Jeri y Lençois Maranhenses

Tras diez meses siguiendo las aventuras de los 3 willys desde Barcelona, el destino (y la crisis) me brindó la oportunidad de acompañarles en una parte de su viaje. Brasil era el país en el que me encontraría con ellos después de tanto tiempo. Tanto Guillem como Charly, han ido escribiendo sobre lugares que hemos recorrido juntos en este inmenso e increible país.

Ahora le toca el turno a Jericoacoara (Ceará) y al Parque Nacional dos Lençois Maranhenses (Maranhão).
A Jericoacoara llegamos trás más de 30 horas de buses de Salvador a Fortaleza, Fortaleza a Jijoca y de allí en bus jeep hasta nuestro destino.
Pousada Massimo en Jericoacoara. Un lujo, salvo por las goteras
Es el destino predilecto de mochileros en el nordeste del país. Está rodeado por una larga playa, colinas cubiertas de hierba y una inmensa duna llamada Pôr-do-Sol, donde tanto turistas como gente del pueblo, sube todas las tardes a ver el atardecer.
Charly sobre la duna do Pôr-do-Sol
Típica foto de Jericoacoara tomada desde la playa
Duna do Pôr-do-Sol con Jeri al fondo
Hora punta en la duna
Fueron tres dias de playa, pequeñas caminatas y muchas,pero muchas caipirinhas a ritmo de forró y reggae.
Estres cero, como el resto de los dos meses.
Guillem y yo fuimos un dia caminando hasta la Pedra Furada, uno de los atractivos de los alrededores.
Pedra Furada, cerca de Jeri. Aquello parecía las ramblas un sabado tarde.
Guillem luciendo palmito en lPraia Malhada
Una hora de paseo por la orilla del mar (solo si la marea lo permite), y vuelta por las colinas.
Volviendo a Jeri por la colina.
Following the leader
Por las tardes, despues del atardecer, la gente se congrega en la playa para ver ensayos de capoeira.
Roda de Capoeira en la playa de Jeri
Y por las noches, la actividad principal del pueblo es acercarse a la playa para degustar unas ricas caipirinhas, caipiroskas o capetas (mezcla de chocolateen polvo , polvo de guarana, cachaça, leche condensada.. vamos, una bomba).
Como os decía, cero estres.
En Jericoacoara, nuestros destinos se separaron temporalmente, Charly marchó hacia Recife a dar la bienvenida a Tomás que venia desde Barcelona para los Carnavales (otro que no sabe nada), y Guillem y yo fuimos hacia Lençois Maranhenses.
El Parque Nacional Dos Lençois Maranhenses tiene una superficie de 1550km², en una extensión de dunas espectaculares con lagunas de agua cristalina, formadas por la filtración de la lluvia en la época humeda.
Lagoa Bonita, al principio del parque. Aún quedaba lo mejor.
Tres dias de viaje hasta llegar a Barrerinhas, el pueblo que sirve de nucleo para todas las excursiones y a las 7 de la mañana ya estabamos buscando como llegar al Parque.
En un principio ibamos a hacer la excursión que hacen todos los turistas: tomar una Toyota hasta la entrada del Parque, visitar la Lagoa Azul y la Lagoa Bonita y volver.
Pero el espiritu aventurero de Guillem se despertó cuando le hablaron de una excursiõn que no mucha gente se atreve a hacer: 5 horas caminando entre las dunas para atravesar el parque hasta llegar a Atins (en la costa).
Cuando me quise dar cuenta, habiamos dejado atras a todos los turistas en las dos primeras Lagoas, y caminabamos en la más absoluta soledad, a excepción de nuestro guia, Mão, quien de vez en cuando nos explicaba alguna curiosidad del Parque.
Soledad casi absoluta
Fueron 5 horas contemplando un paisaje dificil de describir, para mi una de las cosas más bonitas que jamas he visto, pero como la belleza es totalmente subjetiva, os dejo unas imagenes, para que juzgueis vosotros mismos.
Es una visión??? 😛
Haciendo el cabra, pa’ haberse mataó
Que opinais?
Al terminar el día, llegamos a la aldea de Canto de Atins (unicamente 2 casas) donde pasamos la noche. Estaba en un lugar privilegiado, frente a las dunas de los Lençois, y con el mar a la espalda.
Anochecer en medio de las dunas
La pousada no tenia luz electrica a partir de las 21 horas, lo que nos permitió contemplar un cielo repleto de estrellas.
Al dia siguiente nos tocó levantarnos pronto para caminar durante dos horas hasta llegar a Atins, donde ‘supuestamente’ un barco de linea nos llevaba de vuelta a Barrerinhas a las 14.30h, surcando el rio Preguiças.
El barco de linea nunca apareció, pero en su lugar viajamos en un barco de pescadores junto con otros cuantos viajeros que tambien se habian quedado tirados.
Aquí aún sonreiamos

Los pescadores decidieron salir a las 18 horas, cuando la marea estaba en su punto más bajo, lo que hizo que el viaje se convirtiera en toda una aventura.
Empezamos de noche y sin luces, lo que ocasionó:
– 2 tentativas de atropello a 2 canoas de pescadores que andaban por allí y que tampoco llevaban luz para señalizarse
– encallar 3 veces en los bancos de arena. 1 de ellas seria, con todos los pescadores en el rio empujando el barco
– 1 tormenta tropical con rayos que iluminaban todo a nuestro alrededor y lluvia torrencial
– 6 horas de viaje en lugar de 3.