DF, Distrito Federal, Dominio Familiar, Destino Final

Mi excursión a América central tenía un fin concreto, asistir a la boda de mi prima consentida, Stéphanie. Por ella alargué (tremendo esfuerzo… jejeje) esta vuelta al mundo un mes y en lugar de volver desde Brasil con Charly tuve la suerte de poder visitar Cuba y México. Así pues la escala en el Distrito Federal (DF) el gigante corazón de México que da cobijo a más de 22 millones de habitantes, no era meramente turística sino que allí me encontré de nuevo con mi familia, esa que tengo la suerte y la desgracia de tener esparcida por el mundo. Por parte Mexicana llevaba 4 años y en el caso de mi tío y primo hasta 8 años sin verlos!

 

Rodrigo y yo estuvimos en el DF 9 días, acogidos con alegría en casa de mi primo Alejandro, compartiendo el piso con Ixmene (su novia) y Nanu su mascota. Estuvimos de maravilla y cuándo su apretada agenda de cirujano se lo permitía, Alejandro nos acompañaba de visita o a cenar a unas taquerías de las que el simple recuerdo me hace la boca agua… (Volcanes o tacos al pastor Rodri? Bueno la gastronomía en México es capítulo a parte a ver si Rodri se anima).

También me reencontré con mi hermana a la que había dejado, justo un año antes en China, al inicio de esta vuelta al mundo (se me encoge el corazón al escribir esto, principio y final, ashes to ashes…), con mi madre y mis tíos franceses a los que también llevaba una buena temporada sin ver.

Por primera (y espero que última) vez en mi vida me subí a un bus turístico ese que parece un descapotable gigante lleno de borregos con cámara, pués ese, ya que así acompañábamos a la familia. Me pareció carísimo y las explicaciones del audio insustanciales, la única ventaja fue poder ver una parte de la ciudad rápidamente y saber que queríamos volver a un par de barrios en otro momento. Rodri y yo lo dejamos en el centro ya que se nos da mejor el acercamiento peatonal.

El palacio de bellas artes

Rodri soñando con una estatua que os recordarà algo pero que este año no saldrà mucho por televisión…


Interior de la casa de los azulejos, hoy un acogedor restaurante

Una de las cosas que chocan en el centro de la megalópolis es su fragilidad, Tenochtitlán, construida sobre un lago, se hunde, y al rededor del Zócalo (el centro de la ciudad) las señales de este hundimiento son múltiples. En la catedral la cuesta casi se parece a un pequeño turmalet y fuera las casas torcidas abundan.


La catedral en el Zócalo, no se aprecia pero de cerca el hundimiento es bárbaro

Una de las calles del centro histórico

Hay cientos de colonias (barrios) en el DF y muchos interesantes, la Condesa con sus bares y restaurantes, la Zona Rosa, llena de tiendas y bares, algunos subiditos de tono, el Centro con muchos edificios históricos además de la pirámide emplazada en el centro del universo según los aztecas fundadores de la ciudad…

Cervecita en la Condesa celebrando el reencuentro con Marisol

Fuimos a pasar un día a Chochimilco, en unos canales que ya crearon los Aztecas al ir secando el lago, los barqueros empujan con destreza unas barcas coloridas llenas de locales y foráneos en una tarde de domingo. Durante el paseo se acercan otras barcas en las que circulan vendedores ambulantes, músicos o Mariachis que por un módico precio te venden unas chelas (cervezas), esquite (maíz hervido con chile y queso), o tocan alguna ranchera con la marimba o cantan alegres canciones mejicanas que todos coreamos a peligro de perder la voz una vez perdida la vergüenza!


Las coloridas barquitas en un domingo muy concurrido

Fuimos al fantástico, enorme y extenso museo de Etnología de la ciudad, a las imponentes pirámides de Teotihuacán, al Copacabana a comer tacos y a muchos sitios más… Por cierto subir a las pirámides cuesta lo suyo que a 3000 metros de altura encarar las empinadas escaleras no es moco de pavo y menos para mi tio de más de 70 años que subió como un jovenzuelo! Ole por él!


En el museo, Rodri y mi primo Sebastien con la impresionante pérgola al fondo, se sostiene con un solo pilar central

Si no me equivoco en la segunda pirámide más alta del mundo después de Keops

Ro en la kilométrica calzada de los muertos

Ro haciendo el Azteca o el Griego o más bien el orangután

Por fin llegó el fin de semana y con él nuestra excursión a Cuernavaca, en las afueras del DF y dónde el domingo se celebraría el bodorrio. Tarde noche de sábado de relax en un hotel 4 o 5 estrellas (lujazo de este año) intentos fallidos de no acabar con el exquisito bufé libre de la cena y sobretodo en el desayuno (reservándonos para la boda) y tunning de los mochileros tirados en galanes latinos.

La verdad es que con el traje que nos llevó mi madre de Barcelona el cambio de un año de ir con unos vaqueros, unos tailandeses o un bañador y 4 camisetas fue importante…

La boda, al aire libre y con un calor de aquí te espero, se desarrolló bajo lo previsto, a saber, novia guapísima, novio sonriente a lo moderno con barba de dos días, damas de honor guapísimas (sin deslucir a la novia), algunos de los invitados macho con guayabera una camisa genial y mucho más ligera que la camisa y la chaqueta de rigor, la mayoría de las invitadas hembra casadas o en vias de, dijeron que sí, besos, abrazos, felicitaciones, mariachis, aperitivo, boda civil en la que servidor hizo de testigo (eh, que solo había 11 testigos más!), comida, actuaciones, lágrimas, vals con el padre de la novia, café-puro-barra libre descontrol y bailes regionales.

La verdad es que fue un exitazo nos lo pasamos en grande y hasta acompañamos a los novios a su hotel que quedaba en cuenca por lo menos.

El domingo despertar bastante tempranero, aprovechamiento del bufé hasta la cuarta ronda de rellenado y seguidamente vida familiar cerca de la piscina.

Por la tarde vuelta a la urbe y a la cama prontito que el lunes era nuestro último día en DF de allí nos íbamos a Cancún pero eso ya es otra historia.

 

 

Os había hablado de mi familia?