U.S.A. y los excesos

Llevamos una semana por aquí, y aún estamos intentando ajustarnos a todo lo excesivo que hay en este país. Excesivas las calles, interminables para dos peatones que van evitando los transportes públicos siempre que pueden. Excesivos los edificios; si llevara boina como Paco Martinez-Soria me la habría quitado más de una vez estos días para estrujarla con las manos mientras dejo la boca abierta mirando moles de hormigón. Excesivos los vagones de metro, que entran descarrilando en cada estación y al final, como si cayeran en la cuenta en el último momento, siempre acaban frenando a tiempo.

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En definitiva excesiva NY, con sus cláxones sonando (todos excepto el de Casandra), sus 250.000 tipos diferentes de policía, sus ardillas que te siguen a cada paso que das, sus puestos de perritos (uno y no más), sus nombres de barrios con truco (SOHO, NOHO, DUMBO, TRIBECA,… con lo bonito que es decir que yo soy de Santa Rosa…), y sus mendigos que piden de forma educada su tributo (Marki-apadrina-un-homeless…).

Y también excesiva Washington, con sus infinitas avenidas y parques; su calor brutal diurno y su tormenta perfecta nocturna; y excesivo su cementerio militar infinito, que se llama Arlington, pero que podría llamarse «sinsentido».

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Todo este exceso y las ganas que teníamos por empezar el viaje; han hecho que nos tomáramos esta semana como un sprint, una carrera por hacer «checks» y ver un millón de cosas en el menor tiempo posible; una locura que nos ha dejado felices por todo lo visitado, pero agotados de cuerpo.

Al menos hemos sido conscientes de ello, y conforme subimos hacia Chicago en un tren larguísimo y plateadísimo, vamos acomodando nuestra cabeza y nuestro ritmo a todo el tiempo que nos queda por delante, a todos los lugares que nos quedan por husmear. «Lento» debe ser nuestra nueva palabra favorita.

Escrito mientras cruzamos en tren los estados de Maryland y Pensilvania… canta Jakob Dylan, que ya no me avergüenza decir que me gusta más que su señor padre.

Como mola viajar en tren.

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3 opiniones en “U.S.A. y los excesos”

  1. Hola hermano. Hasta ahora no he podido pararme a leer vuestras andanzas. Casi se me saltan las lágrimas con lo de mi CASIO negro, jijiiji….. Siento envidia sana al leer vuestro blog. Muy entretenido todo lo que contáis, y las fotos muy buenas. Suerte en vuestra viaje y os dejo una frase de Mark Twain que he encontrado, y que creo que define muy bien vuestra aventura:…… “Dentro de veinte años estarás más decepcionado de las cosas que no hiciste que de las que hiciste. Así que desata amarras y navega alejándote de los puertos conocidos. Aprovecha los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre”
    Abrazos.

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