Panama-na (pa pa parapa!)

Dejábamos Costa Rica atrás por segunda vez en 15 días, esta vez cruzamos un puente en dirección sur para entrar al país que comunica los dos océanos.

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Dos Willys cruzando a Panamá

El siguiente destino, Colombia, iba a marcar nuestra estancia en Panamá. Para pasar de Panamá a Colombia no existe vía terrestre, en el tapón de Darien se corta la famosa Panamericana, que supuestamente atraviesa el continente americano de Alaska, hasta el Sur de Chile (cuenta la leyenda que EEUU no permite esa carretera para dificultar el paso de cierto producto de origen Colombiano hacia el norte).
Después de bastante investigación y lectura de blog vimos que había varias opciones para cruzar a Colombia:
-Un ferry que había el año pasado y que ya no operaba.
-Alquilar un paseo en un lujoso velero que suele navegar unos 4 días por aguas del Caribe hasta llegar a Cartagena, unos 450$.
-Tomar un carguero que puede tardar hasta 15 días en hacer la ruta ya que para el las islas para abastecerlas. Precio a convenir con el capitán, no menos de 100$.
-Tomar una serie de lanchas, buses y caminos a través de la selva (esta era la opción principal pero la investigación resolvió que el precio de esta vía oscilaba entre 250 y 300$ y se demoraba unos 3-4 días en una zona sin mucho interés).
-El avión. Aunque tenemos un año y preferimos recorrer por vía terrestre para pausar nuestro viaje, al encontrar un vuelo por 130$ se nos hizo difícil no tomar este medio de transporte, el único problema es que el día barato, era el 11 de Septiembre y estábamos a 01 de Septiembre con lo que esto nos dejaba escasos 10 días para conocer el país.

Así pues, os lo digo ya, me he quedado con ganas de más.

Empezamos por las famosas islas de Bocas del toro, para mi, un verdadero paraíso, aunque reconozco que el hecho que llueva una media de 270 días al año, puede deslucir bastante tus vacaciones allí. Si el sol no luce con fuerza, no se aprecia el maravilloso color turquesa de las aguas que bañan el archipiélago.
De la isla de Colón fuimos a la isla Bastimentos que tiene un ambiente muy caribeño y relajado, sin carreteras ni obviamente coches (igual que en Corn Islands, hace años que varios países Europeos filman su versión de «supervivientes» aquí), llegamos al atardecer y varios locales languidecían en unos bancos en el puerto con la mirada perdida, otros rascaban su guitarra y bebían apurando una chusta de olor dudoso, en unos altavoces sonaba música… Nuestra aguda observación nos hizo concluir que el estrés no es la primera causa de baja laboral en Bastimentos. Para nosotros, hostel con vistas, hamacas en la terraza, música en vivo, poco más se podía pedir. Bueno sí, sol… y más días.

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Llegada a Bastimentos

Tomamos un tour para ir a cayo Zapatilla, ya que es la única manera de visitar estas dos islas desiertas, dónde por la noche anidan las tortugas. La lancha abordó un maravilloso islote, de arena blanca y palmeras y armados con el tubo y las gafas fuimos a barrer el arrecife, descubrimos langostas, peces araña y peces de colores. En otro arrecife cercanos vi corales de colores que nunca antes había visto, verdes, naranjas, lilas y amarillos, avistamos delfines y algún que otro oso perezoso escondido en la espesura, fue un día redondo.

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Llegando a Cayo Zapatilla

Otro de los días exploré parte de la isla, llovía a ratos pero en bañador y descalzo por el barro entre playa y playa poco me importaba y me sentía como un explorador. Tropecé con alguna rana en miniatura y disfruté de la jungla y el mar.

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En Bastimentos muchas construcciones sobre el agua.

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Red frog miniatura

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Playa y jungla

El día que abandonamos la isla había un sol radiante, pero el tiempo apremiaba, y antes de Panamá City queríamos hacer una escala en Santa Catalina, en la costa pacífica. Para nuestra decepción las actividades (avistamiento de ballenas o buceo) tenían precios prohibitivos, así que nos conformamos con alquilar unos kayaks. Primero hicimos un paseo, pero luego, enardecidos, David y yo decidimos intentar coger unas olas, fue un intento fallido, con su momento de estrés incluido al volcar y ver los plátanos que llevábamos de desayuno flotando a nuestro alrededor, las gafas de sol en una mano y sin poder virar el bote a su posición original a la primera, con olas rompiendo sobre nosotros sin cesar, minuto de nervios. De nuevo en el bote y con la cola entre las piernas nos fuimos a la bahía, dónde nos dedicamos a coger mini-olas y a aprender la técnica para no acabar bocabajo a cada vez… y lo conseguimos!
De nuevo en el bus, a lo lejos, vimos los rascacielos que anunciaban la City, escogimos un hostel muy cerquita de la sede de Mossak Fonseka, por un asuntillo que teníamos que arreglar y recorrimos la ciudad, el casco viejo y el canal antes de celebrar por todo lo alto y como se debe el primer cumpleaños Willy! Fue inolvidable, bueno… casi inolvidable!

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Casco viejo vs parte nueva

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Cae la noche en Panamá

Os dejo el enlace con más fotos del bello país:

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.1287856304582051.1073741840.140684075965952&type=1&l=8c14e6df69

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