Ladron de medianoche

Durante los viajes se viven experiencias, la mayoría, son positivas sino no estaríamos aquí pero a veces hay quien desea amargarte la magia del viaje. Todos somos conscientes de los riesgos que el viaje conlleva pero hace unos días la realidad me despertó de una violenta bofetada.
Teníamos planeado levantarnos a las cinco y media de la mañana ya que nos venia a buscar un bus a las seis para dejar las surferas playas de Bali e ir hacia las Gili Islands desde donde os escribo.

La verdad es que duermo como un tronco, vamos que uno puede entrar en mi habitación encender la luz y bailar una jota y yo seguiré allí roncando pero a las cinco y veinte un viento que recuerdo frio me despertó. Con los ojos medio cerrados vi que la puerta de mi habitación estaba completamente abierta y la tenue luz lunar entraba por la puerta, mientras me preguntaba si Rodrigo ya me había venido a despertar y el había abierto la puerta, antes de que me diera cuenta vi la silueta de Putu, el trabajador de la guesthouse, dibujada en la puerta y hablándome de mi mochila, que estaba fuera con su contenido esparcido.
Levante la cabeza y mire hacia donde recordaba haber dejado la cámara a las dos de la madrugada después de volver de Internet con los chicos, el corazón se me puso a mil y empecé a decir que no con la cabeza, de un salto salí de la cama y fuera me encontré con lo que quedaba en mi mochila pequeña esparcido por el suelo.
Lo primero que vi fue el pasaporte, así que por lo menos me dejo tranquilo, la tarjeta de crédito también estaba allí pero el dinero por supuesto había volado, mi Ipod (que estaba en la funda de la cámara) que tenia solo música de calidad, esa música que en los interminables desplazamientos que hacemos te lleva, cerrando los ojos, hasta Barcelona de nuevo o a los lugares donde solo la música te transporta… Pensad que ahora si quiero escuchar música me quedan los Ipods de Kim y de Charly… los Panchos de Kim o su intocable Shakira o los Gipsy Kings de Charly… en fin que el Ipod tampoco estaba, por ultimo pues eso mi cámara, mas o menos sabréis que me gusta hacer fotos y es realmente lo que mas me duele, mi cámara era mi bebe, en estos cuatro meses ya dificilmente me veías sin la funda al cuello colgando.
En fin que pasado el susto inicial, fui a la policía denuncie los hechos y me volví cabizbajo al hotel. Que mas le voy a hacer? Espero que escribiendo este post suelte ya de manera casi definitiva la rabia que siento pero que ha ido disminuyendo día tras día desde el hurto. En la funda de la cámara también llevaba dos objetos valiosisimos, una nariz roja de payaso  (tremendo complemento) y un tubo de cola extra fuerte que ha salvado mis chanclas de un final anticipado. Mal nacido!
En fin como ya puse en un mail, a partir de ahora toca abrir los ojos y el corazón mas que el diafragma de la cámara (no que hasta ahora no lo hiciera pero queda bonito no?) y no dejar que un ladrón de medianoche arruine una magnifica aventura!

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