Santiago de Chile

Como dice la canción… Santiago de Chile se despierta entre montañas, y así es, al pie de la inmensa cordillera de los Andes, silueta que nos acompaña desde hace 20 días, descubrimos esta ciudad que como tantas otras nos atrapó.
Charly ya os ha comentado el recibimiento ofrecido por Jean Pierre y Dami, y si ellos nos abrieron las puertas de su casa, Santiago nos abrió sus calles, bares y mercados para que disfrutáramos de ellos.

 

 

 

El centro siempre ajetreado

 

 

Un respiro observando artistas callejeros

 

Estando en Santiago, nos dio la sensación de estar en un capítulo de «Cuéntame», calles abarrotadas con quioscos en las calles, vendedores ambulantes de «mote con huesillos», algún bar lleno de puro hombre a excepción de las camareras de falda demasiado corta, chaquetas de pana con coderas, plazas con un actor monologando, mercados a rebosar, coches antiguos, fuerte presencia policial de los «Pacos»…

 

 

Pequeña manifestación al paso de la Presidenta Michelle Bachelet reprimida por los «Pacos»
 
 
Parada de Mote con Huesillos en el centro Kim y Cecilia se relamen

 

 
El Palacio de la Moneda

 

Callejeamos el primer día, por el centro, plaza de armas y la Moneda, intentando sentir las vibraciones de un 11 de Septiembre no tan lejano, comimos unas ricas empanadas de «pino» o de queso en el mercado central y nos arrepentimos paseando por el mercado de pescado de haber llenado tanto el buche y no poder disfrutar del kilo de almejas a un Euro y el Kilo de Merluza a 3 Euros.

 

 
Que me las quitan de las maaaaaaaanos payo…

 

 
El museo de Arte moderno en la escuela de Bellas Artes con una escultura de… les dejo adivinar!

 

Visitamos el museo de arte moderno y llegamos hasta la Chascona, la antigua casa de Pablo Neruda aunque la reforma llevada a cabo por el ayuntamiento en el exterior me pareció de un mal gusto mayúsculo, nos relajamos en el barrio de Bellavista (parecido al Born Barcelonès), cambiamos el museo de arte precolombino por horas perdidas en la perdición de la Piojera (similar a la Champañería) después de 3 Terremotos (vino blanco con helado de limón) solo nos quedó dormitar en el tren hasta casa de Jean Pierre para disfrutar de su curanto.

El colorido barrio de Bellavista

 La Piojera te hará temblar con sus Terremotos!

 

Al día siguiente comimos «machas» al ajillo en el mercado central, salimos en la animada noche de Bellavista y «perreamos» en una discoteca después de dejar que un Chileno nos diera lecciones de piropeo con Cecilia.

 

 
 
 
Cecilia con sus instructoras de baile
 
 
Los de siempre con los suyos (luego hubo intercambio de parejas para poner en práctica lo aprendido)

Como casi siempre, nos quedamos cortos con Santiago esperamos volver y descubrir nuevos rincones que nos maravillen.

 

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