Un mes ya

Pues si, como pasa el tiempo. Un mes en Sudamerica. De momento, solo Chile y unos días en Argentina. Suficientes para confirmar aquello que me esperaba. Me encanta este lugar, este continente. Tanto tiempo soñando en descubrir América Latina, y tras estos días, sigo alucinado con todo lo que he visto. Cada continente tiene su cosa y en una vuelta al mundo ves muchos sitios distintos, pero aquí me siento bien. Estoy de viaje cada dia pero me siento como en casa muy a menudo.

 

Toda la gente que nos hemos cruzado hasta ahora han dejado un grato recuerdo dentro de mi. El recibimiento en Santiago de Jean Pierre, la descubierta de Valpo con Pablo, sentirse como en casa en Bariloche con Martín y José o saberse que casi en el final del mundo, en Puerto Natales, una amistad de un día en un autobus en Camboya, te está esperando. De Asia por ejemplo, heché de menos poder hablar con la gente. Aquí me han contado de todo. En los mercados, en la calle, en los transportes, en los hostales, en los bares. Aquí si tienes ganas, solo hay que echarse una sonrisa en la cara y preguntar. El resto viene solo.

 

De Sudamerica tambien me quedo con lo visto. Paisajes increibles, volcanes, parques, montañas, esa cordillera que cruza todo el continente. Un espectáculo para los ojos y para el corazón. Pocas veces me ha impresionado tanto una vista como la de Cerro Campanario en Bariloche. Imaginad estar a los pies de lagos, bosques, altas montañas, fiordos y prados, todo eso bajo la luz del sol más brillante y preciosa que os podáis imaginar. Mis ojos iban locos.

 

Pensaréis que soy cursi, que me paso con el azúcar pero yo os diré que creo que me quedo corto. Que me encantaría transmitir más de lo que transmito, para todos aquellos que nos seguís y que estáis a nuestro lado. Cada vez más, siento que mi mochila pesa cada día un poco más. Miro y veo que tengo la misma ropa. No lo entiendo. Luego pienso y ya sé porqué. Cada día os llevo dentro de ella.

 

Y en lugar de que el peso frene la marcha, me hace andar mejor.

 

Un abrazo.

 

PD: este post está escrito sin el paseo de cuatro días en Torres del Paine, que empezamos mañana. Por aquí me han contado que es de las cosas más bonitas del mundo. Imaginad. Alucino.

 

 

 

 

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