Ayer, mmh no! Anteayer, partimos de Hanoi y en nuestro hotel nos propusieron amablemente llevarnos a la estacion. Kim tomo primero la moto con un conductor experto, con todo el equipaje, esto es, la mochila de backpacker (entre 10 y 12 quilos) mas la mochila de «ataque» (para llevar de paseo). Desaparecio con un giro de muneca del conductor y este volvio a los dos minutos solo y sonriente, entonces me subi yo, mis mochilas y mi camara, el trayecto fue muy corto pero cuando me iba a apear del vehiculo me dice que me espere. Kim se sube a un taxi ya completo, y Charlie aparece a mi vera con otro experimentado motorista con sendas mochilas y ademas con la guitarra a cuestas! Parece que a nosotros nos toca ir en moto…
El trayecto duro unos 15 minutos pero a mis posaderas les parecio una eternidad, aplastado en el asiento contemplo asombrado como las motos se lanzan ferozmente a la conquista de cualquier espacio vacio por minimo que sea, la conduccion es anarquica y el respeto a los senales o los peatones, nulo. Observo frenadas milimetricas, las calles desbordadas, el uso implacable de la bocina que nos ha acompanado durante todos estos dias en Vietnam (incluso mas que en China!), anonadado veo como mi conductor se pone a dar voces por el mobil y conduce la desequilibrada moto con una sola mano luego me giro y veo como Charlie con una immensa sonrisa en los labios trata de hacer un video de este caotico espectaculo, tambien sonrio a las motos vecinas y me pongo a contar pasajeros, en esta van dos la pasajera leyendo un libro como si estuviera en una playa desierta, en la de mas alla tres y en algunas 4, los ninos suelen ir sin casco erguidos agarrando el manillar (el que haya estado en India habra visto mas en una sola moto pero el trafico ni de lejos es tan denso ni trepidante).
La verdad es que la sensacion de peligro no me invadio ni un solo segundo y mientras el sol se iba avergonzando en el horizonte de no poder romper la capa de polucion los motoristas nos dejaron sanos, salvos y felices en la estacion de bus.