Subir al cielo

BSO: Pirata Capitán (Sube, que nos vamos pa las nubes), de La Kinky Beat.

Hace ya bastantes años que renuncié a cualquier tipo de religión conocida, pero mi experiencia en el celebérrimo Machu Picchu, si bien en ningún momento hizo replantearme mi (no) religiosidad, casi me hace subir al cielo. Veamos porqué.

Cualquier turista que desee visitar la más votada de las nuevas siete maravillas del mundo debe pasar por Aguas Calientes, un pequeño pueblo, aunque esté mal usar la palabra pueblo para referirse a una sucesión de hoteles, restaurantes y tiendas de recuerdos. Los métodos y caminos para llegar hasta la población son diversos, pero eso es algo que veremos en próximos episodios. Hoy hablaremos pues solamente de mi experiencia en el Machu Picchu.

Las ruinas de Machu Picchu, con el Huayna Picchu al fondo.

Como los valientes, a las cuatro de la mañana salía de mi hostal en dirección al santuario. Una hora y poco de caminata, colina arriba, casi en plena oscuridad, para llegar de los primeros a la entrada. Nunca he sido de madrugar, ni de querer ser el primero en ir a un lugar, pero esta vez era prácticamente obligatoria la paliza para coger turno para subir al Huayna Picchu, la mítica montaña que se ve en cualquier foto que se precie del lugar. El caso es que solamente los 400 primeros en personarse consiguen el preciado sello que te permite el acceso. Los autobuses -a 7 dólares los diez minutos- empiezan a llegar a eso de las 5 y pico, así que los esforzados rácanos que subimos andando tenemos que llegar un poco antes.

Y así fue, fui uno de los 30 primeros en poner mi somnolienta cara enfrente de la puerta, todavía cerrada, del lugar sagrado. Una vez abrieron, puntualmente a las seis de la mañana -estos peruanos están locos- me puse a correr como un bendito por enmedio de las ruinas para llegar en primera posición a la puerta de entrada al Huayna. Sobra decir que lo conseguí.

Bien, Casero, bien, mejorando como fotógrafo.

En el mismo momento que abrieron puse un ritmo de ascensión infernal, cosa que me permitió llegar destacado y en solitario a la cumbre. El Huayna Picchu es una montaña muy escarpada, algunos centenares de metros por encima de las ruinas. Una sucesión de angostos y peligrosos escalones te conducen a la parte alta de la montaña, también llena de ruinas incas. La parte final es la más dura, donde centenares de pequeños escalones se suceden sin descanso hasta la cumbre, donde una roca preside el mundo.

Y como yo estuve sentado en esa roca, me sentí como el rey del mundo en aquel momento. La experiencia fue maravillosa. No se oía ni un solo conato de ruido. Todo lo que te envuelve es espectacular. Estaba sobre una montaña de un color verde diferente a cualquier otro verde conocido, rodeado de montañas más altas que forman un círculo alrededor tuyo, el río la bordea más de 180 grados, creando una gran circunferencia alrededor, las nubes suben y bajan escondiendo y mostrando ese perfecto espectáculo inmóvil, el mismo que presenciaron los sabios incas, el mismo que decidieron convertir en lugar sagrado. Y como guinda del pastel, las ruinas que hacen malabares en las alturas circundando un cuidado césped verde.

Tocando el cielo, con el polo de rayas.

Mucha gente dice que Machu Picchu es un lugar mágico, con una fuerza especial y extraña, un lugar de energía. También hay que decir que es un lugar donde hay una alta concentración de esotéricos, alineados con las estrellas, adoradores de la pacha mama y consumidores de estupefacientes varios que sin duda esfuerzan todos sus sentidos para flipar en colores y creerse los elegidos por el inca Atahualpa.

Yo también hice la típiquisima foto.

Pero uno que está desprovisto de toda creencia no demostrable científicamente, me sentí como subiendo al cielo, entiéndase en todos los sentidos de la expresión.

Muerto del cansancio debido al madrugón, a la mala alimentación y a la caminata, casi subo al cielo. Cuando las nubes bajaban y mis piernas colgaban de aquella roca y solamente se veía blanco abajo, azul arriba y en frente el verde pico de la montaña más alta del lugar, uno sentía que había subido hasta el cielo, o más arriba. Cuando estaba en el monumento más turístico, famoso y visitado de Sudamérica, completamente solo, sin escuchar a nadie y presenciandolo desde el lugar más privilegiado, también sentí que estaba subiendo al cielo.

Volando el Machu Picchu.

En definitiva, tuve un momento de elevación impresionante, un momento mágico. Pero de repente se empezaron a escuchar voces y pronto estaba rodeado de mucha gente y de un plumazo de devolvieron a la realidad. Así que con la sonrisa puesta y la satisfacción de ser el único, almenos en ese día, que presenció semejante espectáculo, me bajé para abajo.

Paseé un rato por las ruinas y pregunté la hora. No eran todavía las nueve y media de la mañana, cuando ya había acabado mi recorrido. Decidí que no podía ser y que la entrada que había pagado, eso sí, con descuento de estudiante, había que amortizarla más.

Así que ni corto ni perezoso, enfilé el camino contrario, el que me llevaría a la montaña Machu Picchu, la que preside las ruinas desde el otro lado. La caminata, bastante más larga y de similares características, duró prácticamente dos horas, a un ritmo bastante más cansino debido a la fatiga.

Sentado en el cielo.

Cuando llegué a la cumbre presidida por la bandera de Cusco, arcoiris, de innegable parecido a la del orgullo gay, había bien poca gente y el clima era perfecto. El sol zumbaba fuerte, pero la brisa corría fresca, así que con las ruinas más famosas del mundo como telón de fondo me comí un bocadillo de atún y me eché una siesta. Y como estaba tan cerca, pues volví a subir al cielo.

En la cumbre, la bandera del Cusco ondea al viento.

Y de ahí, dolor de rodillas mediante, me volví a bajar hasta Aguas Calientes, recorriendo mis mismos pasos, con la satisfacción de haber vivido una cosa única de una manera única.

Así que, señores, si quieren vivir el Machu Picchu de forma Épica, ya saben lo que les toca, suban al cielo, yo les espero allí.

15 opiniones en “Subir al cielo”

  1. Me ha gustado mucho el post. Lo he leido dos veces y me ha emocionado tu propia emoción. Me ha hecho recordar que yo también estuve ahí un día y aunque el lugar es un poco mágico, yo no lo pude disfrutar de forma tan Épica. Tiene que ser maravilloso tenerlo todo para ti, también para compartirlo con otra persona. sólo dos, no más.
    Yo me tuve que conformar con disfrutar del lugar rodeado de más persona; pero aun así fue fantástico, y aun, ya a última hora de la tarde, a pesar de la prohibición ,conseguimos comer un bocadillo y un poco de fruta, no hacíamos mal a nadie. Eso sí, no dejamos ni rastro de nuestra travesura. Yo creo que no dejamos caer ni una miga.
    Besos y abrazos Épicos

  2. Muy bueno Alex.
    Una cosa, tu bocadillo de atún me ha hecho recordar los grandes bocadillos de jamón que te hacía tu abuela y tras eso he pensado en el zumo de naranja de las mañanas. Dime que ahora sí lo echas de menos, porque no creere lo contrario!!:P
    Un beso! Y me alegra saber que vuelves en breve. A ver si no me hacen volar esa semana y te puedo ver nada más llegar!

  3. Me hubiera encantado estar ahí, sabes que soy fan de estos momentos de elevación total. Me alegro que disfrutaras tanto. De esto a convertirte en monje ermitaño hay un paso.

    Respecto a la foto en la que te jactas de ser un buen fotografo, donde un trozo de planta esta cortado, te diré esto:

    ¿Como te has dejado llevar a un encuadre con salida?
    Tu que fuiste el mejor de los fotógrafos suicidas…

  4. Realmente todos los que han estado en el Machu Pichu dicen que es algo mágico, qué suerte haberlo disfrutado de esta manera!

    A parte de tu experiencia celestial, me ha faltado algo de explicación sobre las ruinas, para que nos enteremos los iletrados en esta materia.

    un abrazo!

  5. Señores, muchas gracias por comentar.

    Padre, me alegro que te haya gustado el post. Yo ni sabia que no se podía comer dentro, pero ese bocadillo de atún no fue el único que me comí.

    Zai, jaja me ha gustado tu comentario. Pues te lo digo en serio, no echo de menos para nada del zumo de naranja, lo prometo! A ver si es verdad y nos vemos nada más llegar.

    Casas, tendrias qye haber estado, te eché de menos, la verdad. Respecto a la foto, amigo, tienes que saber que un buen encuadre no es que salga todo. Arte es la lección nº 2 de la fotografía. En el siguiente viaje te enseño un poco más 😉

    Guille, respecto de las ruinas. A mi lo que más me sorprendió de las ruinas es el lugar. Esos incas construían en lugares impresionantes, especialmente acojonantes son las construcciones de terrazas (para cultivo) en montañas con pendientes de más de 45º algo impresionante.

    Si te digo la verdad, Machu Picchu es Machu Picchu por el entorno más que por las ruinas en sí, por lo increíble del lugar y por la conservacion. Las ruinas son terrazas, algunas casas ya sin techo, templos y demás, más grandes que cualquier ruina inca de las que haya visto, pero no mucho más espectaculares. Es decir, el entorno hace mucho.

    Un beso familia!

  6. Alex, come un poco mas, anda, que en el video casi ni se te ve…

    Lo de estar solo en el Machu Picchu tiene muy buena pinta. Me apunto lo de subir corriendo para poder disfrutarlo cuando toque ir.

    Se me ha hecho la boca agua recordando los bocatas de jamon que te hacia tu abuela! La carrera hubiese sido mucho mas dura sin ellos…

  7. Estoy de acuerdo con Alejandro en que lo espectacular del Machu Pichu es el entorno. De las ruinas lo que más me llamó la atención es el arte que se daban los Incas en tallar las piedras de manera que ajustan de tal manera unas con otras que sin argamasa o cualquier otro elemento de unión se acoplan a la perfección; como un positivo a un negativo o una imagen a su molde.
    Lo demás, toda la simbología y su relación con la naturaleza o fenómenos naturales, o el hecho de que en un determinado día del año el sol pase a través de una pequeña ventana e incida sobre el Ara de sacrificios podía significar muchas cosas para ellos pero creo que para nosotros ha dejado de tener sentido.
    Besos y abrazos épicos

  8. Simplemente ‘celestial’ el post ^^

    Me ha encantado! vaya pedazo de vistas…solo anhelo poder ir algun dia, increible! lo del momento solitud maxima en ese techo es ‘momento piel de gallina’ seguro.

    Tu parte bohemia y mistica estan florenciendo Alex?? ni me lo creeria!

    🙂

  9. Muchas gracias por las opiniones.

    Packet, de verdad que como bien, y ahora me veo más buenorro que de costumbre. Hoy por ejemplo me he desayunado una tortilla de tres huevos que no se la saltaba un gitano. No son los bocatas de jamón que nos comimos durante toda la carrera, pero algo es algo. Respeto a lo de subir así al Machu, 100% recomendable.

    Padre, a mi lo que más me impresiona de la arquitectura inca es los lugares donde osaban construir, en unas pendientes increibles… aunque estaría bien saber el numero de vidas que costaron también.

    Gemma, yo siempre he sido muy mistico, jeje, lo que pasa es que lo tengo un poco escondido, jaja.

    Un beso para todos, familia, todavía desde el Cusco, Perú.

  10. FELICIDADES!!!

    29 años no se cumplen cada día!!! Espero que lo puedas celebrar con amigos.

    Un beso muy grande.

  11. Tremendo… uno de los lugares que más me partió el alma tener que dejar para la próxima… Gracias por acercarnos a él, a ese cielo tan real de manera tan virtual.

    Por cierto, como a penas te conozco en persona (del willyfiestón no consigo tener recuerdos ni en slow motion, solo algunos fotogramas borrosos), y te estoy disfrutando tanto en la red no consigo alegrarme sinceramente con tu vuelta… aunque si dejo de ser tan egoïsta solo me queda desearte un maravilloso esprint final y una feliz vuelta a casa.

  12. Madre, muchas gracias! Con amigos lo he celebrado.

    Guillem, no te preocupes que el Machu siempre estará allí y podrás volver. Y me ha encantado tu segundo párrafo. Es verdad que apenas hemos cruzado unas palabras ese día de locura, jaja. En fin, que muchas gracias por tus deseos y creo que ya estamos obligados a conocernos más, no te parece?

    Un abrazo a todos, compañeros.

  13. Alex no sabia nada de esta pagina tuya…muy “CHEVERE” todo lo que vas narrando…es un lugar INCREIBLE…veo que lo disfrutaste mas que yo cuando fui por primera vez.
    un abrazo 😉

  14. Cristina, bienvenida al blog y muchas gracias por tu comentario!!

    La verdad es que el Perú en general me encantó y como ya te conté, el Macchu Pichu es increíble!!!

    Te mando un beso grande, acordándome del lomo saltado, que eso sí está chévere!

    Besoo

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