México, por fin

Creo que es la primera vez que cruzo una frontera a pie (sino contamos entrar al Vaticano…). Llegamos a ella en un tren desde Los Ángeles a San Diego, rodeados de freaks que llegaban a la ciudad sureña para la COMIC-CON (la feria de comics más importante ¿del mundo?).

Cogimos nuestras mochilas, y comenzamos a andar hacia el borde junto con un mar de mexicanos que cada día van a San Diego a trabajar y volvían a casa. Después de 10 minutos de pasaportes y visas, ya estábamos en Tijuana. Nuestra primera visión, colas de coches y de gente al sol para cruzar hacia EEUU; más de 3 horas de espera en la otra dirección. Claramente no es lo mismo subir que bajar en esa frontera… Desigualdades…

La frontera de México hacia EEUU
La frontera de México hacia EEUU

Nuestra primera parada era Tijuana, una ciudad “tomada” por gringos que bajan a beber, fumar y hacer todo aquello que no se atreven (o no les dejan) hacer en su país. Nos acogió Fernando, un mexicano muy divertido; que nos dio mucha información sobre la Baja California, y con alma viajera también (nos confesó que quiere escaparse en cuanto sus obligaciones profesionales le dejen para visitar Mongolia y quizás las zonas de Rusia más despobladas). Además, en casa de Fernando compartimos salón con Tony (un holandés errante muy divertido, ayyy esa ayahuasca Tony…) y Tonya (una americana que había bajado a Tijuana al ¡dentista! ya que allí es bastante más barato, y se había quedado por unos días en la ciudad).

Como el plan gringo no nos gustaba demasiado, por la noche nos escapamos a la zona de “juerga” local, cerca del CECUT (el centro cultural de Tijuana). Y aunque no alargamos la fiesta, se demostró que México es otro mundo… en sólo un par de horas nos dio tiempo a asistir a una fiesta celebración del día nacional de Colombia (con himno y bailes incluidos!), y luego a una sesión de karaoke para deleitar al pueblo mexicano con nuestra “hermosa” voz (un saludo afectuoso los Duncan Dhu).

Los Willys antes de asesinar a Duncan Dhu, con su club de fans y con un clon de Tomás haciendo la foto...
Los Willys antes de asesinar a Duncan Dhu, con su club de fans y con un clon de Tomás haciendo la foto…

Sorprendentemente, no fuimos detenidos ni deportados después de perpetrar el atentado musical, y nos fuimos a dormir ebrios de felicidad (y de cerveza, también ebrios de cerveza… sí).

El CECUT
El CECUT

La mañana en Tijuana nos sirvió para visitar el CECUT (sí, el que está rodeado de fiesta por la noche), dos exposiciones muy interesantes; el World Press Photo 2016 y una exposición sobre la fotografía de Antonio Turok, fotoperiodista especializado en conflictos de América Latina. Como véis, los Willys también se culturizan 😉

¿Sabéis que la ensalada César se inventó en Tijuana? Pues nosotros tampoco, pero paseando por la Avenida Revolución descubrimos el Hotel César, que se jacta de haberlo inventado. Habrá que preguntar al Comidista, que todo lo sabe…

La original Ensalada César
La original Ensalada César

Por la tarde, cogimos otro bus y encaramos hacia Ensenada, una ciudad con puerto rodeada de viñedos, nuestra siguiente parada. Cruzar la Interpeninsular, con el sol bajando por el Pacífico, fue sin duda uno de esos momentos que vamos a recordar durante todos estos meses.

En Ensenada nos acogió Jorge, un chico de 25 años muy divertido, que nos contó 1.001 historias y datos sobre la ciudad; nos llevó a cenar tacos, a beber cervezas locales, y a disfrutar de la fuente de luz y color que han colocado en el puerto (Si creéis que lo habéis visto todo viendo la fuente de Montjuic… aaaaaay no tenéis ni idea!).

Y también conocimos a Shane. Podríamos escribir un post aparte sobre él, o quizás un blog entero. El bueno de Shane, con 19 años salió de su Australia natal, y decidió que como más disfrutaba era recorriendo el mundo. Ahora, con 60 años, lleva más de 120 países a sus espaldas, puede hablar más de 10 idiomas con fluidez (vietnamita, árabe o diversos idiomas africanos incluidos…) y tratar con él es como abrir una página cualquiera de la Lonely Planet y que él la corrija y la mejore. Pasar con él el día en Ensenada visitando “La Bufadora” (una cueva junto al mar con una orografía especial que hace que el agua salga disparada hacia arriba como un géiser) o comiendo en “Los Guerrerenses” (un puesto de tacos de pescado que no son de este mundo) convirtieron un día normal de viaje en un día inolvidable.

Los Willys en la Bufadora
Los Willys en la Bufadora
Ceviche de Erizo con Almejas
Ceviche de Erizo con Almejas
Tacos Los Guerrerenses
Tacos Los Guerrerenses

Como bien dijo, él aprendió un poco de nosotros y nosotros muchísimo más de él, así que brindamos… “For friendships while traveling!!”

Después de unas cuantas pizzas (ricas!) y algunas cervezas, nos despedimos de Jorge y de Shane, y tomamos otro bus (otro más) hacia nuestra siguiente parada, el pueblito de Mulegé, situado ya en la Baja California sur, en el lado del Mar de Cortés. Tras algunas aventurillas para encontrar hotel (es un pueblo pequeño y todos los hoteles estaban a tope), nos acomodamos, disfrutamos del aire acondicionado, planeamos un poco el resto de días a pasar aquí, y después de 3 días conseguimos dormir en una cama de verdad.

Mulegé es heróica!
Mulegé es heroica!

Hoy mismo, hemos visitado la playa de El Requesón. Parece increíble que en medio de un paisaje tan árido (en todos esos kilómetros en bus nos acompañaron paisajes casi secos, con cactus como único tono verde en el camino…) puedan aparecer playas tan espectaculares como esta. Llegamos a ella desde Mulegé, tras pedir un “raite” (entendemos que viene de “ride”, para nosotros sería hacer autostop…) a una familia que también buscaba una playa donde pasar el día). El Requesón en realidad es una isla, que cuando baja la marea se une con la península a través de una pequeña lengua de tierra. No más de 10 o 15 coches en una playa de un kilómetro, nos permitieron pasar un día genial, e ir dejando atrás los tonos blanquitos de piel que arrastrábamos (a mí me siguen hablando en inglés cuando entro a un comercio o a un bar :-s)

Willy en remojo
Willy en remojo
Otro Willy paseando y explorando
Otro Willy paseando y explorando
Aquí estuvimos...
Aquí estuvimos…

Así pues, gracias México por estos días, y por los que están por venir…

P.D. Escrito en Mulegé, mientras escucho Chicago (pero poniéndole los cuernos a Sufjan Stevens con la versión de la Rosenvinge y Vetusta Morla…)

4 opiniones en “México, por fin”

  1. Hola Willys! Hay dos animales mamíferos ( que pueden tener a sus crías, tienen pelo, las hembras amamantan a sus cachorros gracias a las glándulas mamarias y pueden regular su temperatura corporal) y ovíparos ( pueden poner huevos y se reproducen de esta forma) que se llaman monotremas y son el ornitorrinco y el equidna.Buen viaje Willys! Y un besote!!!!

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