Death Road

Ahora ya queda un poco lejos pues la partida de Kim y la separación con Charles y Cecilia han retrasado este post pero el día del cumpleaños de Kim nos fuimos a jugar el pellejo en la «Death Road» (a que en inglés queda mucho más terrorífico y molón?).

La historia es sencilla, un coche te lleva a ti y a tu bici hasta la cima de la carretera más peligrosa del mundo (es oficial y sino a «san youtube» me remito, tecleen tecleen… «the most dangerous road in the world») a 4700 metros de altura sobre el nivel del mar y gracias a la gravedad uno desciende, casi sin esfuerzo, hasta los pies de Coroico una ciudad a tan solo 1200 metros de altura (de echo descendemos hasta 800 metros y luego, no vaya a ser que te canses, te subes a la furgo y hacia el hotel de Coroico dónde te ofrecen piscina, ducha y almuerzo).

 

 
Una primera imágen de la ruta…
 

Pero como dijo Jack el destripador, vayamos por partes, a las 6h30 de la mañana nos vinieron a buscar al hostal en furgoneta, en ella el conductor, el Guía Danilo, una pareja y un chico que no había pegado ojo en toda la noche, los tres Nova Zelandeses, por cierto, creo que empiezo a superar el tema del robo pues me pasé el día con ellos y en ningún momento les comenté que en su país nos furtaron…

Nos fuimos directo a un bar en que nos dieron algo de desayunar, a destacar que el zumo de naranja era natural…
Seguidamente nos subieron hasta el punto de partida, el paisaje a casi 5000 metros de altura, árido, casi sin vegetación y con algo de nieve.

 

 

 
La salida a 4700 msnm

 

 

 

 
Un poquito de frío
 

 

Bajamos del coche sobre las 8 y media de la mañana a unos 3ºC de temperatura y con mucha niebla.
Algunas indicaciones del guía y encabalgamos nuestras monturas para empezar el descenso, siempre en fila, detrás de Danilo y el conductor con la furgo haciendo de coche escoba. Aunque la niebla, el frío y en algún momento la lluvia dificultaban la visión el primer tramo, de asfalto permitía alcanzar buenas puntas de velocidad, siempre descendiendo casi sin pedalear y colocándonos de la forma más aerodinámica posible.

 

 
Listos para la salida!

 
Empezamos la bajada con niebla

 

A medida que vas bajando el paisaje deja de ser tan árido y va apareciendo más vegetación, por fin salimos de la niebla y puedes apreciar la tremenda bajada que te espera.
Al llegar a un puesto de policía (control de drogas ya que en Coroico se cultiva mucha hoja de coca, usada como mate, masticada por la inmensa mayoría de los Bolivianos y obviamente para hacer el polvo blanco tan cotizado por nuestros «yuppies» y en nuestros bares y discotecas) la historia cambia, del asfalto se pasa a la tierra y el camino se estrecha muchísimo, en ocasiones no tiene más de 3 metros de ancho, las curvas en garfio, con un precipicio de a veces, cientos de metros, desplomándose de un lado y del otro una pared altísima a veces con altas cascadas… en fin todos los ingredientes necesarios para darle emoción y belleza a la bajada.

 
 
 
 
En una de las muchas curvas con despeñadero
 
 
 
Unos héroes
 

La perspectiva en el primer tramo es espectacular, la carretera hiere la montaña como un corte serpenteante e infinito hasta el fondo del valle y después de quitarnos algo de ropa (la temperatura ha ido aumentando así como la vegetación que de la escasez Alpina ha pasado a la abundancia tropical…) seguimos con la bajada.

 

 
Cortada a navaja…
 

El guía va delante y de vez en cuando para y nos explica los diversos accidentes acaecidos en cada curva, en algunas todavía se pueden ver los amasijos de hierro en el fondo del precipicio, escalofriante, también hay curvas bautizadas como «la Italiana» o «la Francesa» ya que en ellas se despeñaron unos ciclistas, Italianos o Franceses… por suerte no inauguramos la Curva Catalana y amb «seny» i sin «rauxa» fuimos descendiendo… En algunos momentos en que dejabas el «seny» un poco de lado intentabas atrapar el guía pero era imposible, de echo nos comentó que cada año hacen una bajada, solo de guías, y que en una hora y media descienden a velocidades de vértigo lo que nosotros demoramos 4 horas en bajar (con paradas y todo claro… pero es muy rápido). El año pasado había quedado segundo así que imaginaros a nosotros sin experiencia intentando apurar en las curvas.

 

 
Una de las muchas curvas con recordatorios…
 

 

 
Algunas de las cataratas refrescan la bajada.
 
 
 
Más cataratas

 

 

Lo que sí que hay que decir es que la carretera ha perdido mucho de su peligrosidad debido a que desde hace unos años ya no suben coches (o muy pocos, los que desobedecen la norma) ya que hay una carretera nueva (pero mucho más larga) y solo bajan, con lo que el descenso se hace con más comodidad y no tienen que cruzarse en lugares muy estrechos camiones que a veces son más anchos que el propio camino!

 

 
 Kim demostrando sus dotes con la bici
 
 
 
Guillem en una maniobra complicada
 
 
 
Charles, extreme biking…
Por suerte solo accidentes simulados…
 

 

Por último como era el cumpleaños de Kim (19 de Diciembre no os penséis por las fotos que ha vuelto) le cantamos cumpleaños feliz e intentamos remojar lo pero, muy ágil y rápido se zafó.

 

 
Estuvo muy rápido

 

En fin llegamos sanos y salvos a Coroico dónde recuperamos fuerzas con un bufete libre y luego deshicimos el camino (todo subida) cansados e intentando dormir en la furgoneta, un día inolvidable!

 
Llegaaaaaaamossssss!!!

 Por último mientras bajaba intenté grabar un video… aquí lo tenéis!

                

Si no puedes ver el video, pincha aqui.