Acordarse toda la vida
BSO: El tatuaje, de los Mojinos Escozíos.
Hay experiencias que a uno le marcan la vida. Este viaje ha sido una de ellas, no cabe duda. Así que me animé a recuperar una vieja idea que tuvimos ya con el amigo Casas. En su día quisimos hacernos un tatuaje para tener una marca única en nuestros cuerpos que nos sirviera como recuerdo para toda la vida.
Pasaron los meses y la vieja idea del tatuaje parecía caída en el olvido. Pero un día, paseando por el porteño barrio de San Telmo, me volví a topar con la tienda de tatuajes que la otra vez con Casas habíamos encontrado cerrada. Era una señal, iba a tatuarme.
Mucha gente me ha dicho, aquello de “de este viaje te acordarás toda la vida”, pues bien, ahora le añado un motivo más. Me he tatuado cerca del culo un mapa de Sudamérica con la palabra Épica encima. Para hacerlo menos obvio he decidido usar la letra π (PI) en medio, así que la grafía queda más o menos así: Éπca. Me gusta.
Así que nada, junto con mi gran amiga coreana fui dispuesto a que metieran tinta en mi epidermis. Tenía miedo, no lo niego. Me he mordido los dedos del dolor, pero objetivamente, no ha sido para tanto.
Os dejo con una pequeña sesión fotográfica del evento:
Aviso que en este post no hay trampa ni cartón, el tatuaje es real, de esos que no se pueden borrar.
Nunca me había llamado la atención el mundo de los tatuajes, pero este era un buen motivo. Este viaje es para acordarse toda la vida. Y sino solamente tengo que mirarme el culo.









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