Chiloé, mucho marisco y algo más

La isla de Chiloé tiene un estilo muy diferente al que veníamos respirando en Chile. Podríamos decir que sigue muy arraigada al mar y gira casi exclusivamente alrededor de la pesca.

 

Mareas de metros!
Así traducido no queda tan épico no?

Al final hemos pasado 4 días en Chiloé a un ritmo muuuuy tranquilo. Podríamos resumir la estada en pocas palabras: Descansar, ir a comprar marisco y cenar. Como véis esto no va ser un relato de épicas aventuras pues tampoco le hemos dado a la isla la oportunidad de que nos las brinde ;).

Chiloé fue el último bastión español y aún quedan muchas de las iglesias de madera que construyeron
Dentro de las iglesias ponen música moderna para atraer al público joven 

El hecho es que desde que hemos llegado a Chile que en los mercados se nos salen los ojos de las órbitas al ver los precios del marisco…

Vivitas y coleantes

 

La diferencia de precio no se ve ni mucho menos justificada por la diferencia salarial. Para los que estáis acostumbrados a ir al mercado, os pondré un par de ejemplos: la almeja y las navajuelas (un tipo de navaja más pequeña) va entre 0,7-1€/ kg…

Teeeengo Navajuelaaaaaaass, bien fresquitaaaaaaas!

 

Una tentación demasiado irresistible para fanes incondicionales como nosotros del marisco…Resultado, hemos infestado de olor a marisco todos los hostales por los que hemos pasado y hemos dejado boqueabiertos al resto de mochileros que se hacían las típicas pastas, filetes o bocadillos con festivales nocturnos de marisco y vino blanco.

 

Un menú normal: salmón ahumado, almejas y cholgas al vino con ajo y perejil.

Además hemos tenido la oportunidad de probar algunos mariscos que no llegan a España y que la verdad nos han encantado. A las ya mencionadas Navajuelas hay que añadirle los Ostiones ( parecido a una vieira pero en más pequeño), las machas (como unos tallarines alargados y más grandes), el pieure, los picorocos (estos dos los dejo para las fotos, no sabría como describirlos… mariscos que parecen rocas? Eso sí, puro gusto a mar),

Pieure: A primera vista no invita…
y el monstruoso Picoroco!

 

los locos (un marisco muy carnoso), las cholgas (unos mejillones gigantes con verdaderos bistecs a dentro)…

Kim rabió mucho por su alergia al no poder probar las excelentes ostras de Curaco (casi regaladas)

 

Finalmente quiero hacer mención especial a las empanadas de centollo, locos y navajuelas del restaurante El Chejo, en Quemchi, buuuf!! Oh! Y me olvidaba del Ceviche Chileno, esto seguro que lo importamos, ideal para el verano, como una esqueixada de marisco pero aliñada con limón y cilantro…

Que rico el ceviche de marisco!

Y para que no os penséis que solo nos hemos dedicado a llenar el buche, que este post empezaba a parecerse al relato de un viaje del inserso…,  también contaros que en Chiloé aparte de ver muchas iglesia y casas de madera típicas de la región, nos fuimos a un parque nacional y con Guillem hicimos una excursión a caballo de dos horas en las que nos lo pasamos genial galopando por el borde del mar, por alguna extraña razón produce una sensación de libertad particular.

 

Esta playa es demasiado pequeña para los dos…
y eso que hay playa…

 

Además en mi cabeza sonaba en banda sonora:

 «…galopa caballo cuatralbo, jinete del pueblo que la tierra es tuyaaaaaaa

A galopaaaaaaaar, a galopaaaaaaaaaaaaaar

Hasta enterraaarlos en el maaaaaaar…»  de Paco Ibañez.

 

Donde está el sombrero de cowboy australiano??

De vuelta a casa, después de sus hazañas equestres, Bily The Kid y Jesse James eran respetados y temidos en todos los pueblos que cruzaban.

 

La gente se encerraba en sus casas