Desde que lo pensamos hasta que nos fuimos…

 


Guillem

Escribiré mi versión de los hechos tal y como la recuerdo:

Kim y yo somos amigos desde tiempos inmemoriales… De apellido Kim se llama «mi mejor amigo», como me dice con sorna uno de mis compañeros veterinarios. Siempre lo digo y suena a patio de colegio, pero es que él y yo nos sentamos juntos en el pupitre en casi toda la Secundaria. Después de clase todavía teníamos labia (eso nos sobra a ambos) para llamarnos una hora por teléfono para comentar cualquier detalle que los profesores con su charla ininterrumpida no nos permitían comentar en el aula!

Tanto él como yo decidimos que nuestra formación necesitaba movimiento, y ya en la universidad, Kim en Grenoble y yo en Toulouse, disfrutamos de un ERASMUS (todos sabemos como se llama realmente). Después Kim se marchó a la Ville des Lumières (París) dónde se quedó dos años iluminado, y yo realicé una corta estancia en Brasil (para realizar «prácticas» de campo). Finalmente Kim se instaló en Rumania para trabajar y un par de escapadas a China y India para mi y una visita a El Salvador para Kim nos dieron el gusto definitivo por viajar.

Él único «pero» fué que nunca habíamos coincidido; nunca hicimos un viaje de «colegas» y ambos teníamos muchas ganas. La idea tomó forma y aliento en Transilvana con un botellín de Palinka que ambos íbamos rebajando con gran alegría. Kim soltó la idea y el pactó quedó firmado a través de exaltaciones de la amistad y abrazos varios. ¡Nos íbamos a dar la Vuelta al Mundo!

Pero como sabéis, hasta los mejores amigos pueden no saber viajar juntos, compartir 24h al día durante 12 meses, repartir responsabilidades y tomar decisiones. Kim y yo discutimos con frecuencia, y a ambos nos gusta tener la razón. Así que quién sabe si era una buena idea… De ahí que surgiera otra gran idea: «haremos una prueba» el verano del 2007. «¡Nos vamos a Portugal». Y así fue. 15 días inolvidables haciendo un verdadero «road trip» atravesando Portugal de norte a sur.

Aunque indudablemente la prueba salió bien (Kim y Charly ya están en China y yo me voy el domingo a darles caza) un poco más tarde a mi me asaltaron dudas, no referentes al viaje con Kim, sino al hecho de partir un año, dejar el trabajo, la seguridad de tu rutina, casa, familia y amigos, pensar en volver y tener una mano en cada bolsillo (vacío) por no hablar de otras partes más íntimas. Así que Kim, decidido a viajar de cualquier forma, sondeó para ver quién podía acompañarlo en el caso que yo fallara (un problema solo es un problema, un problema entre dos es una anécdota). Y así apareció Charly, antiguo compañero nuestro del Liceo, aunque dónde verdaderamente nació la amistad con Kim fue en Grenoble. «¡¡¡Se apuntaba!!!»

Cuándo mis dudas se esfumaron quedó otra: «¿Vamos los dos como dijimos en un principio?» «¿Porqué no 3?» Entre tres se pueden descargar tensiones (no es siempre un tu-yo), y entre tres se pueden tomar decisiones por mayoría simple, y lo más importante: ¡Charly es cojonudo! Con experiencia viajera y ilusión se embarcó en el proyect..

Y así es como se ha gestado este sueño que ya asoma la cabezita con la llegada de Kim y Charly la semana pasada a Pekin y que lanzará su primer llanto cuándo nos encontremos, imagino que en Yangshuo.

 


Charly

Solo una pequeña explicación de como surge en mi cabeza… Antes de aparecer Kim con su propuesta yo ya lo tenía hablado con un amigo pero no habíamos acordado fecha…En cuanto hablé con Kim vi que para mi ahora era el momento. Lo hablé con mi amigo y me empujó a marcharme con Kim ya que me tenía que hacer esperar demasiado, y se lo agradezco.

 


 

Kim

Dicen que las buenas ideas nacen en los sitios más insospechados. Mi idea de dar la Vuelta al Mundo nació en uno de los innumerables viajes por la principal autopista de Rumanía. En la época estaba trabajando de ingeniero allí y un par de meses antes de tomar la decisión tuve un percance serio de salud. Sin pretender ser drámatico, me dí cuenta que a pesar de ser joven, la vida es volátil y en tres días pasé de estar bien a darme un buen susto. Al final, tras dos meses de baja, ya restablecido volví a Rumanía, seguí con mi vida y empecé a darle vueltas a la idea.

«Ahora es el momento», me decía: soy joven, vuelvo a estar bien de salud, no dejo a nadie tirado, la gente de mi alrededor me apoya y tengo el dinero necesario (ahorrado durante los últimos años, que no me regalan nada eh).  ¿Qué más podía pedir? Así que empecé a pensar ya diseñar rutas, a imaginar países y gentes lejanas, y cuando ya tuve una idea más o menos seria, se la expuse a Guillem. Y el resto ya os lo ha contado él.

Solo decir que dejarlo todo para embarcarse en un viaje como éste no es tan radical como parece. Como todo, hay que prepararlo bien, y en el fondo pararlo todo un año cuando se es joven, no es tan un problema. Eso si, yo no olvido que tengo la suerte de poder elegir. Por eso, que si estás leyendo esto y tú tambien puedes, date un segundo para decirte: ¿Porqué no yo? 

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