Detrás encontramos la habitación comedor. De cara a la concepción de la caravana el aparejador se decanto por una distribución tipo Loft al ser un único espacio dividido por muretes. A primera vista uno solo distingue los tres colchones, igualitos que un «lo monaco», pero al levantarlos aparece el armario empotrado bueno… enterrado. Pero el mago IKEA del caravaning tenia un ultimo truco en la chistera; cual transformer, moviendo las puertas del armario obtenemos una mesa bajita que junto a los colchones transforma la habitación en comedor chilloutero que ni los bares de shishas Árabes!

Pasemos al tercer y ultimo compartimento, la cocina, pequeñita pero apañadita: Con su despensa (dos cajones), su encimera móvil (camping gas) y su nevera ecológica (la de camping vamos…).

Como curiosidad, después de 5 meses condenado a ir de guest house en guest house, Kim ha podido paliar su afán organizador y nos ha estructurado y ordenado cocina y armario. Hay que decir que como buen amigo me encargo de que este orden sea pasajero y así el pueda volver a saciar su mono!
Por fuera pues como iba a ser? MO-LO-NA! Con los personajes de South Park grafiteados ahí la tenéis!


Finalmente hablemos de sus prestaciones, una autentica fiera…
De 0 a 100 antes de la primera curva (teniendo en cuenta que aquí las rectas son de por lo menos 20 km!), como dice Guillem, dirección insistida (para girar hay que sudar), aire acondicionado (si soplas), llantas de oxidación, amortiguadores blandos (a cada bache la cubertería sale volando), frenos CK (Cagate Kangaroo, si te cruzas vete rezando lo que sepas) y su consumo adaptado a los tiempos modernos 15 litros a los 100 km… Si es que la chiquilla (11 años tiene) es golosa, una tragona, Dodotis la llamamos porque no deja «ni gota ni gota» y es que después de 425000 kilometrillos de nada calculamos que habrá engullido 63750 litros de carburante, una ruina!
