Vales un Potosí

Esto es lo que siempre yo había oído en casa y sabía que Potosí era famosa por sus minas, pero como todo en la vida, hasta que uno no lo ve en persona, no se hace a la idea.

 
 
 Calles de Potosí
 
 
 
El cerro de donde se saca todo
 
 
Para que os hagáis una idea, cuando se descubrieron las minas de Potosí, se llegó a considerar esta ciudad como el centro del mundo. Durante siglos se explotaron y se siguen explotando, cada vez menos ya que son menos rentables. Pero de las minas, ya hablaré luego.
 
 
Potosí y sus calles (con un poco de nieve en el cerro!)
 
 
 
 
Los regalos comprados a los mineros
 
 
Potosí es una ciudad agradable, con solo un problema: la altura y sus pendientes. En efecto querido publico: hacer corriendo una sola cuadra, equivale a resoplar durante media hora. De verdad, tuvimos que correr porque nos agarró una tormenta y casi nos da algo a todos. Es una ciudad para tomárselo con calma. Y mira que es una ciudad bonita para pasear. De resultas de la explotación española de las minas, Potosí conserva muchos edificios de la época como iglesias, conventos y una estupenda Casa de la Moneda, que actualmente es un museo. Merece tomárselo con calma, y pasar unos días descubriendo la ciudad. Con un mercado nocturno que se come la mar de bien (tranquilos, no fue en este que me dio el jamacuco). Lo dicho, Potosí vale un Potosí.
 
 
 
 Nuestra guía (guapa, eh???)
 
 
 
 
 Mineros aficionados…
 
 
 
Y luego, la segunda actividad de Potosí, son sus minas. La visita propiamente dicha de las minas. Personalmente, yo creía que era una “turistada”, viendo también la cantidad de gente que íbamos para la mina, pero luego, después de la visita, uno sale con el corazón en un puño, impresionado por lo visto dentro de esa montaña. Imaginaros entrar en un sitio oscuro, pequeño, directo al centro de la Tierra y allí es tu lugar de trabajo durante más de ocho horas. Pues eso son las minas. Yo nunca había entrado en una mina donde se estuviese trabajando y aluciné con la dureza de las condiciones de trabajo. Entrando en ella, uno siente en su piel la dureza de las condiciones y entiende porque los mineros tienen tan pocos años de actividad laboral (en comparación con otras profesiones). Durante todo el “paseo”, que duró unas dos horas, nuestra guía nos contó cosas de la mina, de su historia, de sus gentes, de sus leyendas… Vamos muy instructivo… Primero, vimos las minas coloniales, actualmente en desuso, y luego nos fuimos a ver cómo trabajan los mineros. La tradición marca que hay que comprar cosas para luego regalar: nosotros les dimos gaseosas, hojas de coca y tabaco. Si esto les alivió un poco su día…
 
 
Con el Tio, figura a la cual rinden tributo para obtener buena suerte
 
 

 

 En Potosí también construyen su AVE (Hereu estuvo allí)
 
 
La verdad es que a mí, ya solo estas dos horas me parecieron interminables y a mí que no me hacen mucha gracia las cuevas y profundidades, aluciné de tener que estar allí día si y día también para ganarse uno el pan. Desde aquí, y siguiendo la estela de los porteadores del Rinjani, otro colectivo que entra en mi top ten de héroes: los mineros de Potosí. ¡Va por ellos!

 
Los Heroes !!!