Ya la pedimos la semana pasada, pero ayer nos contaron que hasta el jueves no estaría lista. No queda mas remedio que quedarnos en Kunming esperando la eficaz burocracia china y si todo va bien, el jueves por la tarde, tomaremos el bus que nos llevara a la frontera con Vietnam, para luego instalarnos unos días en Sapa.
Reinventando la noche
¡Noche loca!
Intentaré ser breve, pero es que nos pasaron muchas cosas… El caso es que fuimos cenar a casa de una americana en lo que sería una noche muy occidental: comida Thai, vino italiano yfrancés, aprendimos a jugar a un juego de mesa chino y antes de pirar me puse a hacer mojitos por un tubo. Exitazo!! Luego nos fuimos a una disco que estaba bastante animada y allí nos propusieron continuar la fiesta en casa de una china que celebraba su cumpleaños. Como parecía un buen plan nos animamos y nos subimos en un taxi con la china en cuestión, una sueca-coreana y un israelita. Aquí empezo todo el pollo…
Al cabo de un rato la china empezó a discutir con el taxista, nosotros no nos enterábamos de qué iba la historia pero la cosa iba subiendo de tono… Hasta tal punto que al final nos hizo bajar del taxi… La china que iba muy borracha estaba fuera de sí y al salir del taxi primero le pegó un patadón serio a la puerta del copiloto y no estando aún satisfecha le metió otro taconazo al maletero… Entonces el taxista empezó a llamar por el móvil y a perseguirnos… La cosa se complicaba…
A cada taxi que parábamos el tío se metia por en medio y los taxis se piraban, menos uno que nos pilló y cuando parecía todo arreglado el taxista asesino se nos cruzó en medio de la avenida en plan película de persecución americana…Surrealista… Nos bajamos, empezamos a caminar pero cada vez nos rodeaban mas taxistas, el tema se volvia loco. Al final acabó llegando la poli…
Y lo hicieron a lo chino, con tres coches patrulla… Total que nos estuvimos un buen rato discutiendo por ahi. El israelita que hablaba chino nos iba traduciendo y el tío nos decía que la china se había pasado un rato largo en el taxi, que le había dicho palabras muy feas que en china no se dicen nunca, que eran bastante graves… Total que como ni la china ni el taxista bajaban del burro acabamos en los coches patrulla hacia comisaría… Paradoxalmente allí empezó la diversion…
Ya en el coche empezamos a hablar de fútbol con los polis, que si Barcelona, que si Ronaldinho, lo típico ;). En comisaria festival!! Al final le querían hacer pagar una pasta a la china, unos 200 euros, y nos estuvimos negociando hasta las 5:45 de la manana… De mientras Guillem y un servidor campabamos por la comisaria como pedro por su casa y empezamos a hacernos colegas de los polis. Despues de hablar de fútbol empezamos a hacer palmas, a cantar y a bailar, y le acabomos arrancando unos pasos a un poli!!! Fue enorme!! El israelita y la sueca no daban crédito… Pero ahí no acabó la cosa. Total que de cantar y bailar nos entró sed, y pensamos en unas cervezas…
Ni cortos ni perezosos nos fuimos al poli y le preguntamos donde podíamos encontrar unas «Pingjao» (en nuestro perfecto chino evidentemente 😉 ), el tío nos indicó el camino… Pero al final le convencimos para que nos acompanara!!! Le quisimos invitar pero el tío era mu «pofesioná» y no bebía de servicio ;). A esas que volvimos con las birras y continuamos nuestra Police Party Night! Diplomáticos como pocos hasta acabamos abrazándonos con el taxista e invitándolo a beber. Al final la chica tuvo que pagar 40 euros. Guillem entonces indignado se estuvo un buen rato recriminándole al dueño del taxi que era un pesetero, que el taxi no tenía nada y que para esa chica 40 euros era un pastón… No sé si le entendió o no le quiso entender…
Tren-sportándonos
En un viaje alrededor del mundo o en paises de dimensiones tan descomunales que ridiculizan la extensiçon peninsular, el tren o el bus dejan de ser una simple manera de trasladarse de un sitio a otro y pasan a formar parte del viaje en sí.
Mi relación de amor con el tren empezó hace ya algunos años… Es con diferencia mi transporte favorito y su traqueteo siempre me mece suavemente, sea el más antiguo y grafiteado de los trenes Europeos, sea el más moderno y flamante TGV, o uno de los malolientes y abarrotados pero a su vez sorprendentes y románticos trenes Indios o Chinos. es un metodo de transporte que me hace viajar más alla del simple trayecto.
En el largo recorrido que une Shanghai con Kunming (unos 3000km), de más de 35h de duración finiquité la poética «La Iliada» (reducida) de Homero, y clavé un buen mordisco a «La Pell Freda» de Albert Sanchez Pinol, un libro tan estremecedor como imposible de soltar. Dos noches y un día en que el tren devoraba kilómetros, por la ventanilla el paisaje desfilaba y junto a la vía un incansable trecho de cemento discurria paralelo, en el aparecían manchas de poblados grisáceos y fangosos separados por colinas laboriosamente serradas en forma de terrazas con plantaciones de arroz o de flores amarillas (la utilidad de las cuales aún hoy desconozco) en las que los bueyes y sus arados levantaban trabajosamente la tierra.
De vez en cuando alguna ciudad, de construcciones más grises y polvorientas, con altas chimeneas añadiendo más humo al cielo de un país permanentemente neblinoso (con las honrosas excepciones de Kunming y los pueblos que visitamos en las faldas Tibetanas) rompían el decorado, bulliciosas calles, cables entrelazados anárquicamente para de repente dejar paso a nuevas e infinitas extensiones.
El bus me enternece mucho menos y siempre intento evitar usarlo, el ultimo ejemplo podría ser el trayecto que hicimos el primero de Abril (día de los santos inocentes) de Shangri La (3300m de altura) a Kunming (1890m) de 12 horas.
Se trataba de un «Sleeper Bus» lo que significa que se trata de un bus divido por tres estrechas hileras de literas en dos alturas, lleno de locales que nos recordaron incansablemente las diferencias culturales ya comentadas en un post anterior.
El constante sobresalto de las irregulares carreteras y los imperfectos amortiguadores del aparato, el humo proveniente de nuestros vecinos, fumadores empedernidos, aún con la consecuente ráfaga de tos y raspado de garganta para esputar ruidosa y desagradablemente (siempre a nuestro Europeo y no por ello, sano juicio), el sorbido de fideos de otro vecino, el sonido de varios modernos MP3-telefono-ordenador-te-hago-la-cena-si-me-lo-pides-con-cariño que parecían almacenar en sus chips todos los Hits Nacionales (con clip incluido) que evidentemente compartían con todos los pasajeros, el Karaoke retransmitiendo en el video del moderno bus, el hecho de tener un pinrel maloliente a escasos 20 centímetros de nuestra cabeza… hicieron dificil conciliar el sueno…
Pero no me malentendais, el bus, como el tren tiene su magia como parte integrante del viaje y nos transporta a descubrir nuevos sitios, nuevas aventuras…
Me quedo con las bajitas
Hablando de alturas… (bueno, era la broma, que nadie se me ofenda…). Con este simpático título, empiezo a contar el que ha sido el primer susto del viaje. El conocido como «mal de altura», «flipa en colores», «que lento pasa el tiempo» o «hasta tirarme un pedo, resoplo», me ha pillado de lleno.
Después de pasar cinco días en Kunming (2000m) y luego estar un par de días en Dali (2600m), creíamos estar a punto para subir al mítico pueblo de Shangrila (mítico por un libro, que nadie ha leído, pero bueno). Total que al bajar del autobús a 3400m, yo ya ví que ya no estaba al «siento por siento», que algo no funcionaba igual. Después de buscar alojamiento y restaurante, me fui a dormir y aquí viene el festival: fiebres, temblores, vómitos… Vamos, un percal… No se lo recomiendo a nadie, y los que ya sepáis de que va, ya me entendéis. Y lo peor, es que en el estado mas bajo de ánimo, empezó a pensar que me podía pasar al pulmón… (los que me seguís, ya sabéis que este viaje empieza a raíz de una neumonía y me monté mil historias que mi viaje podía terminar por la misma razón). Ya os podéis imaginar como estaba yo. Como siempre, el equipo funcionó y me sentido arropado cual Ronaldinho en esta última temporada.
Total, que viendo que no mejoraba, decidimos bajar para perder altura y lo noté. Poco a poco vas recuperando funciones y todo va volviendo a la normalidad (toma su tiempo, eh). Hoy para estar seguro he ido al médico para que me echara un vistazo y me ha dicho que me tomé un par de días de descanso y que si todo esta en orden, que sigamos con el viaje.
Pues nada, ya tendréis mas noticias…
Sobre gustos…
…no hay nada escrito. Eso que estábamos paseando por el pueblo de abajo de las terrazas de arroz y decidimos hacerle caso a nuestra guia de viajes (lonely planet) y pasearnos por el mercado nocturno. El mercado estaba situado debajo del puente justo al lado del rio que atraviesa la ciudad y todo era bastante lugubre. A esas que Miquel deja ir una inquietud que le estaba rondando la cabeza: » Me parece muy raro no haber visto ni una rata en China y más aún aquí, que estamos al lado de un río.» Quien nos iba a decir que al cabo de poco, paseando por el mercado, al lado de los champiñones, los raviolis, las ranas y el pollo, íbamos a encontrar la respuesta…
Me quedo con las bajitas…
Después de pasar cinco días en Kunming (2000m) y luego estar un par de días en Dali (2600m), creíamos estar a punto para subir al mítico pueblo de Shangrila (mítico por un libro, que nadie ha leído, pero bueno). Total que al bajar del autobús a 3400m, yo ya vi que ya no estaba al «siento por siento», que algo no funcionaba igual. Después de buscar alojamiento y restaurante, me fui a dormir y aquí viene el festival: fiebres, temblores, vomitos… Vamos un percal… No se lo recomiendo a nadie, y los que ya sepáis de que va, ya me entendéis. Y lo peor, es que en el estado mas bajo de animo, empezó a pensar que me podía pasar al pulmón… (los que me seguís, ya sabéis que este viaje empieza a raíz de una neumonía y me monte mil historias que mi viaje podía terminar por la misma razón). Ya os podéis imaginar como estaba yo. Como siempre, el equipo funciono y me sentido arropado cual Ronaldinho en esta ultima temporada.
Información general
RieteDeWillyFog es una página que acompaña al proyecto de 3 jóvenes de dar la Vuelta al Mundo. Durante el largo tiempo que estuvieron recogiendo información para poder realizareste viaje se dieron cuenta de la necesidad de una página de referencia con contenidos de calidad sobre cómo llevar a cabo una experiencia de este tipo. Así, a partir de la experiencia de estos viajeros se conforma una Guía con alguna de la información impresidible
A la vez, RieteDeWillyFog también es un diario de viaje, donde puedes seguir el día a día de nuestros viajeros, incluyendo reflexiones personales, encuentros de viaje, fotos, etc.
Esperamos que tantos conocidos como desconocidos podáis disfrutar de esta página, y si nunca queréis colaborar, dar vuestra opinión o platearnos algún tipo de duda, no tengáis reparo en contactarnos.
Tortillas en Kunming
Ya iremos reportando…
El escupitajo y otras costumbres
Como era de imaginar en China hay costumbres distintas a las nuestras, pero también lo son las normas de educación, lo que allí nos parece lo mas lógico aquí no se da por entendido, anécdotas hay miles aunque algunas me veo en la obligación de recordar que hace veinte años tampoco nos hubieran sorprendido lo mas mínimo. Aquí, encontrarte a alguien fumando en un ascensor, en absolutamente todos los bares y restaurantes, en el tren, en el taxi en cualquier lugar que os imagineis que no sea un avión es posible y eso desde que se impuso la ley del tabaco en toda Europa produce impresión aunque no hace tanto tambien se fumaba en los cines y autobuses en España, no lo olvidemos.
Vamos a por otra. Los niños aquí no llevan pañales, llevan unos pantalones rajados, por lo que van literalmente con el culo al aire. En cuanto les da «el apretón» pues nada, se agachan y donde les pille… Más de una vez he visto a un padre reaccionar para que el nino no defeque u orine en la alfombra del tren en estas 35 horas.
El respeto por los demás, tal y como lo entendemos nosotros, tampoco tiene mucho que ver. Hacia las 12 de la noche, en una parada del tren sube un hombre, una mujer y una nina pequeña. Aunque en el compartimento éramos 4 los que disfrutábamos de un sueño renovador ellos hablaban a voz en grito, sin ningún tipo de intención de bajar la voz, y por la mañana lo mismo los demás pasajeros.
Y por último esta el escupitajo que merece una mención especial. Por ser la segunda vez que visito este país tal vez me sorprenda menos pero no deja de parecerme increíble… Hombres y mujeres de todas las edades, en cualquier rincón y en cualquier momento, raspan ruidosamente, MUY intensa y ruidosamemente su cuello. A menudo empiezan por la nariz para recoger el polvo, la polución, los mocos que se acumulan en sus vías respiratorias y posteriormente escupen, en el lavamanos, en el cubo de basura, en el suelo, en el suelo del tren, en un pañuelo, escupen y repiten el proceso tantas veces como crean necesario.
Lo que nunca olvidaré fue mi primera vez en Pequin en que caminaba con mi hermana (Laia) y de frente se acercaba una joven China. Dándole suavemente con el codo le dije: «mira que chica mas guapa…» Al pasar por nuestro lado de pronto rggggggggggggggghhhhhhhhhhhhhhhrrrrrrrrrrrrrrrrhhhhhhhhhh sputua!!! En ese momento, todo el glamour y belleza se desvanecieron… Sobre costumbres y gustos no hay nada escrito.
Caracoles Viajeros
Ahora sí, parece que me he integrado en el viaje y el viaje me ha integrado a mí. Ha sido un proceso paulatino ya que he partido muchas veces: en mi casa dejé a mis padres en Barcelona, en Girona me abracé con Rodrigo, en Londres «i hi fived» Max, Tamara, Mehul, Cham y Chaz, en París dí un beso rápido a mis tíos y a mi prima, en Hangzou compartí unos días con mi hermana, luego han venido 35 largas horas de tren y esta vez sí, solo, con todas mis pertenencias a la espalda, cual caracol, pero con todos los que he citado, el resto de mi familia y amigos bien apretados en el corazon!
¡Haced sitio chicos porque creo que van a entrar unos cuantos más durante la travesía!