La verdad es que hay que tener un poco de suerte y/o paciencia, ya que a menudo esta nublado, así que hay que esperar a que el sol toque magicamente los lagos para que luzcan con todo esplendor.
Parece que debido a los componentes químicos que se van disolviendo en el agua con la erosión los lagos van cambiando de color pero lo que vimos fue uno rojo oscuro-marrón casi negro, uno verde gris y el mas espectacular que es de color turquesa (este ultimo desprende un leve olor a azufre y observarlo con la luz del sol es deslumbrante).

Al parecer hace unos años el negro era Rojo sangre y el verde gris era blanco-gris en fin un lio de colores que si te descuidas te giras y ves el arcoiris.
Nos quedamos una buena hora admirando como la sombra de las nubes se pasea dibujando su silueta por los lagos y al dia siguiente abandonamos Flores satisfechos de estos duros dias de viaje pero con grandes momentos para la memoria.
