Palenque

 

Si seguís con atención la web ya sabréis que estamos en Méjico Lindo y Querido… Que esta debería ser la última etapa, del último integrante, de los que hace un año se empezaron a reir de Willyfog.

Dejamos Tulum a duras penas, mirandonos y diciendo… y si no nos vamos? Contemplando varias opciones de negocio para plantar la mochila un rato y dejar a un lado la crisis y el pánico al retorno. Ojo! Desde ideas de bombero hasta venta de terrenos (especulacióooooooooon!) pasando por negocios variados de hostelería (hoteles, restaurantes, un Lizarrán en Tulum?)…

De si volveremos allí o a otro lugar para poner en práctica estas ideas, el tiempo lo dirá, pero lo que sí es un hecho es que el bus que agarramos en Tulum nos dejó de buena mañana en Palenque.

Desayunamos:

 

Riquísimos y picantes Tacos!

Buscamos una habitación y comprobamos que los precios estaban bien baratos, dejamos los trastos y hacia las ruinas!
Como la mayoría de pequeños exploradores que sois sabréis, Méjico tiene infinidad de ruinas, en efecto lugares en los que antes de la llegada de los Españoles los Olmecas, los Mayas o los Aztecas vivían en harmonía (o no) adorando otros Dioses, doctos en Astrología, sabios en Matemáticas e increîbles arquitectos.

Todo lo que veréis a continuación pertenece al sitio arqueológico de Palenque y fue constuido por los Mayas alrededor del siglo VII y VIII, la verdad es que da que pensar, si no me equivoco el Románico pertenece al Siglo IX o X y antes de este está el Renacentismo o la arquitectura Pre Románica así que si comparamos, parce que su dominio del espacio nos deja en ridículo no?

 

El templo de las inscripciones, mausoleo del Rei Pakal
Una parte de los 15 km cuadrados que ocupa el sitio
Una de las empinadas pirámides a las que se puede subir
El templo de las inscripciones de nuevo

Como con las pirámides de la zona más conocida no teníamos bastante, Rodrigo y yo nos internamos un poco por la selva a ejercer de pequeños exploradores, al principio con cierto éxito:

In the Jungle…

Después seguimos con el camino, arriba, arriba, arriba, hasta que Rodrigo me dijo que si quería conocer otras ruinas que disfrutara solo de la gloria, él me esperaría informándose sobre la cultura Maya bajo un Nogal. Dicho y echo, me lancé a una ascensión infructuosa de la que volví sin descubrimiento digno que contar ni avistamiento de monos digno de mención pero con una buena sudada y satisfecho de mi perseverancia.

Seguimos el recorrido establecido y allí nos encontramos con la parte más interesante, a mi entender, del sitio. Algunas de las ruinas (muchas todavía por descubrir) están semicubiertas por la abundante vegetación que existe en el lugar. Para los que nos seguís desde el principio no diré que iguale al maravilloso templo de Tah Prohm del sitio de Angkor Wat en Camboya, pero se acerca bastante. En esa zona uno se llega a imaginar el sentimiento de los primeros exploradores que llegaron al lugar guiados por algún indígena o por su valor, y sino fijaros en los árboles:

Sentimiento de explorador llegando al sitio…
La selva se come la piedra pero parece que un parásito la ataca.

Por desgracia era lunes y el museo del sitio estaba cerrado, me quedé un poco con las ganas de tener un guía (creímos que con la Lonely tendríamos suficiente pero escuchando de aquí y de allà de otros grupos vi que hubiera sido interesante haberlo contratado, nos quedan muchas ruinas por ver).

Así pués nos volvimos al pueblo dónde cenamos y nos preparamos para otra gran etapa en esta vuelta al mundo… San Cristóbal de Las Casas pero Ojito… eso será en el próximo post:

Estaros atentos que pronto volvemos!

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