La idea de desviarnos a Kunming ha sido todo un acierto. Rectificar es de sabios, que dicen también. Sandra y los compañeros de piso nos tratan genial y hemos podido tomarnos unos días con más tranquilidad después de las tres primeras semanas en China, en las que no hemos parado. Supongo que en un viaje así tendremos que ir alternando estas fases: viaje, descanso, viaje, descanso…
Pero aunque aquí sea la «primavera eterna» (la ciudad está a unos 2000 metros sobre el nivel de mar y goza de un clima muy parecido todo el año), nosotros nos vamos mañana hacia el Norte de la provincia. La idea es pasar una semana en la zona premontañosa (entre Dali y Shangrila) y luego ya ir bajando hacia Vietnam antes de que se nos acabe el visado chino.
Ya iremos reportando…
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