El trekking dura tres días y se empieza por Senaru o por Sembalun. Nosotros o vamos nuestra compañía, optó por la segunda opción que se considera un poco más fácil, ya que la subida es más escalonada.
El volcan Rinjani, con la luna ya apareciendo
El primer día se empieza a las diez de la mañana a 900m y se llega al campamento situado a 2600m. Este tramo es asequible ya que la primera parte del día vas subiendo entre prados, sin demasiada sombra y solo por la tarde, antes de llegar al campamento viene una cuesta de un par de horas, que exige un poco más. En total, siete horas de marcha para llegar a un campamento en una cresta, con una vista impresionante al lago y la puesta de sol.

Lo difícil viene ahora. Al día siguiente, vamos de madrugada, hay que levantarse a las tres para atacar la cima. Son tres horas para llegar arriba, justo a tiempo para ver salir el sol en dirección de Flores. Es una subida dura. Es de noche, hace frío, empiezas a notar la altura y lo peor, el terreno. La arena volcánica, en especial en los últimos metros, hace que des un paso y pierdas dos. Cuando me lo contaron, pensé que exageraban, pero no. Personalmente, la última media hora se me hizo eterna y las pasé un poco canutas. Pero vamos, como siempre, todo se te olvida cuando llegas a la cima y ves el espectáculo. El amanecer a lo lejos, los colores, el lago a tus pies, la ilusión de haber subido, las mejillas heladas del frío, los besos, las fotos… Vamos, los que subáis montanas ya sabéis de lo que hablo.

Luego vuelta al campamento, bajando como locos por la cresta (la arena volcánica te permite bajar como si esquiaras, un gustazo). Descanso en el campamento y bajada hacia el lago, donde esperan unas fuentes volcánicas. Yo no me bañé porque íbamos justos de tiempo y temía relajarme demasiado, ya que aun nos quedaba la larga subida a otro cuello para descansar en otro campamento. Llegamos al campamento a las siete de la tarde, exhaustos, un poco rotos pero con la alegría de haber hecho algo grande.


Al día siguiente, cuatro horas mas de bajada, para terminar de cascar las rodillas y en el albergue una merecida cerveza Bintang para alegrar i refrescar el cuerpo.

Como veis en una vuelta al mundo también hay sitio para subir montanas, apretar los dientes en algún momento y como siempre, alucinar un rato con mas vistas increíbles.
En los próximos días, vamos a explicar mas detalles del trekking, que da para mucho, como las anécdotas o el papel de los porteadores, que para mi son auténticos héroes.