simple pero completo, limpio y sobretodo, regentado por Martín y José. Los dueños nos dieron la mejor acogida, haciéndonos sentir como en casa y ayudándonos siempre en todo lo posible. Así da gusto dar una vuelta al mundo (a ver cuando hablo de hostales, que lo tengo pendiente…). Así, con una base de operaciones tan buena, la visita se hace mejor…


Bariloche en si, no es el pueblo más bonito en el que uno haya estado. Es turístico, vive del esquí en invierno, muchas tiendas, mucho ajetreo con alguna que otra zona linda para pasear. San Carlos de Bariloche no es el atractivo de la zona: lo mejor está allí fuera.

Así el primer día nos fuimos de paseo: nos fuimos a «cerrear» (visteee, que palabras invento ????). Cerrear es ir a un cerro, es decir, subir montañas. Primero Cerro Catedral, donde están ubicadas las pistas de esquí (ya en su último fin de semana). Subiendo con los remontes, llegas a la cima y tienes toda la vista aérea de la zona: todos los lagos, cerros chilenos y argentinos, volcanes, bosques… Subes bastantes, lo que te da una perspectiva muy buena de toda la región. Tiempo para admirar la vista, tomar una Quilmes, charlar, jugar con la nieve y bajando que luego tenemos otro cerro. El Campanario. Menos elevado que el primero pero igualmente subiendo con remonte (eso si, nuestra catalanidad unida al nuestro plan «tengo que quemar todos los asados con chimichurri que me zampo», nos llevaron a subirlo a pie. La pela es la pela). Y cuando subes arriba. Te quedas sin palabras. Para mi, de las mejores vista sin duda del viaje. Todo es bonito, la luz del sol ya atardeciendo es el mejor complemento, la nieve, el agua, la tranquilidad y la felicidad de saber que estás viendo algo bonito. Aquí si que nos tomamos nuestro tiempo. Arriba un restaurante muy apetecible sirvió una tarta de chocolate a Ceci y nosotros, unas Quilmes (si, en efecto, estoy enamorado de esta cerveza). Una silla y mucho tiempo para quedarse con la vista. Y luego cargados de energía, bajando que es gerundio, perdiéndonos durante un rato y conociendo simpáticos perritos de bellas casas de la zona (que lindo se pone un perruco cuando entras en su terreno. Suerte que como en los dibujos, llevo siempre un solomillo en la manga).


Y claro, con un día así, que hay que hacer: CELEBRARLO. Haciendo qué ??? Un ASADO !!! Aquí los Willy Fogs, entrando en la ciencia del asado argentina. Después de comprar carne (muy barata) y Quilmes (para beber, no para asar): Martín nos dio los consejos para el asado. A primera vista, para hacer un asado argentino hay que ser ingeniero en térmica, técnico de manipulador de alimentos, encomendarse a Nuestra Señora de Luján y mimar la carne como si fuera de la familia. En efecto, como dar el misticismo a una barbacoa: decir que es un asado.


– Viste Kim, ahora la cubro con periódico. Retengo el calor.
– Che, cuanto lleva ??? Poco tiempo.
– Esteeeeee, la giraste ???
– Pibe, como se reconoce un espía argentino ??? Porque en la espalda lleva un cartel: soy el mejor espía del mundo.
– Locoooo, comemos ya ???
Desde aquí, mucho cariño para todos. Hago broma, pero el caso es que el trozo de vacío que nos zampamos estaba riquisimo.
Y ya otro día, bajo los consejos de mi prima (que nos dió un montón, gracias Pablo!), nos fuimos a comer curanto en la Villa Suiza. El curanto es una manera de cocer la carne muy curiosa: se calientan piedras de río al fuego, se entierran, se ponen las verduras y la carne, se deja cubierto 45 minutos et voilà !!! Ya tienes la carne cocida y con un sabor muy especial, mezcla de tierra y humo. No dejamos ni los cubiertos. Además, fuimos a un sitio que después de la comida, un simpático caballero nos ofreció canciones y bromas de la zona. Algún tango, otra milonga y muchas sonrisas, el mejor digestivo del mundo (el avispado lector notará que no bebimos Quilmes. No había. Indignante).
Y para terminar, al día siguiente, paseo en barca por el Lago Nahuel Huapi. Lástima que el día no nos acompañó y nos siguió más la lluvia que otra cosa, pero tuvimos otra visión (esta vez desde el agua) de este lugar tan precioso que es la Región de los Lagos.
Volveremos.

Entre Chiloé y el Navimag, nuestra vuelta al mundo se detuvo un par de días en la región de los lagos Chilena. Y al igual que su hermana argentina Bariloche, Puerto Varas nos ha ofrecido unos paisajes tremendos.
Después del lluvioso tiempo de Chiloé, en Puerto varas el sol nos acogió iluminando el imponente volcán Osorno al otro lado del Lago.
Pero tan inofensivo aspecto, la ciudad nos ocultaba algunos misterios y los temores de Cez (ella es la de la intuición) aumentaron al entrar en lo que iba a ser nuestro alojamiento: Una pensión de tenebroso nombre: ¡HELLwig! Era una antigua casa de madera con un ligero olor a rancio, con poca luz y según Cez igualita que la casa del orfanato, hasta aquí sin más… Lo que no se esperaba nuestra joven bruja era que la casa intentaría comunicarse con ella. Cada crujido del viejo parquet, cada chirrio de las oxidadas bisagras, cada golpe de viento en las ventanas eran un lamento que la privilegiada mente de nuestra maga silvestre descifraba a su pesar, quedando así sus noches a merced de tormentosos sueños. Una noche mientras dormía, Cez respiró la amargura que flotaba en aire de la casa. Al ser ya una vieja sabia, la amargura se desplazó veloz por las autopistas del pensamiento e inyectó en sus iris angustiosas imágenes y en los poros de su piel gélidos escalofríos. No hace falta decir que nuestra reacción al enterarnos de lo que sufría Cez no fue otra que hurgar en la herida y divertirnos apareciendo por sopresa con voces de ultratumba o saliendo de los armarios.

Pero volvamos a Puerto Varas que me he perdido… A Puerto Varas también veníamos en busca de un poco de marcha y la encontramos en el Barómetro! Gente de nuestra edad, buen ambiente y buena música.Al día siguiente queríamos repetir pero nos topamos con las elecciones municipales.

Qué tiene que ver, no? Pues a partir de las 23h del día anterior hasta que se hacen públicos los resultados, ¡ Se aplica la ley seca! Los bares cierran y los supers vacían todas las estanterías de la sección de vinos y licores. A lo mejor tienen miedo que con la resaca te equivoques de casilla… Otra cosa curiosa que aprendimos es que si estás inscrito en el censo electoral (o sea, haber ido a votar al menos una vez) estás OBLIGADO a votar y sino te multan!

Al día siguiente Ximena, una chica que conocimos en el barómetro nos llevó de paseo por la zona de los lagos: Precioso!


Finalmente a la mañana siguiente debido a un retraso del barco visitamos el coqueto asentamiento alemán de Frutilllar que al igual que Puerto Varas rodea el Llanquihue.

Tenían el pueblo muy arregladito

Y como no, el volcán presidiendo.
Al bajar del ferry uno realiza que acaba de poner los pies en un lugar inhóspito pero de una belleza excepcional… hemos atravesado sus tierras durante 4 días pero solo ahora nuestros pies besan la pampa… hemos llegado a la Patagonia y nadie dijo que fuera fácil vivir aquí.
El viento barre las calles de Puerto Natales y una luz crepuscular nos anuncia que hemos descendido a latitudes en que pocos hombres y mujeres se aventuraban hace unos años. Después de 4 días en el mar la tierra no nos parece un lugar estable ni seguro, y menos estas inmensas extensiones de hierbas y lomas, de belleza extraña.
Dedicamos un día a hacer la colada y a reposar el cuerpo después de los excesos Navimagueros, hacemos la compra para afrontar los 4 días de excursión que nos esperan en el Parque Nacional Torres del Paine, según reza nuestra guía el Parque Nacional más bello de Sur América.
A las 6h00 toca diana, el bus sale a las 7h30 de Puerto Natales y nos deja en el puerto cerca del lago Pehoé, poco antes de las 11h00.
Tenemos suerte, el día es espectacular y ya de lejos, en el bus, le pedimos al conductor que pare para que podamos retratar la silueta que se recorta a lo lejos, la silueta de Las Torres y Los Cuernos, una cordillera mucho más joven que su hermana mayor, la Andina. Esta silueta nos acompañará, presente o entre brumas durante 4 días a partir de ahora y no estamos seguros de poder volver a verla con esta claridad, aquí el clima es un misterio.
Desde el Catamaran podemos ver Los Cuernos!
El recorrido más habitual en el Parque Nacional es conocido como el de la W, en efecto el «trekking» pasa por varios lugares y el trazado del camino a vista de pájaro se asemeja a una gran W.
El primer paso será tomar un Catamarán que a las 12h00 cruza el Lago Pehoé, tras Los Cuernos y al doblar un ángulo del lago aparecen Las Torres y su visión contrastando con el cielo azul y el lago turquesa nos hace perder el habla, como las olas que el viento huracanado levanta en el lago tambalean el barco y nos hacen perder el equilibrio. Justo antes de saltar al Catamaran nos acercamos a una cascada enorme que una vez más nos demuestra la tremenda fuerza que tiene el agua.

Una vez quemada la Visa para pagar el alojamiento más caro de todo el viaje nos dispusimos a andar hasta el Glaciar Grey, el primer tramo de la W.

El viento del norte nos pega de frente mientras recorremos la hora y media que nos separa del mirador (al salir más tarde de la una del mediodía no nos alcanza para llegar a la base del glaciar) en el lago que bordeamos descubrimos algunos Icebergs que sacan a flote su punta azulada.

En una parte elevada del camino, dónde el viento abofeteaba de tal manera que costaba mantenerse en pie pudimos ver la lengua bífida del glaciar, cortada por una isla y detrás km y km de hielo irregular, creo que nunca olvidaré la visión de la inmensidad de hielo que al final del lago se extendía llenando el valle.

El hielo se funde con el cielo gris
Protegidos por un árbol comimos nuestros bocadillos y después de hacer medio millón de fotos con la cámara y con el corazón regresamos empujados por el viento hacia el hostal.

El paso del tiempo curva los árboles

Al fondo las dos lenguas del glaciar
(no os pongo muchas fotos del glaciar que nos queda por enseñaros el Perito Moreno hielo para aburrir y para abastecer los bares de la costa brava durante 2000 veranos…)
Para que veáis que aquí, con el único y altruista fín que no es sino el hecho de entreteneros ;), no reparamos en gastos; hemos invertido en un crucero de 4 días para cruzar la Patagonia de Norte a Sur y así llegar a Puerto Natale.
La verdad es que crucero es una palabra que quizás le viene grande a este ferry llamado Navimag. He aquí una breve descripción de lo que serían las diferencias…
Nada más llegar nos encontramos con unos curiosos pasajeros… Espero que no pagaran mucho por su boleto pues no parecían disponer de camarotes muy cómodos…
Y qué decir de nuestros camarotes?… La obsoleta moda de los grandes espacios da paso a la calidez de la cercanía humana…

En el panfleto se anunciaban unas instalaciones que contaban con comedor principal, sala de fiestas, cafetería y pub. Lo que no te decían era que estos cuatro se ubicaban en una sola salita en la que no cabíamos ni todos los pasajeros para comer y se nos llamaba en tres turnos diferentes. Supusimos que fue por esta razón que no tuvimos el placer de ser invitados a la mesa del capitán… No cabíamos…



Cez y su mantita, muy felices de la vida

Foto de grupo con Mantita

No nos cansamos de contemplar el mar
Las actividades de a bordo: Proyección de películas chilenas (mención especial a «Mi mejor enemigo» y «Machuca»), charla informativa sobre el Parque Nacional de Torres del Paine y la estrella del programa!! Para el tercer día nos tenían reservado un curso acelerado de subsistencia en alta mar en el «tranquilo» Golfo de Peñas… Incluído en el cursillo iba otro de artes escénicas en el que los pasajeros bordaron las escenas dramáticas. Los mejores papeles fueron interpretados en el cuarto de baño, ahí había chicos cargados de talento. Cabe destacar el realismos de los sudores fríos y los temblores de Kim y en el apartado cómico mi homenaje sentido, muy profundo, a South Park…


Liam también nos ayudaba a arrancar las noches
También había otra diferencia que saltaba a la vista: el tipo de pasajeros. Escaseaban las parejas de recién casados, las familias y jubilados adinerados. En Navimag el «lujo» se lo marcan los mochileros como nosotros y claro, tanto joven junto crea un clima especial y al final del trayecto éramos todos amigos del alma. Y es que nos encontramos a gente con las mismas inquietudes, gente curiosa, siempre dispuesta a esclarecer las dudas que el mundo le presenta… Como Liam, un irlandés, genio con voz y guitarra, a quién le entró la duda de como de surtida debía de ser la bodega del barco y decidió resolverla pimplándose él solito entre 4 y 5 botellas de vino al día y consiguiendo así acabar con las existencias de la última noche… Tampoco sería tan extraño si las existencias no estuvieran calculadas también para el viaje de vuelta.

La última noche se animó

y no veas como acabó…
Quiero también destacar que cuando hacía falta madrugar para ver algún paso entre islas de interés, siempre éramos los primeros en cubierta… Llegábamos mucho antes que los demás… Normal cuando aseguras el tiro quedándote despierto toda la noche jeje…




Antes de un pequeño salto a Argentina para ir a bariloche, pasamos unos días muy agradables en Valdivia. Una ciudad universitaria del centro de Chile y que antes de la construcción del canal de Panamá fue el puerto más importante del pacífico en latinoamérica (bueno, no exactamente Valdivia pero si el pueblo de al lado llamado Corral).
Veníamos de Pucón donde habíamos respirado mucha naturaleza y necesitábamos un poquito de vida urbana y de noche urbana ;). Así que Valdivia nos ha ofrecido lo que íbamos buscando, un poco de fiesta, buena comida y un lugar agradable en el que pasear.

Sin duda lo más espectacular de Valdivia es la feria fluvial, el mercado de pescado vamos. Es un mercado en el que todo el género está fresquíssimo, vamos que todo está vivo, lo que no te esperas es la cantidad de fauna que se pasea por el mercado y su proximidad…

Ya nos habían avisado de que había una colonia de leones marinos que vivía al lado del mercado y que se alimentaba de los restos de éste.

La sorpresa llega cuando vees que uno de los leones se pasea tan pancho entre las paraditas, de repente se cuela detrás de una y se le zampa una caja entera de merluzas ( 5 0 6 merluzas de 2 -3 kilos).
Menudo atracón!
Se ve que se lo permiten porque el pobre es ciego… Como mínimo lo que es verdad es que se puso ciego del atracón que se dió…

Además pelícanos, gaviotas y otras aves están muy al tanto de las sobras que rescatan entre los leones…

Otro día también fuimos a visitar unos antiguos fuertes españoles en los alrededores de Corral y disfrutamos de unas vistas bastante privilegiadas.


Al anterior fuimos a hacer una cata de cervezas en una fábrica de una empresa alemana (Kunstmann) que lleva años instalada.


Mención especial a la Torobayo sin filtrar y la curiosa cerveza de miel.

Como véis la vuelta al mundo sigue siendo muy sufrida… ;). Hasta pronto!
Pues si, como pasa el tiempo. Un mes en Sudamerica. De momento, solo Chile y unos días en Argentina. Suficientes para confirmar aquello que me esperaba. Me encanta este lugar, este continente. Tanto tiempo soñando en descubrir América Latina, y tras estos días, sigo alucinado con todo lo que he visto. Cada continente tiene su cosa y en una vuelta al mundo ves muchos sitios distintos, pero aquí me siento bien. Estoy de viaje cada dia pero me siento como en casa muy a menudo.
Toda la gente que nos hemos cruzado hasta ahora han dejado un grato recuerdo dentro de mi. El recibimiento en Santiago de Jean Pierre, la descubierta de Valpo con Pablo, sentirse como en casa en Bariloche con Martín y José o saberse que casi en el final del mundo, en Puerto Natales, una amistad de un día en un autobus en Camboya, te está esperando. De Asia por ejemplo, heché de menos poder hablar con la gente. Aquí me han contado de todo. En los mercados, en la calle, en los transportes, en los hostales, en los bares. Aquí si tienes ganas, solo hay que echarse una sonrisa en la cara y preguntar. El resto viene solo.
De Sudamerica tambien me quedo con lo visto. Paisajes increibles, volcanes, parques, montañas, esa cordillera que cruza todo el continente. Un espectáculo para los ojos y para el corazón. Pocas veces me ha impresionado tanto una vista como la de Cerro Campanario en Bariloche. Imaginad estar a los pies de lagos, bosques, altas montañas, fiordos y prados, todo eso bajo la luz del sol más brillante y preciosa que os podáis imaginar. Mis ojos iban locos.
Pensaréis que soy cursi, que me paso con el azúcar pero yo os diré que creo que me quedo corto. Que me encantaría transmitir más de lo que transmito, para todos aquellos que nos seguís y que estáis a nuestro lado. Cada vez más, siento que mi mochila pesa cada día un poco más. Miro y veo que tengo la misma ropa. No lo entiendo. Luego pienso y ya sé porqué. Cada día os llevo dentro de ella.
Y en lugar de que el peso frene la marcha, me hace andar mejor.
Un abrazo.
PD: este post está escrito sin el paseo de cuatro días en Torres del Paine, que empezamos mañana. Por aquí me han contado que es de las cosas más bonitas del mundo. Imaginad. Alucino.