Veníamos de Pucón donde habíamos respirado mucha naturaleza y necesitábamos un poquito de vida urbana y de noche urbana ;). Así que Valdivia nos ha ofrecido lo que íbamos buscando, un poco de fiesta, buena comida y un lugar agradable en el que pasear.

Sin duda lo más espectacular de Valdivia es la feria fluvial, el mercado de pescado vamos. Es un mercado en el que todo el género está fresquíssimo, vamos que todo está vivo, lo que no te esperas es la cantidad de fauna que se pasea por el mercado y su proximidad…

Ya nos habían avisado de que había una colonia de leones marinos que vivía al lado del mercado y que se alimentaba de los restos de éste.

La sorpresa llega cuando vees que uno de los leones se pasea tan pancho entre las paraditas, de repente se cuela detrás de una y se le zampa una caja entera de merluzas ( 5 0 6 merluzas de 2 -3 kilos).
Menudo atracón!
Se ve que se lo permiten porque el pobre es ciego… Como mínimo lo que es verdad es que se puso ciego del atracón que se dió…

Además pelícanos, gaviotas y otras aves están muy al tanto de las sobras que rescatan entre los leones…

Otro día también fuimos a visitar unos antiguos fuertes españoles en los alrededores de Corral y disfrutamos de unas vistas bastante privilegiadas.


Al anterior fuimos a hacer una cata de cervezas en una fábrica de una empresa alemana (Kunstmann) que lleva años instalada.


Mención especial a la Torobayo sin filtrar y la curiosa cerveza de miel.

Como véis la vuelta al mundo sigue siendo muy sufrida… ;). Hasta pronto!