Valpo!

Después de Santiago, fuimos a Valpo y simplemente nos fascinó…
Además de sus múltiples cerros, de sus casas multicolores, de sus ancianos y pintorescos ascensores, de su apertura al Océano Pacífico, de sus chorillanas en el J Cruz… estaba Pablo.

 

 En el J Cruz con Pablo, las Chorillana habían volado!

Pablo es el hermano de una amiga Chilena afincada en Barcelona que nos enseñó con alegría su ciudad, nos contagió el espíritu Valparaíso, que nos recordó enormemente a Lisboa, las colinas pobladas de casas de colores con la otra casa de Pablo Neruda dominando el cerro de Bellavista, los grafitis en las paredes, poemas, declamas o dibujos dan vida a sus calles.

Una de las paredes que te gritan algunas con más o menos sentimiento

Un toque de color

En la casa de Pablo Neruda a Cez le salieron amigos de todas partes y sin sacar los donetes!

También nos acercamos a Viña del mar un adefesio de playa considerado un no va más turístico (lo siento porque me ha dado por las comparaciones, pero un Marbella Chileno vamos) del que huimos con nuestro marisco bajo el brazo y con una recompensa al fin, ver la constelación que forman las luces de la ciudad de Valparaíso desde la lejanía cuándo te acercas en Autobús no miento.

Si casi se puede ver Orion! Y en realidad hay más cerros y más luces!

No se quién brilla más!

En Valpo se respira cultura, política y rebeldía, en Valpo se respira fiesta, se entreven maleantes en alguna esquina, en Valpo los muros te hablan y en Valpo merece la pena detenerse en uno de sus numerosos miradores a ojear el ajetreado puerto.

También hay un muelle flotante que se hunde para reparar los barcos!

De regalo os dejo un poema, de Ángel Gonzalez, no es que hable mucho de la ciudad pero a mi me gustó desde la primera vez que lo oí, un discazo, Pedro Guerra y Ángel Gonzalez, «La palabra en el aire».

Cuando es invierno en el mar del Norte es verano en Valparaíso.
Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el puerto de Bremen con jirones de niebla y de hielo en sus cabos, mientras los balandros soleados arrastran por la superficie del Pacífico Sur bellas bañista.
Eso sucede en el mismo tiempo, pero jamás en el mismo día.
Porque cuando es de día en el mar del Norte -brumas y sombras absorbiendo restos de sucia luz, es de noche en Valparaíso -rutilantes estrellas lanzando agudos dardos a las olas dormidas.
Cómo dudar que nos quisimos,
que me seguía tu pensamiento
y mi voz te buscaba detrás,
muy cerca, iba mi boca.
Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto.
primaveras, veranos, soles, lunas.
Pero jamás en el mismo día.