Además hacía cinco minutos que el entrenador del equipo del colegio había llegado y ya daba instrucciones a sus pupilos para que nos pudieran vencer… Lo bueno es que a estas alturas estábamos rodeados de unos 150-200 chavales: un montón de chinitos expectantes. A partir de ahí no hay mucha más historia. Hemos conseguido bloquear a Yao durante un rato, pero a partir de un determinado momento nuestro fisico ha dicho basta y se acabó el partido… ¡Ha sido muy guapo y lo mejor de todo es que las tías nos animaban a nosotros! No sé si por nuestro talento e insuperable sex appeal o porque Yao tenia pinta de ser el tipico grandullón al que muchos les gustaria ver morder el polvo.
¡Manana volveremos equipados!