Huyendo del humo

 

La semana pasada dejamos la ciudad y huimos a los altiplanos que, de lejos, rodean el impreciso terreno Tibetano. Estuvimos a una altura que supera mi mayor ascension (un modestisimo 3000) pero que sin embargo resulta ridicula al contemplar las montanas que anuncian el Himalaya con cumbres que superan los 5000 metros.Primero llegamos a Dali, una ciudad fortificada principalmente atravesada por dos calles perpendiculares bastante turisticas pero limpias y animadas en que se repiten incesantemente las tiendas en que ofrecen artesanía realizada con cuero y articulos de plata, articulos de plata y artesania realizada con cuero… y bares para turistas. Por ellas discurren unos estrechos canales de aguas sorprendentemente cristalinas y la verdad es que es un placer curiosear por dentro de las murallas.

No nos dio mucho tiempo a mas, llegamos en la noche y al dia siguiente realizamos una bonita excursion a un templo construido, como no, en la ladera de una escarpada montana. Sudamos lo nuestro para ascender e incluso ayudamos a una vieja mujer a llevar un fardo de troncos hasta el templo, allí, los monjes que parecian agradecidos nos ofrecieron un poco de incienso y nosotros respetuosos hicimos genuflexión e inclinacion de cabeza mientras uno de ellos tocaba el gong, una, dos y tres veces… en ese preciso instante empieza a sonar una melodía fiestera y escandalosa, el monje, ni corto ni perezoso, se saca el movil del bolsillo y tranquilamente nos deja colgados y se pone a dar voces al aparato eso si, pidiéndonos antes una limosnita!

 

Trek por Dali

En fin, en la montana, admiramos las vistas, caminamos unos 20km en total, encontramos algunas “piscinas naturales” que aunque fuera la estación seca nos parecieron un remanso de paz y belleza y también a Maria, una Sueca que vive en Barcelona, un beso pa ella!

 

Dos chicos monjes en el monasterio

De Dali tomamos un bus a Shangri La, hasta el tramo final la altura no aumentó exponencialmente pero nos plantamos a 3200m, en un pueblo con un precioso casco antiguo lleno de casas de estilo Tibetano, despues de buscar y comparar escogimos una en la que nos trataron de forma encantadora, sobretodo con el malestar de Kim!

 

 

Vistas de Shangrila
 

Al día siguiente Charly y yo visitamos un precioso monasterio que, podria ser un Lhasa empequenecido, vimos a los monjes atareados en sus quehaceres y algunos policias «apatrullando por la ciudad» pero a parte de eso ninguna noticia de que a pocos kilometros se gesta una revolución… Fue una bonita visita.

Antes de volvernos de nuevo a Kunming hicimos otro mini trekking en que nos sentimos orgullosos de ascender hasta unos 3600m, pasamos entre algunos yaks (la carne de los cuales degustamos la noche anterior… deliciosa!) y tomamos muchas fotos.

 

Trek por Shangrila

Finalmente volvimos con Kim para disfrutar del magnífico trayecto de bus del que os hablé. Ahora esperamos ansiosos partir mañana hacia un nuevo país, Viet Nam, ¿Qué nos deparara?

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