Ronchevich

Nombre: Gonzalo

País: España

Tuvo que venir nuestro viejo amigo de colegio y universidad a visitarnos una semana por Estonia para enseñarnos clases TEÓRICAS sobre el arte del opening a la chica báltica. Obviamente a partir de entonces ligamos lo mismo, o sea nada, pero al menos nos echamos unas buenas risas con él y nos metimos con su obsesión por el retweet para combatir la corrupción en España, hecho que incluso le llevó a perderse la final de la Eurocopa sub 19. Lo primero es lo primero, claro que sí. Si queréis visitarle ahora está en Moscú, ¡un saludo va para allá!

Puntos de equilibrio

Desde que era un pre adolescente y miraba una y otra vez los videos de Guns N’ Roses, quería tener mi cuerpo marcado de por vida como mis, en esa época, ídolos Axl y Slash.  El principal problema siempre fue que no sabía qué dibujarme, porque aunque realmente era fan de esa gente, lo de las calaveras y las tías hacían peligrar mi herencia, y no está el horno para bollos.

Preparado en la sala de operaciones.

Pero hace un tiempo vi la luz, no en plan revelación mística, pero sí en plan ya sé lo que quiero. Por un lado, mi vida y mi manera de vivirla, quizás ligeramente desviada de los estándares más clásicos (a ver, tampoco mucho, pero la frase quedaba bien) necesita de cierto equilibrio de vez en cuando para no acabar en extremos más graves. Por otro lado, ante los problemas que he tenido (como todos), siempre me ha gustado aplicarles la filosofía de a toda cosa mala se le puede sacar algo positivo. Con estas dos premisas, el símbolo que más me encajaba para acompañarme a partir de ahora era el del ying yang.

La obra siendo creada.

Ante el intento fallido en mi último día en Buenos Aires  porque la tienda cerraba los lunes, me apetecía hacerlo durante otro viaje, y Estonia cumplía esa premisa y otra importante, cuestan la mitad que en la ciudad condal. Así que confié mi piel a un chaval que no podía tener mucha experiencia pero que parecía motivado,y tras superar los nervios y las dudas del último momento, me tumbé en la camilla sintiéndome un turista en la Sagrada Familia gracias al completo reportaje fotográfico de Álex.

Básica la foto con tu desvirgador tatuajístico.

En la misma sala había dos animales 4×4 tatuándose toda la espalda y el pecho respectivamente, sin ni siquiera pestañear. Ante este panorama, gritar por mi mísera bolita hubiese sido bastante lamentable, así que aguanté el dolor más o menos como pude e intenté reirme con las tácticas disuasorias de tattoo man para que no pensara mucho en la aguja.

A ver si Converse me financia el dibujito…

Y ahora ya está, un sueño de pre adolescencia cumplido a los 31 años (suerte que en las discotecas soy más decidido). Sólo queda esperar veinte más, cuando una hipotética hija me pida permiso para tatuarse. Y yo le diga la mítica frase de «cariño, yo lo hice hace mucho tiempo, y ahora me arrepiento.» Esperemos que no…

 

Un día cualquiera

Soy bastante antifan de los blogs estilo redacción de colegio en primaria: «hoy me he levantado, y luego he desayunado un bocadillo y después he jugado con mi hermano a canicas y después…». Pero el hecho de estar un mes estáticos en un mismo lugar, creo que merece hacer un post sobre como es nuestro día a día aquí, a riesgo de perder a los lectores más underground pero calmando las ansias por saberlo todo de los más curiosos.

Hoy toca hablar de lo que se cuece en Herne y alrededores.

Bien, en Tartu la oficina de houser & houser abre a las 10 de la mañana como siempre suele hacer, pero teniendo en cuenta que en España es una hora menos por lo que a ojos de los clientes parece que madruguemos más. La mañana transcurre dando color, ventascreatividad a las redes sociales, y vigilando nuestros artículos más importantes de Wikipedia. A pesar de que en julio y desde Estonia la labor comercial es difícil, nuestro amigo Skype algo nos permite hacer.

La oficina en Tartu de houser & houser a pleno rendimiento.

El estómago empieza a rugir sobre las dos y pico, así que es momento de dirigirse a nuestro idolatrado Konsum, que vendría a ser el Mercadona de Tartu pero con comida preparada buena, caliente y tirada de precio y cajeras más interesantes. Gracias a dicha comida nuestra alimentación está resultando ser mucho mejor de lo esperado, y en principio no bajaré de los 60 kg durante este viaje.

La comida estilo colegio pero bastante más buena.

Aunque hace tiempo que perdimos la fe en lo de bendecir la mesa, todavía tenemos educación, así que tras nuestro imprescindible «ben dinat» empieza el tiempo de Tour y siesta, Álex más  atento a lo primero y yo dedicando más esfuerzo a lo segundo. Tras ello ajustamos los últimos flecos del business de la tarde y tenemos tiempo libre hasta las nueve, más o menos dependiendo de cuántos flecos haya pendientes. Con nuestra reciente adquisición de bicicletas, ahora aprovechamos este tiempo para conocer los alrededores de Tartu y creernos Jaan Kirsipuu y Rein Taaramae por unos momentos.

Descubriendo la zona. La cesta es un poco gayer pero muy útil.

Tras la hora de las ya comentadas duchas culinarias, nos vamos a cenar al centro. Si en el Konsum comemos por 2 euros y poco cada uno, por la noche no solemos pasar de 4 en los restaurantes / bares a los que vamos. Obviamente no son los mejores de Tartu, pero somos chicos fáciles, también para la comida, así que ningún problema. Hemos estado en unos cuantos ya, a mi de hecho el único que me haría gracia ir más es uno de Sushi, pero por falta de presupuesto estamos esperando la visita de Uli la semana que viene a ver si se estira un poco.

Con unos perros viejos españoles en la calle de los bares.

Y por último el día suele acabar con alguna cerveza en Rüütli street, más o menos dependiendo de si alguien nos hace caso o no. Lo habitual es que a los tíos les haga gracia hablar con nosotros un poco de Iniesta o similar, que si encontramos algún español en seguida procedamos a la exaltación de la amistad gratuita y que las tías pasen de nosotros completamente. Esto es lo normal, para las excepciones ya haremos un post otro día, que ahora empieza la hora de la duchas.

e-Stonia

Aunque no me lo crea ni yo, somos Ingenieros de Telecomunicación, así que de vez en cuando toca escribir un post un poco más freak de lo normal. Hoy escribiré sobre lo avanzados que son esta gente tecnológicamente hablando, pese a no ser precisamente el país más rico de Europa. Concretamente quería profundizar un poco en tema Interneto, ese súper monstruo que nos envuelve a todos cada vez más.

Máquinas de escribir sí… pero con wifi

Los estonos están muy orgullosos de haber inventado el Skype. No estamos hablando de Google, pero obviamente es una aplicación de las más importantes en este mundo virtual. Gracias a ella nosotros desde aquí hablamos con nuestros clientes y tranquilizamos a nuestras madres bastante a menudo. Y si uno se pone a pensar que ha hecho España en Internet, a parte de páginas indecentes que eliminaron la adolescencia clásica, todavía otorga más mérito a este país, que con cuarenta veces menos habitantes son más punteros que nosotros en el sector de moda.

Una autóctona conectada en medio del campo.

Pero el Skype no es el invento que más me ha impresionado, que a fin de cuentas me da completamente igual si lo inventó un estonio o un koreano. Lo realmente útil por estas tierras es que hay wifi gratuito en la mayoría de lugares. En bares, plazas… pero supongo que si digo que hay en el autobús queda claro que «no hase falta desir nada más«. Este hecho es particularmente útil a houser & houser, pues aunque descansemos en el bar podemos estar pendientes de si nuestros clientes están alterados o de si mi sobrinito ha crecido medio centímetro más.

Gonzalo retwitteando sobre Urdangarín en el autobús a Tallin.

Pero lo realmente curioso del caso, es que pese a tener miles de mega bytes sobrevolando toda la ciudad, aquí nadie utiliza Smartphone ni similar. Esto hace que el triste espectáculo que contemplamos en los bares españoles, con cuatro amigos enviándose mensajitos y sin apenas hablar entre ellos, aquí no se lleva a cabo. Bueno me retracto, aquí no se hablan ni con Smartphones ni sin, a no ser que se hayan bebido todas las reservas de cerveza de los países bálticos. No estamos tan mal.

El que haya leído hasta aquí se ha ganado la tortura de ver las fotos del viaje hechas hasta ahora, incluyendo la excursión por Elva y el fin de semana en Tallin: Fotos Tartu.

 

Calle del Guisante en la Ciudad de la Sopa

Aunque este título parezca el lugar de residencia de un dibujo animado, en realidad es nuestra dirección en la ciudad de Tartu. Obviamente la traducción del estonio, que en su versión original es Calle Herne y barrio de Supilinn. Estoy convencido que esta es la razón por la que nunca llegamos acompañados a casa, corregidme las lectoras si me equivoco, pero no queda fiable decir a alguien «¿Quieres venirte conmigo? , vivo en la calle Guisante.»

Típica casa de madera y color en Supilinn

Bromas etimológicas a parte, quería hablar hoy sobre nuestro nuevo barrio. Es un barrio residencial situado a 5 minutos caminando del centro de la ciudad, pero que parece estar en una dimensión espacio temporal diferente a la del resto de Tartu. Según nos hemos informado entre sus gentes, apenas ha cambiado desde los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Por lo que aunque a primera vista uno se sienta un tanto desubicado, en seguida se da cuenta que sea probablemente uno de los lugares con más encanto de Tartu.

Una de las calles de nuestro nuevo barrio.

Mi reciente y a veces preocupante obsesión por el color, hace que aquí mire todas las casas con la misma atención que los japoneses miran a La Pedrera. Y eso que los arquitectos de Supilinn no debieron precisamente conseguir el título en la misma escuela que Gaudí, porque aquí la casa que está paralela al suelo es una excepción, es decir, que las tablas de madera (son casas de madera, no de ladrillo) una mira para Cuenca y la de encima para Moscú.

Banksy tiene competencia en Supilinn.

Pero dejando de lado la inclinación de las casas, como decía su gran atractivo es el color. Las hay marrones, azules, amarillas, verdes… acostumbrado a los tonos grisáceos de Barcelona aquí te llenas de optimismo simplemente paseando por las calles… siempre que no te cruces con un padre borracho de la mano de su hijo pequeño a las 5 de la tarde… pero para tranquilidad de familiares y allegados que quede claro que este lugar es un remanso de paz.

Si se vende como «vintage» seguro que triunfa.

Sus no más de diez calles, muchas de ellas sin asfaltar, quedan recogidas entre el río, el centro de la ciudad, la fábrica de cerveza A. Le Coq y un circuito de bicicross bastante cañero. Y en el medio de todo ello, en la calle Guisante esquina Patata, vivimos nosotros ahora esta nueva experiencia. Estáis todos invitados a venirnos a visitar.