Aventuras y desventuras en Sucre

 

Nuestra llegada a Sucre fue escrupulosamente calculada y planeada con un único fin. Ver el partido del año, Barça-Madrid. Ello implicaba muchas cosas: asegurarnos de tener un hostal con TV por cable, irnos antes de lo previsto de Potosí, y recoger con más prisas de las ya habituales.

 

Pero el fin justificaba los medios. Y aunque el bus se quedó sin gasolina entrando en Sucre, nos espabilamos para estar delante la tele, en el hostal escogido, con 8 cervezas en la mesa y 4 bolsas de las mejores patatas caseras, media hora antes del inicio del partido. Nosotros estábamos más que impacientes. Pero el destino nos tenía preparada una «sopresa». Ya cuando había llegado la hora señalada, una voz grave y muy muy seria anuncia: «A continuación: Perfiles. Gabriella Sabatini». De repente, ya no corría ni el aire.
Primero nos miramos extrañados, pero a medida que kim sacaba humo al mando pasando por todos los canales de deportes, la incredulidad fue dando paso a la rabia…. pero no a la resignación.
Y yo que me considero futbolera, del Barça, no creía que realmente hablaban en serio cuando nos recorrimos todos los Internets de Sucre, intentando ver la rentransmisión. Nosotros lo intentamos.

Al día siguiente, con el ánimo más o menos recuperado, nos dirigimos a uno de los mercados más populares, Tarabuco, a una hora de Sucre. Después de desayunar en las típicas paraditas, y no algo precisamente ligerito, empezó la actividad frenética. Charles a capturar con su cámara cual metralleta cualquer gesto y mirada de la gente autóctona, que de no ser por su super zoom, no se habría dejado fotografiar. Guillem a buscar y rebuscar regalitos, medio escondiéndose, para el cumple de kim que ya se acercaba. Y Kim, que no se daba cuenta de nada, porque estaba ocupado refinando sus dotes de regateo comprando regalos a su familia. Por suerte, también nos acompañaban Verónica, de Argentina, y Solimar, de Colombia.

Representa como el indígena acaba con el soldado español… no muy agradable… pero estaba justo en medio de la plaza central

 

una de las enigmáticas miradas de las mujeres captada por la cámara de Charles

Guillem y Charles conspirando sobre el regalo para kim. Unos mangos??

las mujeres acarrean a sus niños envueltos en capas y capas de mantas. a veces casi ni se les puede ver….

Ya de vuelta en Sucre, y durante dos días pudimos disfrutar de las mil iglesias, las casitas blancas, las callejuelas y los mercados de Sucre, que nos sorprendieron aunque por algo es considerada por muchos la ciudad más bonita de Bolivia.

Con nuestras amigas Vero (me muero del amorrrr!) y Soli. Os echamos de menos!!!

Y no sólo visitamos Sucre, sino que la vivimos. Kim y Guillem fueron al cine a ver Wall-E (buenísima) mientras que Charles y yo visitábamos el Convento de San Felip Neri que todavía está habitado por espíritus. Y parte de vivir la ciudad, pasaba por comprar en el mercado a ritmo de «papasito» y «mamasita» como nos solían llamar, y como no, también comer allí.

 

la guía nos explicó que desde esta torre se puede escuchar a los espíritus de los antiguas monjas…

¿Charles rezando o en posición de sumo?

Y ese almuerzo en el comedor municipal que duró sólo unos 15 minutos, cambió el transcurso de los siguientes días. Cada uno nos paseamos por las diferentes señoras con sus mil ollas (mas o menos higiénicas), que ofrecían sus platos del día.. mondongos de chancho, picante de pollo, milanesas, chicharrones.. Yo solo puedo decir que el pollo de kim, estaba bañado por la salsa más roja que he visto en mi vida. Y esa noche sufrió las consecuencias. Al día siguiente, teníamos contratado un trekking de dos días, en la Cordillera de los Frailes, para visitar las comunidades Jalq’a y admirarnos con sus cráteres y paisajes.

 

El mondongo asesino (el potaje rojo de la derecha)

Kim, luchador, a pesar de no haber dormido en toda la noche, sacó fuerzas de no se donde y se decidió por intentarlo. Se supone que ibamos a ir en un bus o jeep hasta el camino inca que marcaba el inicio del recorrido. Pero ya no habían más sitios en el bus cuando llegamos, empezaba a llover, y veíamos como la gente se subía, más bien trepaba y se colocaban cual tetris, unos sobre otros, en unos camiones más adecuados al transporte de ganado que de personas. Y siguiendo lo de «allá donde fueres, haz lo que vieres…» trepamos al último camión que salía y nos encajamos como pudimos entre bolsas, personas, animales y comida..

 

mmmm, que agustito estamos aquí…..

No sabíamos si reir o llorar pero lo cierto es que no fue tan malo ni tan lento como habíamos pronosticado. Llegamos al lugar y empezamos a caminar, a sudar, a cansarnos… el pelotón lo encabezaba Guillem, Charles y Mirte (una chica holandesa que se apuntó con nosotros). Todavía quedaban más de 5 horas de caminata, algunas de subida, y a más de 4000m de altura. El estómago de kim no lo iba a resistir, asi que esperamos en la carretera, al estilo boliviano, hasta que pasase algo que pudiese llevarle de vuelta a la ciudad. Los demás seguimos caminando y caminando hasta llegar a un cráter donde se econtraba la comunidad donde ibamos a pasar la noche. Managua, un pueblecito perdido del mundo y del tiempo, sin electricidad, en el que cenamos, leímos, hablamos y dormimos a la luz de las velas. Una gozada. Al día siguiente, más comunidades, huellas de dinosuarios (soy fan de Jurassic Park) y paisajes con colores y formas alucinantes… todo bajo un sol radiante (raro, raro en Boliva en esta epoca de lluvias).

 

Kim, contemplando y recuperando energías antes de regresar (una retirada a tiempo es una victoria)
estas mujeres indígenas trabajan sin parar durante meses confeccionando verdaderas obras de arte con sus telares
Vista del atardecer desde nuestra cabaña en Managua
A la luz de la vela, Guillem arriesgando su vista para poder leer
madre & hija de una de las comunidades por las que pasamos…
pues tampoco es tan grande la huella del dinosuario,no?…
Charles y Guillem marcando el camino de la evolución del hombre….o involución?
Unicamente tuvimos un pequeño susto, cuando el guía nos dijo que nos habíamos cruzado con la mobilidad (transporte; sea minibus, camión…) que nos tenía que llevar de vuelta a Sucre. No se los demás, pero almenos mis piernas ya flaqueaban. Pero como en los cuentos de Disney, tuvimos un final feliz. Finalmente llegó la camioneta, y después de 3 horas durmiendo de vuelta.. premio! Copas y comida gratis por parte de la agencia y econtrarnos con Kim recuperado.

 

Retrato de familia, a lo Charlie’s Angels (Guillem tu haces de Lucy Liu,ok?):-)

 

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