El escupitajo y otras costumbres

Como era de imaginar en China hay costumbres distintas a las nuestras, pero también lo son las normas de educación, lo que allí nos parece lo mas lógico aquí no se da por entendido, anécdotas hay miles aunque algunas me veo en la obligación de recordar que hace veinte años tampoco nos hubieran sorprendido lo mas mínimo. Aquí, encontrarte a alguien fumando en un ascensor, en absolutamente todos los bares y restaurantes, en el tren, en el taxi en cualquier lugar que os imagineis que no sea un avión es posible y eso desde que se impuso la ley del tabaco en toda Europa produce impresión aunque no hace tanto tambien se fumaba en los cines y autobuses en España, no lo olvidemos.

Vamos a por otra. Los niños aquí no llevan pañales, llevan unos pantalones rajados, por lo que van literalmente con el culo al aire. En cuanto les da «el apretón» pues nada, se agachan y donde les pille… Más de una vez he visto a un padre reaccionar para que el nino no defeque u orine en la alfombra del tren en estas 35 horas.

El respeto por los demás, tal y como lo entendemos nosotros, tampoco tiene mucho que ver. Hacia las 12 de la noche, en una parada del tren sube un hombre, una mujer y una nina pequeña. Aunque en el compartimento éramos 4 los que disfrutábamos de un sueño renovador ellos hablaban a voz en grito, sin ningún tipo de intención de bajar la voz, y por la mañana lo mismo los demás pasajeros.

Y por último esta el escupitajo que merece una mención especial. Por ser la segunda vez que visito este país tal vez me sorprenda menos pero no deja de parecerme increíble… Hombres y mujeres de todas las edades, en cualquier rincón y en cualquier momento, raspan ruidosamente, MUY intensa y ruidosamemente su cuello. A menudo empiezan por la nariz para recoger el polvo, la polución, los mocos que se acumulan en sus vías respiratorias y posteriormente escupen, en el lavamanos, en el cubo de basura, en el suelo, en el suelo del tren, en un pañuelo, escupen y repiten el proceso tantas veces como crean necesario.

Lo que nunca olvidaré fue mi primera vez en Pequin en que caminaba con mi hermana (Laia) y de frente se acercaba una joven China. Dándole suavemente con el codo le dije: «mira que chica mas guapa…» Al pasar por nuestro lado de pronto rggggggggggggggghhhhhhhhhhhhhhhrrrrrrrrrrrrrrrrhhhhhhhhhh sputua!!! En ese momento, todo el glamour y belleza se desvanecieron… Sobre costumbres y gustos no hay nada escrito.

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