Hay situaciones en que la amabilidad extrema te hace sentir incomodo, en el internet 24 horas al que venimos, Charly y yo tomamos asiento al lado de un local, de pronto y sin mas razon que el hecho de ser extranjeros nos pide un par de coca colas a las que nos invita, a las tres de la madrugada cuando venimos a ver la Champions como buenos freakies que somos del Barca el chico que nos atiende no quiere recibir ni un centavo por conectarnos el televisor y buscar durante 15 o 20 minutos en Internet el programa de pirateo adecuado. En un tren, Diego nos contaba que por darle una galleta a una mujer que se sentaba junto a el, esta le estuvo cuidando todo el resto del viaje, comprandole comida en cada estacion, ofreciendole lectura y mas comodidades. En un taxi, la dificil comuniacion y el desconocimiento de la ciudad hizo que nos costara horrores encontrar una piscina, el taxist, hizo 5 llamadas y finalmente llego a buen puerto, no solo no nos pidio dinero por las llamadas sino que nos pidio bastate menos de lo que marcaba el taximetro y asi muchos ejemplos…
En el otro extremo estan los que no quieren entender, comunicar ni hacer ningun esfuerzo por ayudar, a menudo los que tienen un cargo son asi (el funcionario que nos atendio para la renovacion de los visados por ejemplo), algunos taxistas o en algunos restaurantes en los que la amabilidad brilla por su ausencia, no se preocupan porque puedas volver o no, son muy poco comerciantes a diferencia de lo que podria pasar en Marruecos o en India o en otros Paises en los que el asalto al turista (en el buen sentido de la palabra) para poder quedarse sus divisas es una constante…
Curioso… curioso…