Loop Salta-Cafayate-Cachi-Salta y Humahuaca

En el noroeste Argentino está la bonita ciudad de Salta, Salta la Linda como la llaman, aunque la verdad la recorrimos poco porque lo que hicimos fue alquilar un Opel Corsa «de los grandes» (según palabras de Kim) y embutirnos a 6 para dar una vuelta muy interesante (a 6 sí… la pela és la pela y dos coches habrían doblado el presupuesto). Y éramos 6 porque de nuevo (por cuarta vez en esta vuelta al mundo) nos cruzamos con Mette una Danesa nacionalizada Británica y con su amiga Louise que se unieron a la vuelta!

De Salta fuimos a Cafayate y paseamos por la Quebrada del Cafayate por la que íbamos avanzando y parando a medida que descubríamos las curiosidades geológicas del lugar.
Primero uno se topa con «La garganta del Diablo» una gran falla excavada en la roca por el agua con la ayuda de los años. De lejos y con un poco de imaginación es verdad que uno puede llegar a ver el gaznate de Satanás y a la que te adentras por el camino caprichoso trazado por el agua parece que se te caigan las paredes encima, pierdes un poco la perspectiva y no sabes a dónde mirar.

 

 
Posando en la base de la garganta

 

La siguiente estación fue «el Anfiteatro» un corto cañón que recuerda al desfiladero de Petra conduce a una enorme apertura en forma semicircular que en efecto se asemeja a un anfiteatro pero de paredes colosales!

 

 
El desfiladero…

  

 
Kim y Cez diminutos…
 

Hacia el final del recorrido una de las formaciones rocosas se denomina el Castillo… os dejo que imaginéis las torres y las almenaras como si de Minas Tirith se tratara.

 

 
 El Castillo…

Pero de hecho lo espectacular en sí era la quebrada y disfrutar de sus imágenes. Kim condució con maestría al ser el único que conserva el carnet después de las visitas de los amantes de lo ajeno y entre paradas, fotos, cabezaditas y alguna que otra empanada en el medio de la nada llegamos a Cafayate.

 
Uno de los muchos paisajes de postal

 

 
Waira (viento en Quechua) el perro punk solo con cresta (a la derecha en la foto)

 

Cafayate es un pueblo tranquilo, con su Iglesia de estilo colonial, con sus parrilladas a 15 pesos (cantidades de carne descomunales con una jarra de vino de la casa por 3 Euros por cabeza!).

Al día siguiente la vuelta se hizo por los valles Cachalquíes:

 

 
Un lugar tranquilo para pasar las vacaciones…
 
 
 
Kim y los desolados parajes…

 
De camino a Cachi cruzamos la quebrada de las agujas, una especie de valle lunar con miles de rocas que salen disparadas cuál cohetes del suelo…

 
 
Los 6 posando con las agujas de fondo.
 
 
 
Como buenos colonos evangelizamos hasta en el desierto…

 
Después de visitar la pequeña población de Cachi dónde retomamos fuerzas y nos resguardamos del sofocante calor con una buena comida, cruzamos el valle de los cardones, una planície a más de 3000 m de altura con miles de cactus que forman un paisaje surrealista, aquí cada uno bajó del coche y se fué por su lado ensimismado…

 
 
 
La Iglesia de Cachi de estilo Cuzqueño
 
 
Van dos globos por el desierto y uno le dice al otro: -¡Cuidado con el Cactus! y el otro -¿Cuál Cactussssssssss? (jejeje)
 
 
 
Hay que andarse con cuidadiiiiiiiiiinnnnnnnnnnn!

 
El último tramo  es ya de bajada otra vez por la denominada cuesta del obispo, tuve que hacerla (al final cambiamos de conductor a ver quién nos para en medio de estos pagos…) sin apretar una sola vez el accelerador porque estábamos sin gasolina y no disfrutamos como se merece de sus paisajes para no ir parando y arrancando cada vez…

 
 
¿Precioso no es cierto?
 
 

De vuelta a Salta pasamos una noche tranquilos en el hostal y al día siguiente pusimos rumbo a Jujuy, cerca de Jujuy (no confundir con Yuhuuuuy señora Puigmal) visitamos la quebrada de Humahuaca o lo que también se conoce cómo el valle de los 7 colores, la verdad es que no se si en las postales hay fotoshop pero aunque es bastante espectacular no nos resultó tan increïble cómo parecía en dichas postales.
 

 
 
Azul, morado, rojo, rosa, verde… quién da más?
 
 
Cuidadinnnnnnnnnnnn (2ª parte…)
 

 
Nuestra última noche en Argentina fue en Tilcara y desde el hostal escuchamos un concierto, nos acercamos y sin saber muy bién cómo el amo del hostal, que también golfeaba en el bar nos convenció para que nosotros también formáramos parte del espéctaculo… ¿Nuestro repertorio?: Una de Sabina, una de Bob y una de Agua Bendita… triunfamos!

 
 

   

 
Con micro y todo!
 

   

Córdoba y Mendoza

Hemos pasado unos días por en un par de ciudades importantes en Argentina como son Córdoba y Mendoza.

 

Córdoba, la 2ª ciudad del país en habitantes y lo que es más importante, ciudad universitaria del país ;), rebosa de vida… ¡y de marcha! Aunque por la noche nos sentimos un poco abueletes…

Parece que el pique sigue coleando en Córdoba

Si hablamos de lo que hicimos como guiris destacaríamos la Manzana Jesuística en el centro de la ciudad y el Pueblo de Alta Gracia.

 

El monje nos vigilaba
La estancia Jesuística

Alta Gracia, a parte de ser también Patrimonio de la Unesco por su Estancia de Jesuitas es más conocido por ser la cuna del Che. Así que le dedicamos una visitilla a su casa-museo. Además en córdoba nos márcamos el enéssimo asado, esta vez preparado por Fede, el que nos hizo de anfitrión en el Hostel Morada.

Nuestra siguiente etapa fue Mendoza, en donde nos espereba Virginia, una mendocina que conocímos en Chile. A ella se le unió su amiga Gi y dispusimos de dos magníficas guías. Últimamente nos hemos puesto exigentes e ya no nos conformamos con una jejeje. ¡Como nos cuidaron!

Tomando mate en el parque con Virginia

El primer día nos llevaron a una bodega ya que Mendoza es conocida por sus vinos. Al siguiente fuimos a la antigua estación de tren que sirve de punto de reunión para ciertas plataformas juveniles o para ciertos actos reinvidicativos.

Se ve que se montan unas fiestas electrónicas…

De hecho están intentando convertirlo en centro cultural pero por ahora quedan los restos de lo que debió ser una muy bonita estación y que a pesar de su abandono conserva su encanto. Para los que no lo sabían como yo, ejem, Argentina disponía de una red de ferrocarril bastante correcta y en las crisis Ménem lo vendió todo. Así la mayoría de estaciones están vacías, es normal ver algunos vagones oxidados a lo largo del país. Da lástima ver como queda desaprovechada todas las vías que hay por el país.

Gi dentro de un vagón olvidado

Finalmente al día siguiente hicimos una pequeña escursión en coche hasta el pie del Aconcagua, la montaña más alta de América con 6959 metros. Nada un montículito que no alcanzamos ni a ver por 4 nubecitas ;)…

Al fondo estaría el Aconcagua…
Pero el picnic en ese entorno valía la pena

De camino pudimos contemplar unas vistas privilegiadas, con paredones altísimos y el bastante famoso Puente del Inca.

Imaginaros el río que debía contener…

El color amarillo del puente natural se debe a las aguas termales que pasan por encima y que en su tiempo se aprovecharon para construir un balneario.

El puente amarillo

Ah! Ya que empezamos a seguir la senda del Che en Alta Gracia, en Mendoza vimos la última que han hecho sobre él, con Benicio del Toro y la verdad que nos gustó. Luego en Bolivia iremos a Santa Cruz allí donde murió y Guillem acabará su viaje en su meca: Cuba! Tras los pasos del Che…

PD: Me olvidaba que nos llevaron a una Murga: Es como una coral de chicos (aunque ahora nacen algunas femeninas), muy típico de Uruguay en el que se cantan temas de actualidad con mucho humor. Nos lo pasamos genial.

 

Y los disfraces muy currados

Valle de la luna

No muy lejos de San Juan, en el Pueblo de Valle Fértil se encuentra el Valle de la Luna, muy poco visitado, aunque haya sido declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y la verdad es que se lo merece.

 

El espectáculo se divide en dos parques nacionales: Talampaya e Ichigualasto. Nosotros los visitamos en un día pero en Ichigualasto te puedes pasar un día entero si se hace un trekking.

Talampaya solo se puede visitar subido en los todoterrenos de los guardas y pagando la visita. No tuvimos buena suerte con la guía ya que, la pobre a pesar de que le ponía buena voluntad no tenía lo que diríamos gracia natural… Se oyeron frases como «Ahora regresaremos al auto por el mismo camino que hemos hecho en la ida pero haciéndolo en sentido contrario, luego subiremos al auto…». Solo le hacía falta indicar de que manera debíamos posar nuestras nalgas en los mullidos asientos. A pesar de los intentos de la guía el parque nos impresionó. Al principio del recorrido pudimos ver pinturas rupestres indígenas de las tribus nómadas que pasaban por ahí.

Estaban hechos unos artistas!

Después vino el gran espectáculo del Cañon: paredes de 150 metros de roca rojiza que junto con el contraste del cielo azul nos brindó unas imágenes que nos quedaran grabadas en la retina.

En el hueco del cañón se podría organizar un buen rally…
Kim produciendo eco en unas canalizaciones casi perfectamente cilíndricas
De veranito otra vez…

Finalmente pasamos por unas formaciones rocosas que adoptaban formas curiosas que con un poco de imaginación la gente ha bautizado.

 

La Catedral
Cez ligándose al supuestamente Monje del fondo…

La segunda parte del día era el plato fuerte e Ichigualasto estuvo a la altura. Allí es dónde entendimos porque la zona se bautizaba el Valle de la Luna.

En la luna no hay gravedad 😉
¡Pero jugaban a la petanca!

 

 La variedad de paisajes de Argentina esta vez nos brindaba con un desierto rocoso que en algunos lugares era bien bien la copia exacta de la idea que tenemos de la luna. Hasta el guía, esta vez un hombre muy gracioso hizo un chiste sobre ello:

«- Saben que dijo Neil Armstrong cuando piso la luna?
Entonces alguien contestó: Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad…
– Esto es lo que dijo para los periódicos, en verdad dijo: Che puta, tanto follón para llegar acá y al final ver lo de Ichigualasto…» Supongo que así escrito no tiene nada de gracia pero a mi me apetecía contarlo ;).

Luego también fuimos a ver unas formaciones curiosas

Kim i Guillem empezando relación facebook 

      

El Champi dando lugar a un paisaje irreal

  

Late la Bombonera

Eso es lo que nos contaron en el Campo de Boca Juniors, la Bombonera, en el barrio de Buenos Aires que lleva el mismo nombre.

La Bombonera no vibra con los canticos.
La Bombonera late. Como un corazón.
Pensáis que exagero ??? Me quedo corto. Y eso que el partido que nos llevo Martín, era contra Vélez Sarsfield, y no el Clásico, el Derby de la Capital, contra los Millonarios de River Plate. Aun así a falta de cuatro fechas para terminar el torneo, pintaba buen partido.
 
 
 
 
Guillem, un hincha de Boca más 

Ir a la Bombonera, para cualquier aficionado al fútbol, es un sueño. Lo que ves en la tele, estadio que ha visto nacer a Maradona, la pasión con que las Barras (los seguidores que más animan) viven el partido… Todo eso suena a mítico, a imposible, hasta que te dan la entrada, tomas el colectivo y te plantas en el Barrio de la Boca.

 
 
 
 
 
Desde la Popular 

Sin duda alguna, lo peor es la entrada. Es el único momento que pasamos un poco de mal rollo. Mucha gente, gente de toda clase y policía, mucha policía. Muchos controles, mucha cara de mala baba y unas ganas de usar la porra que da miedo. Pero como nos contaron, una vez dentro del estadio, ya no va a pasar nada. Solo queda disfrutar.

 
 
 
 
Dale, Boca, Daleeeeeeeeeeeee 

Nos fuimos a la Popular, en los goles, allí de pie, al lado de la 12 (la Barra que más anima), y solo os diré, que el subidón de energía que uno siente cuando entra al campo, es indescriptible. La Bombonera es pequeña comparada al Camp Nou, pero entras allí, de día, miles de voces cantando «Dale, Boca, daleeeeeeee», banderas, camisetas, pasión en las gradas… Alucinante. Nada que ver a un partido en Europa. Como dijo Ceci, que no es futbolera, es algo que hay que ver en esta vida. Y lo mejor, es que es así durante todo el partido.

Se canta los noventa minutos, aunque se marque o marque el rival. Se anima, se jalea, se canta la misma canción durante diez minutos seguidos, se idolatra a Juan Román Riquelme cuando marca una falta, late la Bombonera.

Nuestro partido en si, fue un mal partido. Ganó Vélez 2 -3, con un pésimo partido de Boca en defensa, según mi visión. Equipo muy justo en las tres lineas y Riquelme que me pone de los nervios (aunque allí se le perdona todo). Pero eso es lo de menos. Sales del estadio, sabiendo que has visto algo único, algo que es capaz de unir tantas personas, aunque solo sean once tíos dando patadas a un balón…

Ah, y ya tengo mi remera de Boca…

La fuerza del agua

En Argentina el agua nos ha hecho dos demostraciones de lo poderosa que puede llegar a ser. Me refiero al Perito Moreno y a las Cataratas de Iguazú. En los dos casos te levantas por la mañana consciente de que vas a ver algo grande. Pero tras casi 9 meses de vuelta al mundo (ya se acaba… aaaaahhh!! Terroooor!!) uno se vuelve cada vez más exigente y a veces temes llevarte alguna decepción. Lo que pasa es que el mundo tiene la capacidad de sorprendernos, maravillarnos cada día que pasa y superar con creces nuestras espectativas.

 

 
Llegando al imponente glaciar 

 

El Perito Moreno tiene dos caras. De lejos, el glaciar parece una llanura blanca e infinita (¡Es más grande que Buenos Aires!) que transmite tranquilidad.

 

 

 
Este azul… 

 

En cambio esta tranquilidad contrasta con la agitación que se nota de cerca. El Perito está vivo, en constante movimiento y es un auténtico espectáculo tanto visual como sonoro ver como se desprenden partes de sus paredes. Sorprende el estruendo que se genera tras la caída de un trocito de nada que no parece mayor que una bolita de nieve… Parece que truene. Al final hacía tiempo que Kim veía como se estava agrietando una parte, tuvimos paciencia y la guinda del pastel fue el concierto y la ola que provocó el derrumbe de un bloque enorme de la pared.

 

 

 
La grieta, toma 1
 
 
 
Derrumbe, toma 2
 
 
El Boquete, toma 3 

 

Y que decur de Iguazú… La piel de gallina…

 

 

 
Lado brasileño desde la pasarela 
 
 
 
El agua descargando su rabia 

 

De hecho no teníamos que pasar por ahí ( nos desviaba mucho) pero la insistencia de los argentinos y de Cez (y después dice que no le hacemos caso 😉 ) nos convencieron. Vimos las Cataratas en 2 días. El primer día fuimos al lado brasileño y te quedas con una perspectiva global del conjunto de las cascadas. Luego con una pasarela llegas abajo de la caída de una de ellas.

 

 

 
La bandera, de lo poco que no le robaron a Guillem. Y el Quijote?
 
 
 
El agua produciendo un Caos de ruido, remolinos y vapor
 
 
 
En cinco minutos acabas empapado 

 

Ese día por la noche conocimos a unas chicas madrileñas y estuvimos tocando la guitarra hasta tarde. Al día siguiente visitamos todos juntos ellado argentino.

 

 

 
La noche había sido dura. 

 

 

 

 
El equipo en Garganta del Diablo 

 

A todos se nos quedó una cara de «NO ME CREO LO QUE ESTÁN VIENDO MIS OJOS» al llegar al mirador de la espectacular Garganta del Diablo.

 

 

 
Estaba lleno de pájaros suicidas que salían y entraban de la tormenta de vapor.
  

 

¡Qué perspectiva! Estábamos rodeados de saltos de agua altíssimos y con una cantidad exagerada de agua. Bueno, y el resto del paseo también nos dejó algunas imágenes preciosas.

 

 

 
¡Caiendo como gotas! ¡Buen aterrizaje!
 
 
 
Un día para recordar 

 

Ah! Además de regalo Iguazú te obsequia con un par de cosas que si más no nosotros no esperábamos encontrarnos: Un festival de arcos iris en cada cascada y mucha fauna!

 

 

 
Dónde estará el Duende?
 
 
Se le multiplica el trabajo
 
 
 
En Iguazú se debe agotar…
 
 
 
Estaba lleno de mariposas preciosas,
 
 
 
 lagartos bastante grandes
 
 
 
y Koaris, unos bichos muy divertidos. 

 

 

¿Os cuento una milonga?

Ya llevamos unos días de parón en el viaje, tomando aire para seguir la vuelta al mundo en Buenos Aires, acogidos por Martin, Erika y Oriol y acompañados por otros tantos amigos de amigos y conocidos hemos recorrido la ciudad, sus barrios y boliches.
Ayer en la tarde visitamos el cementerio de Recoleta dónde en contra de su voluntad está enterrada Evita (que quería quedarse en la CGT, con los trabajadores) y al parecer el 80% de hombres que construyeron el País, políticos, doctores, arquitectos, artistas…

 

Después Oriol nos llevó al barrio de Once a «lo de Roberto» una pequeña taberna con estanterías repletas de botellas polvorientas y un minúsculo escenario con dos sillas de madera por todo decorado.

 

 

Cez con una pintura de Gardel al fondo delante del bar

 

Pedimos unas Quilmes fresquitas y una picada, y de pronto en el gallinero típico de un bar se hace el silencio, suben al escenario dos jóvenes, uno con la guitarra a cuestas y la otra con su sonrisa, sin más prolegomenos los dedos del maestro acarician las cuerdas y la voz de la muchacha acalla los últimos susurros, se escucha un tango y el bar ha quedado absorto.

 

 

El bar por dentro

 

Mientras canta acompaña teatralmente con el gesto y persigue con la mirada a todos los parroquianos haciéndonos llegar con emoción las melancólicas frases del tango, el maestro acompaña con la respiración el tangueo de su guitarra a veces dulce otrora frenético con dramáticas pausas.

 

Los primeros en regalarnos su voz y música

 

Después del tango vendrán Milongas, más picarescas, con mucho humor negro declamadas con el mismo sentimiento y la misma intensidad, a nosotros nos sorprende la juventud de los artistas y para compensar al rato sube un cantante más veterano con otro guitarrista.

 

 

Los artistas casi encima nuestro

 

El primer Tango se lo dedica a un orondo señor que ha murmurado varias de las letras que ya han sonado, el habitual del lugar de pelo blanco como la nieve llora a la tercera frase de la canción que declara Buenos Aires su ciudad, con la mirada fija en el que seguro, es compañero de mil noches de auroras.

 

 

En acción

 

El tango se recita y se canta, las miradas se pierden en la voz del interprete y el silencio al fin se rompe con violencia con los vítores, bravos, silbidos, aplausos, «dales» y golpes en la mesa de los clientes que piden más.

 

 

 

Sin ganas de acabar lo que estaba siendo una velada emocionante Charles y yo fuimos al bar de al lado dónde, los mismos que cantaban en «lo De Roberto» se instalan de músicos o espectadores 3 guitarras se juntan y un Bandoneon se estira y encoge dejando oír sus lamentos, de pronto un joven estira de la mano una muchacha y sin mediar palabra se juntan los cuerpos y se baila un tango, el arrastra los pies ella los mueve endiabladamente, parece una batalla, se mueven entre las mesas, sin vestidos de gala pero con toda la pasión… Nos quedamos mudos de nuevo… hasta el último rasgueo cuándo rompemos en aplausos!

 

 

Hay que verlo en directo…

 

San Carlos de Bariloche

Con un mes de retraso, por fin aparece el post que os debía sobre Bariloche y la región de los Lagos en Argentina. Allí fuimos hace un mes, cuando aún estábamos en Chile porque es más simple entrar desde Chile, que ir allí cuando estás subiendo de sur a norte en la Argentina. El caso es que el viaje nos llevó unos cinco días en esta región, con la suerte de tener un tiempo increíble para disfrutar más aún.

 

Plaza de Bariloche

De entrada, solo el viaje en autobús desde Chile, ya merece la pena. Bordeas el lago Nahuel Huapi durante la parte final del trayecto, con el sol de media tarde y vas llegando al pueblo. Una vez allí, acompañados de una pareja de franceses, tuvimos la mejor de las suertes: dirigirnos al hostal «Estación del Sur». Lo que tendría que ser el hostal cada día de nuestro viaje: cómodo, simple pero completo, limpio y sobretodo, regentado por Martín y José. Los dueños nos dieron la mejor acogida, haciéndonos sentir como en casa y ayudándonos siempre en todo lo posible. Así da gusto dar una vuelta al mundo (a ver cuando hablo de hostales, que lo tengo pendiente…). Así, con una base de operaciones tan buena, la visita se hace mejor…

 

Lago Nahuel Nuapi

 

Desde Cerro Catedral

Bariloche en si, no es el pueblo más bonito en el que uno haya estado. Es turístico, vive del esquí en invierno, muchas tiendas, mucho ajetreo con alguna que otra zona linda para pasear. San Carlos de Bariloche no es el atractivo de la zona: lo mejor está allí fuera.

 

Estamos guapos, no ???

Así el primer día nos fuimos de paseo: nos fuimos a «cerrear» (visteee, que palabras invento ????). Cerrear es ir a un cerro, es decir, subir montañas. Primero Cerro Catedral, donde están ubicadas las pistas de esquí (ya en su último fin de semana). Subiendo con los remontes, llegas a la cima y tienes toda la vista aérea de la zona: todos los lagos, cerros chilenos y argentinos, volcanes, bosques… Subes bastantes, lo que te da una perspectiva muy buena de toda la región. Tiempo para admirar la vista, tomar una Quilmes, charlar, jugar con la nieve y bajando que luego tenemos otro cerro. El Campanario. Menos elevado que el primero pero igualmente subiendo con remonte (eso si, nuestra catalanidad unida al nuestro plan «tengo que quemar todos los asados con chimichurri que me zampo», nos llevaron a subirlo a pie. La pela es la pela). Y cuando subes arriba. Te quedas sin palabras. Para mi, de las mejores vista sin duda del viaje. Todo es bonito, la luz del sol ya atardeciendo es el mejor complemento, la nieve, el agua, la tranquilidad y la felicidad de saber que estás viendo algo bonito. Aquí si que nos tomamos nuestro tiempo. Arriba un restaurante muy apetecible sirvió una tarta de chocolate a Ceci y nosotros, unas Quilmes (si, en efecto, estoy enamorado de esta cerveza). Una silla y mucho tiempo para quedarse con la vista. Y luego cargados de energía, bajando que es gerundio, perdiéndonos durante un rato y conociendo simpáticos perritos de bellas casas de la zona (que lindo se pone un perruco cuando entras en su terreno. Suerte que como en los dibujos, llevo siempre un solomillo en la manga).

 

Volando encima de los Lagos
Quilmes, Quilmes…

Y claro, con un día así, que hay que hacer: CELEBRARLO. Haciendo qué ??? Un ASADO !!! Aquí los Willy Fogs, entrando en la ciencia del asado argentina. Después de comprar carne (muy barata) y Quilmes (para beber, no para asar): Martín nos dio los consejos para el asado. A primera vista, para hacer un asado argentino hay que ser ingeniero en térmica, técnico de manipulador de alimentos, encomendarse a Nuestra Señora de Luján y mimar la carne como si fuera de la familia. En efecto, como dar el misticismo a una barbacoa: decir que es un asado.

 

Está.

 

No está.

– Viste Kim, ahora la cubro con periódico. Retengo el calor.
– Che, cuanto lleva ??? Poco tiempo.
– Esteeeeee, la giraste ???
– Pibe, como se reconoce un espía argentino ??? Porque en la espalda lleva un cartel: soy el mejor espía del mundo.
– Locoooo, comemos ya ???

Desde aquí, mucho cariño para todos. Hago broma, pero el caso es que el trozo de vacío que nos zampamos estaba riquisimo.

Y ya otro día, bajo los consejos de mi prima (que nos dió un montón, gracias Pablo!), nos fuimos a comer curanto en la Villa Suiza. El curanto es una manera de cocer la carne muy curiosa: se calientan piedras de río al fuego, se entierran, se ponen las verduras y la carne, se deja cubierto 45 minutos et voilà !!! Ya tienes la carne cocida y con un sabor muy especial, mezcla de tierra y humo. No dejamos ni los cubiertos. Además, fuimos a un sitio que después de la comida, un simpático caballero nos ofreció canciones y bromas de la zona. Algún tango, otra milonga y muchas sonrisas, el mejor digestivo del mundo (el avispado lector notará que no bebimos Quilmes. No había. Indignante).

Y para terminar, al día siguiente, paseo en barca por el Lago Nahuel Huapi. Lástima que el día no nos acompañó y nos siguió más la lluvia que otra cosa, pero tuvimos otra visión (esta vez desde el agua) de este lugar tan precioso que es la Región de los Lagos.

Volveremos.

 

Islote donde está enterrado el Perito Moreno

 

 
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