Laos Coup de foudre!

Si bien el Tubbing de Vang Vieng rapidamente puede derivar en Vang Mal (Uy perdo perdo, pertre, perquatre, percinc… vale ya paro… (Tenas per tu…)) y si bien la ciudad tiene poco que ofrecer a parte de las Guesthouses, algunos restaurantes y TV Bars (curiosos locales de ambiente Chill out en los que se proyecta todo el dia FRIENDS capitulo tras capitulo y dia tras dia) y si bien debo admitir que soy fan declarado de esta serie cuesta imaginar que uno se vaya hasta Laos y deje de lado (sin bromas esta vez) un paisaje que quita el hipo, porque de los alrededores de Vang Bien os queria yo hablar.

De nuevo un «skyline» de immensas rocas carsticas cubiertas de jungla al estilo «Jurassic Park», cada una de ellas alberga divinas cuevas que decidimos ir a visitar en bici, corta etapa, nada que ver con los 50 km que pedaleamos en Vientiane (ya os lo contaremos) pero muy accidentada: En primer lugar golpe de calor de Lourdes que se nos va a la lona, tromba de agua (que ya cae casi a diario con esa intensidad que le hace a uno plantearse la necesidad de construir un arca y empezar a emparejar animales…) y batacazo con doble pirueta (molona por supuesto) de Charly en una zona llana pero pedregosa (peligro nivel 5) por suerte sin danyos mayores para nadie. La excursion se endurecio por disponer de monturas inadecuadas, por el bochorno y por lo pedregoso del terreno pero entre campos de arroz bordeados por las enormes termiteras pedaleamos hasta alcanzar el Blue Lagoon, un remanso de paz de aguas turquesas en el que dimos un buen chapuzon, algunas piruetas a lo «Cirque du Soleil» y dejamos las bicis. La tercera fase consistio en escalar la escarpada ladera de la montanya alcanzando la primera e immensa sala, con figura de Budda en su haber y adentrarnos luego en la oscura cueva (la enesima que visitamos en estos dos meses), luego armados con nuestro frontal y con cuidado de no rompernos la crisma en el humedo y resbaladizo terreno nos lanzamos a descubrir minerales, estalagmitas y estalagtitas, murcielagos, otros guiris perdidos en la negrura, goteos infinitos… hasta salir de nuevo a la luz del sol abrasador.

Al cabo de dos dias visitamos otra cueva pero esta con la particularidad de tener que entrar a nado! Asi que con cuidado de no hundir la cabeza (probablemente inutilizando el frontal y quedandonos a oscuras) avanzamos a brazadas y a contracorriente hasta donde el valor nos lo permitio… una experiencia escalofriante y excitante a la vez.

En fin… Coup de foudre dice el titulo, lo que en Frances es el «flechazo», «coup de foudre» con los Laos que nos esta enamorando, como mas perdidos mejor, como mas paisaje descubrimos mas babeamos, como mas experiencias vivimos mas ganas tenemos de seguir aqui, un lujo… espero que podais compartir un trozo con las fotos que estamos intentando subir ahora mismo!

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