A lo Cubano

Por fin tenemos internet. Tranquilidad y libertad para navegar por él. Pero no os sonará esto
tan extraño si os digo que hemos pasado una semana en Cuba.
 
Después de 6 meses sin vernos, allí estava yo. Impaciente en un hostal de la Habana, esperando a guillem.
A eso de las 23, apareció con un consiguiente ATCHAAPPPVOYAHHH !!! que se oyó desde Centro Habana hasta el Malecón.

A partir de ese minuto, os lo podeis imaginar. Charla, ron, charla ron.
Al día siguiente nos dedicamos a callejear la Habana, y a entregar unas medicinas que llevabamos para una familia cubana, y eso nos permitió tomar el control de las guaguas, y situarnos en la ciudad.

 

 

Capitolio cubano

 
Describir la Habana en palabras es complicado. Pero ahí van unas cuantas.
Vieja, Sucia, Destartalada, parada en el tiempo.
 Almendrones (chevrolets y mustangs de los 60), sidecars, ladas, soviets, que funcionan casi por equivocación. Como queriendo demostrar al mundo su orgullo soviético. Noble pasado, que sin duda, carece ahora de sentido.
Autobuses ingleses, franceses, brasileños y españoles, donados por los diferentes países después del «periodo especial».
Pero sobretodo historia. Mucha historia entre sus calles. Historia de colonialismo, de revolución, todo mezclado pero no ajitado. Todo cubierto por un manto sombrío de la idea única. La Utopía.

Cadillac Solitario…siempre quiso ir a L.A (o Miami !)

 

¿Fachada?…¿Qué fachada?

Sin publicidad, sin consumo aparente, son los eslóganes partidistas del partido quienes adornan las fachadas. Fachadas que se caen, testigo de 50 años de estancamiento.
Recorrer la Habana, obviamente es relacionarse con su gente. Y como decimos, es un país puesto al revés.
Si abordas a un cubano, el trato es excelente. Respetuoso, casi cariñoso….pero si dejas que te aborden…ERES HOMBRE MUERTO.

                                                    Guillem aprendiendo de un gorocosongo-songo-bon. 

Con razón le llamán el país de Alí Babá y los 40 ladrones.
En Cuba todo se paga. Cualquier momento es bueno para sacarte algún dolar. Y es que conociendo la situación, uno lo puede enender. Pero las formas son las formas. Llegas al punto de no saber de quien fiarte y de quien no. Al final, todo parece un juego, donde tu, el turista, eres la ficha a comer.

 

Cubano, con sombrero y habano.

Un país donde circulan 2 monedas a la vez, carece de estabilidad. Y permite la estafa a gran escala. Pues pueden cobrarte en moneda nacional o en divisa, siendo imposible una compra justa si uno no tiene acento cubano. Todo y eso, Guillem y yo, lo intentamos y salimos airosos más de una vez.
Tambien hay que agradecer a nuestro particular guía. Jordi.

Jordi con Ariana.

Un amigo mío, de girona, que atrapado por la mágia y el desorden «a lo cubano» reside en la Habana hace casi 2 años. El nos supo informar de todas las triquiñuelas, y se enfadaba cuando veía un abuso por parte de alguno, y desde aquí mi particular agradecimiento a un casi superviviente de la habana, que habla cubano y  confunde a la perfección a los horiundos.

El faro de entrada a la Bahía.

El malicón del malecón.

 
Después de dos días en la Habana, agarramos (pues coger no es de recibo) un bus hacia Pinar del Río.
Es una provincia, entregada al cultivo de tabaco donde visitamos Viñales. Un pequeño pueblecito, situado en un valle espectacular lleno de Mogotes (buscar en la wiki). Allí montamos a caballo, con puro habano, roncito y las riendas en la mano.
Allí nos empapamos de la historia de Cuba gracias a Raidel, un guía-sobrino-posible_estafador-estratega_de_lo_lindo que nos dió una clase maestra desde 1900.

Secando el tabaco
Rodri con su caballo Chupa-chupa (así se llamaba).
Un experto liador de puros.

 

Apoyo latente a la revolución en zonas rurales.

 
Desde Viñales, visitamos Cayo Jutía, con 3 catalanes que conocimos. Y allí andábamos los 5 entre la tranquilidad de aguas turquesas, arena blanca y como no…..roncito. Una playa espectacular. De vuelta a Viñales, excursión por los Mogotes, y vuelta a la Habana 2 días más.

Salta en Cayo Jutía
Con el resto de la expedición.
Trabajando bajo la luz del flexo, duro estrés.
Libertad, ron, tierra del sol.
Esta no puede faltar. Cockteil en acción.

 
Una ilusión cumplida, visitar el Malecón. Donde disfrutamos de charla y más charla (digo ron) hasta las 6 de la mañana en compañia de todo el que por la calle pasaba.
 
Es dificil, escribir sobre cuba y no entristecerse. Cuando ves una sombra de opresión en los ojos de la gente.Gente sin duda que tiene los mismos derechos de soñar y viajar, pero que carece de tal portunidad. Es por eso que algo, me carcome por dentro. Y me deja de la isla, un sabor agridulce.
UN sabor que no se prueba en Varadero. Un sabor que hay que conocerlo día a día. Pisando y repisando las calles. Alojándote en casas familiares, legales unas, ilegales otras. Hablando con los reyes del camelo, y preguntando con libertad, pero con mucha cautela la opinión de la gente, la opinión de las calles, la opinión de lenguas mudas y de labios tatuados de silencio. Silencio que sin duda, colma de lado a lado la isla, desde hace 50 años.

Paraíso rural de Viñales.
Caballo bebiendo, nosotros sudando.
Habana rota.
Habana Vieja.
Coches y casas habituales.
Puro y mojito también habitual.
Agua de coco, miel y ron. Lo mejor para un día caluroso.
Chupate esta Che !!!

Salvador

No estaba en los planes iniciales pero Guillem vio por Facebook que Maxime, companero de viaje en Laos, Cambodia y Tailandia, estaba viviendo en Salvador y nos ofrecia alojamiento… Y nos encontramos con un Salvador precarnavalero…

Visitar lo que se dice visitar no es que hiciéramos mucho. De hecho el ultimo dia nos dimos cuenta que no habiamos estado en el Pelourinho, que es el simbolo de la ciudad… Lo curioso del Pelourinho es que es un barrio precioso de calles adoquinadas y casas coloniales coloridas que en cambio es habitado por una parte bastante pobre de la poblacion y con algunos problemas de delincuencia, aunque ni mucho menos tanagobiante como alguna gente nos lo habia pintado.

Esta muy bien conservado
No falto la ronda de compras con Ana
 Como buena ciudad colonial, llena de iglesias
y sede de algunos proyectos sociales como Olodum, grupo de Maracatu que clabora en una cancion de Michael Jackson

Tambien tuvimos tiempo a pesar de la fiesta para ir a otro simbolo de la ciudad, la Igreja do Senhor do Bomfim. Es un lugar de peregrinaje para muchos brasileiros que tiene como simbolo las cintas «de los deseos» que debes llevar hasta que se te caigan naturalmente para que se cumplan tus deseos.

 

Tambien se pueden colgar en la entrada para pedir un deseo para otra persona
De pose para el book 😉
Pensando en los suyos
Un mirador cerca de la iglesia
La playa de delante de casa de Maxime

Una noche conocimos a Flavio y Fernando, padre e hijo y hablando y hablando, de copa en copa, bueno de saidera en saidera (la ultima en portugues, y el hombre se marco siete ultimas…) al final nos salio un dia en velero por la Bahia de Salvador.

 

Viento en popa a toda vela
Los grumetes tomandose un descanso
Paramos en una islita para degustar una muqueca y una ensalada de pulpo…Que manjar!

Pero el plato fuere de Salvador fue sin duda Iemanja, una fiesta que se celebra el 2 de febrero y que es el dia de culto a

Iemanja, diosa del mar para los esclavos africanos que llegaron a Brasil. Para poder seguir rindiendo culto a sus dioses los esclavos «crearon» el Candomble que consistio en asociar sus dioses a los santos catolicos. Asi pues Iemanja es Ntra Sra Concepcion. Y como muchas cosas en Brasil este dia se convierte en una fiesta de alto calibre, con muchos tambores, mucha musica y como no con alguna que otra Caipirinha… La fiesta empezo bien temprano como muestra el video. Y siguio hasta bien entrada la noche. Ahi van unas fotos que intentan explicarlo…

 

El equipo sale de casa uniformado
A ritmo de Maracatu!
Como se divertia el chico encima del autobus
El bloco «Filhos de Gandhi»
La playa de Rio Vermelho era el centro neuralgico

             

La diosa mar era la protagonista
La fiesta tambien estaba dentro del agua
Los barcos partian para hacer ofrendas
Guiris observando
Filhos de Gandhi tocando al atardecer
Que suerte que tenemos…

Desgarro!

No os asustéis… aunque en alguna calle del carnaval teníamos que andar deprisa (broma gay friendly…)… Lo que aconteció es que… Al fin llegó el día, el grupo originario de Willyfog se disolvió definitivamente, no se juntará de nuevo hasta dentro de un par de meses, esta vez en la seguridad de Barcelona, en nuestra casa, la que siempre ha sabido despedirnos con un «hasta luego» y siempre sabrá perdonar nuestros deseos de huir porque sabe que se trata de un abandono momentáneo, que siempre volveremos a ella.

Esto quiere decir que dejamos de mandaros notícias? Quiere decir que deben empezar a haber manifestaciones, barricadas en las calles, actos públicos de locura, debéis tomaros toda la Ratafia que tenéis en casa? Ni pensarlo!
De hecho tenemos trabajo, os debemos un post de Salvador, de un beso de Carnaval que tiene su historia, del Carnaval propiamente dicho para no mentar que Rodri y yo nos vamos a Cuba y a Méjico!…

Pero yo ahora os quería hablar de estos últimos momentos juntos. Las prisas de mi partida no nos dejaron siquiera despedirnos dignamente así que vaya como despedida este post, dedicado aAna, Tomás y especialmente a Charly con quién me quedaron muchos asuntos en el tintero…

Sobrevivimos al Carnaval, no fue fácil, y huímos a Pipa, allí los precios por los aires nos dejaban casi en la calle pero de la nada surgió la hiperactiva Maryanne, en un santiamén hizo la maleta y nos ofreció su casa a un precio más que razonable… Encaramos un par de días de «relax» en que nos quedamos en casa… pero nos acostamos a las 5 de la mañana viendo películas infames ( y sino anoten anoten…. «despedida de soltero 2″… no llegamos a creer que hubiera una primara parte… he olvidadio la otra… y nos salvó una maravilla entre la basura… «Into the Wild»)

Esas dos noches nos dejaban listos para la noche del 25, último día de carnaval. Para nuestra sorpresa y después de haberme puesto monísima para la ocasión, la fiesta la acabó un aguacero y con la cola entre las piernas y unas cervezas en la mano volvimos a casa.

 

El terror de los nenes!

 

 

Aún así me ligué a dos «gatinhos!»

 

 

El 26 era nuestro último día, Ana, Tomás, Charly y yo juntos, hicimos una bonita excursión en lancha por la costa, vimos algunos delfines y la puesta de sol.

De noche, cena. Nos decidimos por el restaurante de un Catalán, delicioso! Pero bastante caro y al ser el amo Catalán, cuándo pedimos unos chupitos «de parte de la casa» nos trajeron 2!!! A dividir entre los 4!!!
Indignados nos fuimos a buscar dónde mover el esqueleto. Estuvimos en un bar hasta que nos encontramos con Maryanne y nos llevó a una especie de Reggae bar. Después, corriendo para coger el bus que me llevó a Natal y de allí 45 horas hasta Rio de Janeiro dónde espero mi vuelo a Cuba para reunirme con Rodri…

Os dejo con la última noche:

 

En el restaurante del Catalán garrepa… (le dimos la dirección?)
 
El equipo

Otro equipo!

Nuevo vestido de Ana… se volvieron locos!

Locossssssss!

Con Maryanne, la propietaria de la casa en el Reggae Bar
Hasta prontooooooooo

Morro do Sao Paolo

Despues de unos días tremendos en Salvador nos fuímos a descansar en una isliita que se encuentra bastante cerca y que combina dos cosas que llevamos buscando aquí en Brasil. Playas paradisíacas y bastante fiesta.

Allí fuimos con Maxime, el chico del Quebec que nos ha alojado en Salvador y que conocimos previamente en nuestra vuelta mundo cuando estábamos por Asia. Después en el barco conocimos a una pareja de chicos franceses, Caroline y Jean-Marc, con los que también alquilamos un apartamento muy resultón que nos sirvió de campo base en plan vacaciones en la costa en agosto.

Todas las calles de Morro son de arena y vas a todas partes descalzo.
La marea refrescaba los pies de la gente de los chiringuitos

Que hicimos? Pues por la noche fiesta, mucha fiesta.

Música en directo gratuita en la playa
La fiesta se situaba en un círculo en la arena formado por paraditas que hacían caipirinhas
Muchas caipirinhas…

Y es que sin dar la sensación de agobio la isla estaba bastante llena pues coincidía con las vacaciones en Argentina y estaba llena de cheeees. Pero tan llena que yo creo que había más ches que brasileños. No hubo noche en que no vieramos salir el sol.

Foto de grupo al amanecer con Caroline, Maxime y Jean-Marc

 

De hecho Maxime, que se fue un día antes, vivió en Morro totalmente invertido: Llegamos el primer por la tarde sin tiempo para ir a la playa, salimos de fiesta y acabamos bailando techno con el sol levantándose en el mar. El caso es que al día siguiente el tío se levantó a las 17h30 de la tarde con el tiempo justo para ver el atardecer y luego salir de fiesta de nuevo hasta el amanecer…

El sol caía muy temprano, sobre las 17h30.
Atardecer del tercer día

A parte de esto, a la que caminanabas un poco y te alejabas del pueblo principal descubrías el encanto de una isla llena de rincones solitarios, playitas de postal y aguas turquesas. Costaba de creer que a dos horas hubiera una ciudad enorme como es Salvador de Bahía.

Brasileño o argentino? 😉
Una isla llena de animales: el mono
el kanguro acuático, único en su especie
y la sirena fashion

Al final del paseo del segundo día disfrutamos como niños en la playa de arcilla, jugando en el barro, metamorfoseando, haciendo el burro vamos.

y esto se va?
Sé que no es a nosotros a quien queréis ver en el barro, las de Ana en otro post

Como colofón, la vuelta al pueblo nos deparó una noche con una luna preciosa que no pudimos dejar de mirar en todo el trayecto.

Pudimos volver sin linternas solo con su luz
Embobados

 

 

              

Jeri y Lençois Maranhenses

Tras diez meses siguiendo las aventuras de los 3 willys desde Barcelona, el destino (y la crisis) me brindó la oportunidad de acompañarles en una parte de su viaje. Brasil era el país en el que me encontraría con ellos después de tanto tiempo. Tanto Guillem como Charly, han ido escribiendo sobre lugares que hemos recorrido juntos en este inmenso e increible país.

Ahora le toca el turno a Jericoacoara (Ceará) y al Parque Nacional dos Lençois Maranhenses (Maranhão).
A Jericoacoara llegamos trás más de 30 horas de buses de Salvador a Fortaleza, Fortaleza a Jijoca y de allí en bus jeep hasta nuestro destino.
Pousada Massimo en Jericoacoara. Un lujo, salvo por las goteras
Es el destino predilecto de mochileros en el nordeste del país. Está rodeado por una larga playa, colinas cubiertas de hierba y una inmensa duna llamada Pôr-do-Sol, donde tanto turistas como gente del pueblo, sube todas las tardes a ver el atardecer.
Charly sobre la duna do Pôr-do-Sol
Típica foto de Jericoacoara tomada desde la playa
Duna do Pôr-do-Sol con Jeri al fondo
Hora punta en la duna
Fueron tres dias de playa, pequeñas caminatas y muchas,pero muchas caipirinhas a ritmo de forró y reggae.
Estres cero, como el resto de los dos meses.
Guillem y yo fuimos un dia caminando hasta la Pedra Furada, uno de los atractivos de los alrededores.
Pedra Furada, cerca de Jeri. Aquello parecía las ramblas un sabado tarde.
Guillem luciendo palmito en lPraia Malhada
Una hora de paseo por la orilla del mar (solo si la marea lo permite), y vuelta por las colinas.
Volviendo a Jeri por la colina.
Following the leader
Por las tardes, despues del atardecer, la gente se congrega en la playa para ver ensayos de capoeira.
Roda de Capoeira en la playa de Jeri
Y por las noches, la actividad principal del pueblo es acercarse a la playa para degustar unas ricas caipirinhas, caipiroskas o capetas (mezcla de chocolateen polvo , polvo de guarana, cachaça, leche condensada.. vamos, una bomba).
Como os decía, cero estres.
En Jericoacoara, nuestros destinos se separaron temporalmente, Charly marchó hacia Recife a dar la bienvenida a Tomás que venia desde Barcelona para los Carnavales (otro que no sabe nada), y Guillem y yo fuimos hacia Lençois Maranhenses.
El Parque Nacional Dos Lençois Maranhenses tiene una superficie de 1550km², en una extensión de dunas espectaculares con lagunas de agua cristalina, formadas por la filtración de la lluvia en la época humeda.
Lagoa Bonita, al principio del parque. Aún quedaba lo mejor.
Tres dias de viaje hasta llegar a Barrerinhas, el pueblo que sirve de nucleo para todas las excursiones y a las 7 de la mañana ya estabamos buscando como llegar al Parque.
En un principio ibamos a hacer la excursión que hacen todos los turistas: tomar una Toyota hasta la entrada del Parque, visitar la Lagoa Azul y la Lagoa Bonita y volver.
Pero el espiritu aventurero de Guillem se despertó cuando le hablaron de una excursiõn que no mucha gente se atreve a hacer: 5 horas caminando entre las dunas para atravesar el parque hasta llegar a Atins (en la costa).
Cuando me quise dar cuenta, habiamos dejado atras a todos los turistas en las dos primeras Lagoas, y caminabamos en la más absoluta soledad, a excepción de nuestro guia, Mão, quien de vez en cuando nos explicaba alguna curiosidad del Parque.
Soledad casi absoluta
Fueron 5 horas contemplando un paisaje dificil de describir, para mi una de las cosas más bonitas que jamas he visto, pero como la belleza es totalmente subjetiva, os dejo unas imagenes, para que juzgueis vosotros mismos.
Es una visión??? 😛
Haciendo el cabra, pa’ haberse mataó
Que opinais?
Al terminar el día, llegamos a la aldea de Canto de Atins (unicamente 2 casas) donde pasamos la noche. Estaba en un lugar privilegiado, frente a las dunas de los Lençois, y con el mar a la espalda.
Anochecer en medio de las dunas
La pousada no tenia luz electrica a partir de las 21 horas, lo que nos permitió contemplar un cielo repleto de estrellas.
Al dia siguiente nos tocó levantarnos pronto para caminar durante dos horas hasta llegar a Atins, donde ‘supuestamente’ un barco de linea nos llevaba de vuelta a Barrerinhas a las 14.30h, surcando el rio Preguiças.
El barco de linea nunca apareció, pero en su lugar viajamos en un barco de pescadores junto con otros cuantos viajeros que tambien se habian quedado tirados.
Aquí aún sonreiamos

Los pescadores decidieron salir a las 18 horas, cuando la marea estaba en su punto más bajo, lo que hizo que el viaje se convirtiera en toda una aventura.
Empezamos de noche y sin luces, lo que ocasionó:
– 2 tentativas de atropello a 2 canoas de pescadores que andaban por allí y que tampoco llevaban luz para señalizarse
– encallar 3 veces en los bancos de arena. 1 de ellas seria, con todos los pescadores en el rio empujando el barco
– 1 tormenta tropical con rayos que iluminaban todo a nuestro alrededor y lluvia torrencial
– 6 horas de viaje en lugar de 3.

No puedo escribir

No es que me hayan amputado las manos, no es que ya me de pereza escribir y narraros las ultimas aventuras de esta vuelta al mundo…

 

Sencillamente no puedo. Tengo la cabeza como un bombo! Ayer hicimos la ultima noche de los precarnavales, que tenia ser flojita… Vaya fieston!!!! Hemos vuelto a casa de milagro… Y hoy empieza lo serio, con Caetano Veloso inaugurando los carnavales de Recife. Luego Manu Chao dos dias seguidos… Vamos que no creo que tampoco vaya a tener el espiritu muy claro estos dias. Y tampoco se si volveremos todos de esta. El nivel de fiesta que tienen aqui es muy serio. Sabran de futbol, capoeira y samba, pero en temas de fiesta son autenticos PRO-FE-SIO-NA-LES.

Hace 5 dias vino Tomas,un amigo de Barcelona y tambien el hombre que ha creado la pagina web, la primera noche nos pusimos al dia de como habian ido las cosas este tiempo… Desde entonces lo sigo buscando. Pero se que esta bien.

Hala! Prometo hacer un reportaje como dios manda cuando se acabe esta locura y me este recuperando en una playita a base de zumos. Tambien prometo encontrar a Tomas, que sin el va a petar la pagina…

 

Rio dos meus amores

Os va a parecer que me quedo prendado de todas las ciudades en esta vuelta al mundo. Pero es que me ha vuelto a pasar. Esta vez me he enamorado de Rio. Ibamos a pasar tres dias para ver las principales atracciones turisticas e irnos para el norte… Al final y despues de un gran esfuerzo conseguimos salir de ella al cabo de 8 dias…

Para empezar es incontestable que Rio es una ciudad bonita, no solo por su atracciones turísticas sino ya  por su emplazamiento. La forma del litoral que limita Rio junto a la belleza de su bahía la hacen un lugar muy especial. Desde el Cristo Corcovado, un ícono de la ciudad, uno tiene a su alcance una panorámica que abraza casi toda la ciudad y como el mar la rodea.

 

 
El Cristo
 
 
 
Esta foto no la tiene nadie.
 
 
 
Para hacer el «Salta» le rompió un par de costillas a un guiri…
 
 
 
Lo malo era que estava a petar como podéis ver…
 
 
 
Pero Gene Kelly Ruscalleda encontró su rincón bajo la lluvia
 

Desde el Pao de Azucar en cambio las vistas se centran sobre las playas de Rio y el centro de la ciudad.

 

 
 
Desde el Pao de Azucar con Copacabana al fondo

 

 
Lástima que el presupuesto no diera para helicópteros…
 
 
 
Copacabana
 
 
 
La bonita Praia Vermelha
 

Otra gran impresión me dejó el barrio bohemio-artístico de Santa Teresa en cuyas calles me imaginé viviendo.

 

 
Ana feliz de la vida en el bondinho que lleva a Sta Teresa
 
 
 
Como mola mi poncho!
 

Evidentemente también fuimos a ver otros atractivos turísticos como son Ipanema y Copacabana aunque estos nos defraudaron un poco ya que estaban bastante vacias debido al mal tiempo… A pesar de ello se veía a bastante gente usando las playas y sus alrededores como gimnasio: Footing, bici y ejercicios de barras y pesas!! 

 

 
Freddy acabó con Ana pedaleando por Copacabana e Ipanema
 
 
 
Durísimo despertar en Ipanema
 

Esta es una de las facetas que me hicieron ver lo mucho que Rio vive volcada al mar, sus habitantes parecen buscarlo constantemente y alrededor de él se hace mucha vida. Por ejemplo el barrio de Urca en el que sus habitantes no solo van a la playa sino que también se reúnen en el «muro» de un paseo que rodea un puerto náutico a tomarse unas tapitas.

 

 
Cervecita, empanada de camarones y caldito de pescado junto a Mauro y Freddy
 

Finalmente en Rio coincidimos con los últimos ensayos de las escuelas de Samba… La excusa perfecta para que sus habitantes acudan en masa y pasen la noche entera bailando frenéticamente.Casi cada noche había un ensayo, nosotros fuimos a ver a tres escuelas: Rocinha, Mangueira y Porto da Pedra.

 
Sambando en Rocinha
 
 
 
Paseando el palmito en el mismísimo sambódromo
 
 
 
Desfile de Porto da Pedra

 

Y si se acababa temprano o no apetecía ensayo entonces… LAPA! El centro neurálgico de la samba y la noche brasileña, un lugar en el que seguro que no te aburres… Pero de hecho en casi todo Rio, al menos en la época en la que estuvimos, en alguna esquina o buteco cercana hay un grupo de gente bailando Samba.

 

 
Sambando en un pequeño buteco de Botafogo al lado de casa de Mauro
 

Me olvidaba que conocimos a una chica de Niteroi, la ciudad que hay del otro lado de la bahía. Así que también pasamos un día por ahí y luego nos llevó a la preciosa playa de Iticoatiara cerca de Rio.

 

 
Tomando fuerzas en Itacoatiara

 

Nuestras joyas

Durante un año hemos estado en varios lugares mágicos, pero lo que vimos en Chapada Diamantina volvió a dejarnos casi sin respiración, embobados e incrédulos, superó nuestras expectativas y entró directamente al top 15 de los lugares más bellos que hemos visto en esta vuelta al mundo. No gusto de hacer listas pero a menudo hablamos de que poco a poco vamos siendo más difíciles de impresionar, por todo lo que hemos tenido la suerte de ver y creo que es bueno dar a entender lo impresionados que quedamos.

Otra de las sorpresas que nos llevamos fue que de ese lugar que nos pareció tan sobrenatural, tan de escenario de «Tras el corazón verde», no venía ni una sola palabra en nuestra querida Lonely Planet. Sí que habla de la Chapada Diamantina, Parque nacional situado en el estado de Bahía, a unos 300Km al interior de Salvador, pero solo de su parte norte, y el parque, como todo aquí en Brasil, es enorme, y en su parte Sur fue dónde descubrimos nuestras joyas.

 

 
De camino a la sorpresa…
 

En el norte está la ciudad de Lençois de la que se habla en varias guías, «websites«, y oficinas de turismo ya que se considera la puerta de entrada al parque y el punto de partida para visitar la «Cachoeira da Fumaça«, al parecer una cascada de 420 m de altura, en su caída el agua se deja llevar por el viento creando una nebulosa llamada de «Fumaça«.

 

 

 

 Con nuestro guía en el medio del cañón

 

Intrigado por una foto que vimos en el menú de un bar de Sao Paulo, Charly hizo una búsqueda en Internet y decidimos dejar de lado el norte del parque e ir a Ibicoara en la zona sur. De allí tendríamos acceso a la «Cachoeira da Fumaçinha» y a «O Buracão» (el agujero).

 

 
Alguno de los tramos merecía una pausa…

 

Ibicoara es un pueblo pequeño, sumamente tranquilo, con hostales por 9 reais la noche (3 Euros) y cenas por similar precio. Disponen de dos «agencias de guías» ya que es obligatório entrar al parque con guía, en » O Bicho do Mato» un joven rastas con un Brasileño difícil de entender nos explicó que el parque se encuentra a 32km y que de allí una caminata de 4h te lleva hasta la Fumacinha y otra de media hora hasta O Buracão.
Contratamos las excursiones y también un coche para que nos llevara (eso fue lo más caro) y al día siguiente a las 5 de la mañana tocamos diana para ir a Fumacinha.

 

 
Primeras vistas del lecho del río

 

 

 
Llegando al final del cañón
 
 
 
Que ya llegamos venga!
 

Empezamos la excursión hacia las 7, caminamos por el lecho del rio que discurre por un bonito cañón, poco a poco este se va estrechando. Dando saltos de piedra en piedra y algunas veces por el medio de la vegetación selvática nos fuimos acercando a la Fumacinha. Un salto mal calibrado de Charly le llevó a darse un chapuzón de videos de primera, lástima que (aún no se porque) no estaba grabando ya que se veía a venir.

 

 
Pasado por agua…

 

Más fresquito llegamos hasta el final del cañón, las paredes de este se juntaban hasta hacerlo desaparecer dejando antes un pequeño lago y una espectacular cascada con tres niveles distintos.

 

 

 
Lost…

 

 

 
Preparados…
 
 
 
Listos…
 
 
 
YA! Qué os parece?
 
 
 

Al ser tan estrecho la luz no penetraba en el lugar a las 11 de la mañana, estuvimos bajo la cascada, extasiados, descansando, comiendo algo, observando los imperceptibles cambios de luz, sintiendo la humedad y el frío en la piel, viendo el verde del musgo cambiar de tono con la luz del sol, el lago iluminarse y de nuevo el sol despedirse de ese mágico lugar, estuvimos solos y disfrutamos de la visión durante un par de horas antes de volver hacia el coche con 4 h más de caminata con algún parón entre medio para bañarnos en las rojas aguas del río, Al parecer esas aguas contienen mucha materia orgánica y adoptan ese tono rojizo además de producir esa espumilla un tanto desagradable, pero el agua fresca no la despreciamos!

 

 

 

 
Los posados para las madres…

 

Al llegar al pequeñísimo pueblo que hay a la entrada del Parque nos tomamos una y después otra y luego otra y luego la «saidera» que nunca es la última, cerveza helada, estábamos sedientos y también sedientos de conversación con los lugareños a los que convencimos que debían promocionar un poco ese lugar bellísimo que era casi un secreto, algunos diréis que mejor así, y no hablamos de montar un Benidorm pero sí de sacar un poco más de provecho, se ve que en dos meses éramos los primeros turistas que necesitá bamos el coche del chófer que nos llevó (otros vienen en su propio coche pero realmente es muy poco).

 

 
Disfrutando de la cerveza con el chófer y el entrañable señor del bar
 

Pero cuándo uno cree que ha visto lo más bonito sale un nuevo sol, se despierta un nuevo día y te montas en el mismo coche que te vuelve a llevar a la entrada del parque, andas unos 45 minutos hasta llegar a un estrechíssimo congosto por el que pasa un rio. El guía nos entrega unos salvavidas y nos dice que hay que cruzar nadando, nos metemos en el agua mientras él nos lleva las cámaras haciendo una pequeña escalada hasta cruzar el congosto en seco. Después de nadar unos 70 metros el congosto se abre bruscamente dejando ante nosotros una circunferencia de unos 200m de diámetro con una tremenda cascada de 90 metros de alto a nuestra derecha.

 

 
De camino al «buracão»
 
 
 
En el estrecho paso hacia el Buracâo

 

 
Nadando, convertidos en trinaranjus gigantes por el color del agua

 

 

 

A nosotros la visión nos emmudeció, la luz entraba con fuerza en el «buracão» y cuándo miré a mis compañeros estos tenían una sonrisa de felicidad extrema en la cara.

 

 

 
Felices o no? y…

 

 
Esto es la bombaaaaaaaa!
 

Nos bañamos en el lago, cruzamos tras la potente cascada y nos lanzamos a través de sus aguas en una sensación que me devolvió a la infancia. No nos queríamos ir pero lo mejor es que al volver el guía nos hizo pasar por un lugar por dónde se veía el agujero pero esta vez desde arriba, la temible cascada asociada a la sensación de vértigo dieron aún más poder si cabe a ese lugar que se grabó en nuestra retina para siempre.

 

 
Desde abajo…

 

 

 
Desde arriba
 
 
 
Desde arriba sufriendo…
 
 
 
Desde arriba cayendo…
 

Por desgracia no pudimos conocer más de la Chapada pero estamos seguros que todavía esconde muchos secretos… os animo a descubrirlos!

          

 
De vuelta a casa solo una vista más de la belleza del lugar…

       

Un mundo por delante

En Asia, coincidimos con Jacobo, un chico madrileño, que como nosotros un día decidió tomar su mochilla e ir a ver mundo. Ahora él también ha vuelto y como heredero de Spielberg o Amenabar, ha editado un video que al menos a mi, me ha dado unas ganas de volver a tomar la mochila, que no os podéis imaginar…

 

Espero que lo disfrutéis. Son tres minutos pero uno se queda con ganas de más…

 

Mucha suerte Jacobo !!! Sabaidi krap !!! 😉

 

 

De mi «Paraty» por ser tu!

A medio camino entre Sao Paulo y Río de Janeiro se encuentra el pintoresco (a qué da rabia esta palabra?) pueblo de Paraty. Con su arquitectura colonial y su ubicación privilegiada en una bahía salpicada de decenas de pequeñas islas, atrae el turismo como abejas a la miel. Su gente pues vive del turismo, la pesca y de la tranquilidad que proporciona estar en un lugar tan bonito, porque en efecto, la estampa del lugar es preciosa y más si se coge un barco de pescador y se contempla su perfil desde la bahía.

En la estación de autobús, nada más llegar (veníamos de Sao Paulo), nos encontramos con Rémi, un viajero Francés que conocimos en la fría Patagónia y con quién compartimos noche de refugio en el Parque nacional Torres del Paine y noche de celebración de fin de trek en Puerto Natales… la situación prometía …

 

Una de las calles adoquinadas

 

Vista de una de sus iglesias bajo un cielo amenazador, gentileza de Ana.
Leyendo la guía frente a otra de las iglesias

Después de un paseo por las calles adoquinadas del pueblo, de admirar sus iglesias y degustar una cervecita en una de sus playas, tanteamos algunos pescadores y acabamos adquiriendo la razonable cantidad de un kg y medio de camarones y gambas para 4 personas. Después, compramos algo para una ensalada, las consabidas cervezas, unos «limâos» y una botella de Cachaça, las manos bien limpias y al ataque!

 

Charles y yo comprobando la calidad, le di un curso acelerado…

La fiesta culinaria fue un éxito, volvimos a nuestro querido Chile en que cada noche empestabamos la cocina de las posadas que íbamos colonizando con nuestras bolsas llenas de marisco. La cena se prolongó por más de tres horas y bajo la mirada atónita de otros huéspedes que cocinaban un poco de pasta con salsa preparada degustamos con placer todas las gambas, cocinadas «a plazos» y de maneras muy distintas, hasta algunas tuvieron el placer de ser flambeadas, pero con Cachaça!

Al día siguiente decidimos apartarnos de la turística Paraty y retirarnos a una de las muchas playas de la Bahía que solo pueblan pescadores. Con un barco y tras dos horas y media de relajada y bonita travesía llegamos a la Pouça de Cajaíba, un trozito de paraíso dónde encontramos alojamiento bueno bonito y barato y reencontramos a la feliz familia que ya había conocido en fin de año, Regina con su pareja Nico y sus hijos Sofía y Teo además de una nueva adquisición que bautizamos como la Prima…

Llegada a la Pouça de Cajaíba

 

Posado de Charles en la playa

Qué hicimos? Tomar el sol, bañarnos, visitar la playa de «al lado», Martin de con preciosa y agotadora excursión a través de la húmeda Mata atlántica (con encuentro inesperado con serpiente incluido), poblada únicamente por surfistas en el cámping la única infraestructura existente. Os imagináis el ambiente no? Tiendas de campaña, surfistas, barbacoas, guitarreo, pelotas de fútbol para dar algunos toques, chicas que juegan mejor que la Ronaldinha i que tienen una figura comparable… solo jóvenes y poco estrés.

 

Primera y agotadora actividad en Pouça da Cajaíba
Ahora sí con la familia feliz, sudados en lo alto del repecho hacia Martin de Sa
Posado en el rio..
Cena, un poco requeimados

También cenamos con la familia de Regina, preparamos la cena juntos e en su casa de la colina, sin luz, solo con velas y el sonido de algunas sambas o música popular brasileña, más guitarreo y relax en las hamacas, más caipirinhas y vuelta a la cama que al día siguiente esperaba un duro día de viaje.

 

Teo tocando una sambinha… acabamos todos bailando!

 

Posado de Ana en Martin de Sa

Por la mañana estuvimos esperando que algún pescador quisiera llevarnos de vuelta a Paraty por un precio razonable,  encontramos a Pedro, el adonis de la isla que nos dejó en Paraty bajo un diluvio y llegamos a la estación de autobuses dónde embaracamos para Rio de Janeiro pero esa… ya es otra história!

         

 Vista de Martin de Sa con la Ronaldinha al fondo…