Viva Chile!

Chile tiene un lugar especial en mi corazón, en mi primera visita hace 8 años, cuando repasaba mentalmente el plan de viaje, me parecía solo el paso previo a los platos fuertes de latino américa: Argentina y Brasil. No sabía prácticamente nada de Chile ni de los Chilenos…

Si bien el país de mi doble (Messi) y el país carioca no me decepcionaron en absoluto, Chile fue un flechazo. Desde Santiago hasta el cono sur, me enamoré de sus paisajes, su gente y su gastronomía.

Así pues, temía hacerme demasiadas expectativas con esta nueva incursión que abarcaría desde la frontera con Perú hasta mi querido Santiago, otra vez, punto de inflexión en el viaje.

Con mirada legañosa cruzamos la frontera y nos reencontramos con el sol y el calor de una desértica Arica después haber dejado el frío altiplano Peruano la noche anterior.

Arica es una ciudad de costa revitalizada por su proximidad con Perú dónde los Chilenos acuden en masa a comerciar y también al dentista y al oculista para comprarse gafas y calzarse empastes como si no hubiera mañana.

Desde allí planeamos una escapada de 4 días por el interior Chileno. Sin haber dormido mucho nos dimos de bruces con un sol intenso y un incremento de los precios notable con respecto a Perú.

Un día intenso de consultas en la oficina de turismo dónde comprobé de nuevo que los Chilenos se pasan de amables, buscando la mejor oferta para alquilar un 4×4 e intentando no desesperarnos con varios contratiempos acabó con nuestros cuerpos serranos «on the highway» con el sol hundiéndose detrás nuestro en la tierra roja y una luna anormalmente gigante asomando tras un monte… Rock and roll!

Road trip!

De la costa, nuestro Suzuki nos llevó hasta Putre a unos 3500msnm, fuera volvía a hacer frío, el cielo estaba cubierto de estrellas y nos fuimos corriendo a cenar y a descorchar nuestra primera botella de vino Chileno para celebrarlo!

Pueblos a 4000msnm

Los días siguientes hicimos cientos de kilómetros sin cruzar turista alguno, aunque sí muchos camiones que conectaban Chile y Bolivia por esta ruta transandina. Atravesamos el Parque Nacional Lauca y el Parque Nacional Vicuñas dónde admiramos centenares de vicuñas, alpacas y llamas (que ahora sabemos diferenciar sin ayuda de Google) y otros animales fantásticos como, flamencos, vizcachas, o Ñandús, una especie de avestruz gigante aunque algo huidizo.

La vizcacha me recuerda al abejonejo
Aguilallina
Are you talking to me?

Atravesamos también el Parque Nacional Volcán Isluga, en las inmediaciones del cual nos acercamos a un solitario géiser con varios pozos burbujeantes a su alrededor.

Picos de 5000msnm nos acompañaron todo el trayecto

Rodeamos el inmenso salar de Surire y vimos volar a miles de flamencos en la lejanía mientras nos preguntábamos preocupados dónde íbamos a dormir después de ser rechazados en el único «pueblo» marcado en el mapa.

Flamencos del whatsapp
Calentito!
Sin cemento ni ná!
Uno de los pueblos en que pretendíamos dormir… ni un alma a la vista
Un pino en el salar
Suzuki rules!

Nos jugamos la vida bordeando la dudosa frontera Boliviana atravesando parte de otro salar cuyo nombre he olvidado, hacia el infinito sin seguir ruta marcada alguna, abrazamos espinosos cactus y finalmente nos acercamos a Huara dónde llegamos tarde y cansados de tanto coche, la puerta de nuestra habitación (que no tenía llave) quedó inexplicablemente cerrada y después de probar unas 200 llaves (no exagero) decidimos romper la ventana para poder entrar.

La foto del delito
Cactussssssss

La guinda final del pastel la puso un lugar que no olvidaremos fácilmente, después de más de 4h en coche para hacer escasos 100km y perdidos en medio de la nada, dando varias vueltas por caminos polvorientos, con la suspensión del 4×4 dando lo mejor de sí, guiados por un punto en Google maps, sin más carretera que seguir, dejamos el coche en la orilla de un río y decidimos remontar a pie los últimos 3km.

Llegar no fue fácil

Cuándo llegamos a la laguna roja se nos cayó la mandíbula al suelo, una inmensa piscina de color vino tinto rodeada por el escenario que ya conocíamos, volcanes de más de 4000 y 5000msnm, otra laguna adyacente de color verde lima con algunas burbujas aquí y allá, ambas rebosando lentamente y tiñendo el suelo con sus sedimentos. Un espectáculo que cuesta de creer.

Panorámica de las lagunas
David, en un claro homenaje a Jaume I decidió pintarse las 4 barras
El suelo llora sangre

Al volver, incluso tuvimos una escena de acción, un coche de policía nos detuvo abruptamente en una curva, sin dejarnos aparcar el coche en un primer momento, pusieron la sirena y mandaron alto, al parecer nos seguían desde hacía hora y media, avistaron el coche en la distancia en las inmensas llanuras que atravesábamos y nos dieron caza ya que, al parecer hay que notificar que uno sube a esa zona sino te toman por contrabandista Boliviano. Al ver que éramos turistas y que desconocíamos la normativa nos dejaron marchar con una advertencia y una sonrisa, otra vez la simpatía Chilena.

Otra puesta de sol para el recuerdo

Llegamos por fin a Pozo Almonte dónde «devolvimos» el coche y nos liberamos de tensiones con una fiesta que se alargó hasta el alba.

Acabado el «road trip» fuimos a relajarnos a Iquique, otra ciudad costera, bastante turística, con edificios altos en primera línea de mar, con casinos (los Chilenos adoran apostar) pero también con un centro histórico precioso, semi decadente que me atrapó. En la época dorada de la extracción del salitre, británicos y alemanes arribaron en masa al puerto de Arica para explotar los yacimientos. La ciudad tuvo un auge tan rápido como lo fue su decadencia pero ese momento de esplendor dejó su huella en forma de una arquitectura colonial similar a la de Nueva Orleans.

Hice un álbum entero en FB de sus portales podéis verlo aquí.

Por cierto, a ver si participáis un poco, en un museo de la ciudad vi lo siguiente, a ver si alguien me sabe decir lo que es (copiando a mis amigos de Un(t)raveling, el ganador se llevará una postal):

WTF???

El próximo destino era un caramelo de todos conocido el Desierto de Atacama, así que de nuevo nos metimos en un bus, y en una noche pasamos de nuevo del mar al altiplano de este angosto país.

En Atacama nos reencontramos con Umut, una pin up turca muy aclamada en su país, y realizamos la visita del valle de la Luna y de las lagunas altiplánicas. No hay duda que es una auténtica belleza, y sino juzguen por las fotos, pero Atacama es también una ciudad tomada por las agencias de turismo, los restaurantes «cuquis» y los bares «cool». Los precios, sin ser prohibitivos, son abusivos y realizadas las visitas de rigor nos fuimos a Caldera (ooootra vez a la playa) a celebrar la navidad en compañía de una pareja de Sevillanos y otra de Italianos.

Valle de la luna
El poder del agua y el viento
La duna y el anfiteatro
Salta en la laguna
La luz a 4000msnm da colores que solo hemos soñado
Pin Up Turca
La cámara lo adora

 

Felices y contentos

La verdad es que fue una nochebuena atípica, con bañito en el mar previo a la deliciosa cena que entre todos organizamos, obviamente corrió el vino Chileno aunque la fiesta fue tranquila y un poco nostálgica debido a que todos teníamos a la familia lejos.

Después del baño
En la cocina, trabajando, algunos más y otros menos

De Caldera llegamos a Santiago, dónde nos esperaba nuestra couchsurfer, Ingrid, que ni corta ni perezosa lió a su amigo Jona para que nos alojara él en lugar de ella ;).

Ambos fueron unos huéspedes increíbles y desde la terraza del piso 26 del edificio de Jona, nos tomamos nuestras primeras cervezas con vistas a la ciudad.

Los Andes y la luna escoltan esta bella ciudad
La piojera y sis terremotos!

Recorrimos Santiago como debe hacerse, incansablemente y a pie, seguimos los pasos de Neruda por Bellavista, nos volvimos a emocionar al pasar delante de la Moneda y ver la estatua de Allende y algunos agujeros de bala en los edificios de enfrente, degustamos los terremotos de la Piojera, echamos un ojo curioso a los cafés con piernas, comimos decenas de empanadas, sobretodo las de pino y la de marisco, nuestras favoritas y David y Álvaro saludaron el 2017 en la ciudad. Unos días bastante completos que pude redondear con una visita a un antiguo compañero de escuela y su familia que hacía años que no veía (no tengo fotos Marc!) y una nueva visita al Valparaíso de mis amores, la ciudad de los colores.

Feliz año nuevo!
Eterno

Allí nos reencontramos con Umut y los Sevillanos, y después de todo un día peinando las calles del cerro alegría a las 2 de la mañana el amo de una cervecería artesanal nos abrió sus puertas hasta el amanecer… solo para nosotros!

Me estoy pasando con las fotos y no puedo elegir así que podéis ver Valpo aquí.

Finalmente United nos obsequió con un día extra para despedirnos de Santiago en un hotel 5 estrellas, los Willys lo aprovecharon:

Hasta siempre!

De nuevo Chile ha superado mis expectativas, de nuevo feliz y con ganas de volver a ver más sitios, volver a los ya conocidos, conocer más gentes, encontrarme con los que no pude ver esta vez.

Viva Chile mierda!