Kim y yo nos dimos un lujo y aprovechamos para ver la ultima de Indiana Jones… ( como critico de cine reconocido solo puedo decir… VA HOME VAAA!…) Creía que al ser película de aventuras valía la pena verla en pantalla grande, con su «dolby surround» y todo eso y no en una triste «guesthouse» de copia pirata, pues allí nos fuimos y por el módico precio de 3 Euros nos introducimos en un lujoso cine, con filas a diferentes precios, con sofás reclinables ultra cómodos, con aire acondicionado alimentado con un condensador de fluzo por lo menos, con una ultima fila para mancos con sofás dobles… para no tener que bostezar y rodear luego con el brazo el cuello de la vecina sino rozar bien de buen principio… los bafles haciendo sangrar timpanos y los 20 minutos de publicidad de los éxitos venideros…
Pues bien, después de eso y antes que empezara la película resulta que el publico asistente se levanta como movido por un resorte y en la pantalla aparecen imagenes del rei y de su vida, del pueblo que lo adora y se escucha el himno nacional. Así pues, cabe levantarse, observar la dosis de limpiado de cerebro, no reírse y luego pensar de nuevo en que hemos venido a ver a Harrison…
Me imagino yendo al Verdi y antes de ver un documental de tintes anarquistas o un film de serie B ver la vida y milagros de Juanca y Sofi junto a sus churumbeles… me da la risa.
Salut y viatge!