Shashin Error:

Invalid data property __get for imageDisplay

Archive for the ‘Bolivia’ Category

8
jul

Lo que quieras por 10 euros

   Posted by: Alex

BSO: La rueca (40 duros de felicidad), de Marea.

El objetivo de este post es doble. El primer motivo seguro que lo habéis adivinado nada más leer el título: un burdo intento autopromocional, con el noble objetivo de reflotar el bello proyecto que iniciamos con este viaje y que nunca alcanzó las cotas esperadas. Hablo, como no, de loquequieraspor10euros.com, el portal donde por una mísera cantidad podeis someterme a vuestros deseos más oscuros.

Y el segundo motivo, en realidad el motivo central del post es hablaros de la baratez de este país. Por todos es sabido que Bolivia es un país barato, pero no se hasta que punto sois conscientes de que nivel de barateces estamos hablando.

No se que tal de cara será la electricidad aquí... pero parece que no mucho...

Así que para ver de que estamos hablando, vamos a hacer una pequeña prueba o juego consistente en ver cuanto cunde aquí un billete de 10 euros. Lo primero es el cambio. Según las últimas cotizaciones un Euro equivale a 8.79 Bolivianos. Así que vamos a traducir el gasto de un día en la vida de la capital del país, la ciudad de La Paz.

Me levanto por la mañana, a las 11 en punto, de mi cuarto: una habitación con tres buenas camas, con baño compartido en un hostel bastante correcto, por la que pago 30 Bolivianos la noche, es decir, 3,40€.

La habitación, desordenada, pero no tan cutre.

Después de levantarme, me dirijo a desayunar algo, por lo que me compro un paquete de 12 galletas por 1 boliviano (11 céntimos de euro) y nada más, puesto que en el hostel me dan leche por la mañana.

Como me gusta estar comunicado con el mundo y enterarme de quien ha ganado la etapa del Tour me voy a conectar a internet, donde paso una hora por la que me cobran 3 bolivianos (34 céntimos). Después me doy un paseíllo y entro en una casa de comidas donde sirven lo más sorprendente de todo: un almuerzo.

Por 7 bolivianos y medio (85 céntimos) me dan todo lo siguiente: de entrante una pequeña ensalada de lechuga y tomate, un plato de sopa bien abundante, un plato grande con mucho arroz, patatas hervidas, un muslo de pollo, ensalada y unos palitos un poco raros que saben como a boniato; pan y botella individual de coca-cola; de postre, mandarina. Increíble!!! Menos de un euro! Y os puedo asegurar que no es el lugar más barato y que hay muchísimos restaurantes de ese precio.

Sopa abundante, cacho de pan, y mini-ensalada que ya me había comido.

Segundo plato.

Después de comer, decido ir a hacer un poco de turismo, y me voy al mirador del Killy-Killy. Para ello paro un autobús que me cobra un boliviano (11 céntimos) de ida y otro de vuelta, así que en total invierto en transporte 22 céntimos.

A media tarde, me entra hambrecilla y decido comerme dos empanadas, una de carne y la otra de queso por la friolera de 3 bolivianos las dos (34 céntimos) y un refresco por el que me cobran 2 bolivianos más (22 céntimos).

Por la noche, quedo con unos amigos y decido ir a un restaurante barato, puesto que por la noche queremos salir. Así que llegamos al restaurante más barato de La Paz: 4 bolivianos (45 céntimos) por el que nos dan otro buen plato de sopa, y un filete de carne no muy abundante con arroz y ensalada. De postre una taza de té, que no me gusta, pero bueno. Con pan y agua a discreción.

Impresionante vista de La Paz.

Después de haber gastado poco durante el día nos permitimos unos pocos de lujos por la noche, así que entre cuatro personas agarramos un taxi para ir a una discoteca. Nos cobra 10 bolivianos, es decir 28 céntimos de euro a cada uno. En la discoteca nos cobran a la puerta: 10 bolivianos (1,13€!!) y cada cerveza de 600cc la pagamos a otros 10 bolivianos.

Por último, antes de la retirada, hamburguesa callejera por 5 bolivianos (56 céntimos) y taxi de vuelta a casa, otros 28 céntimos de euro por barba.

En resumen:

  • Hostel:3.40€
  • Desayuno: 0.11€
  • Internet: 0.34€
  • Comida: 0.85€
  • Transporte: 0.22€
  • Merienda: 0.34€+0.22€
  • Cena: 0.45€
  • Taxis: 0.28€+0.28€
  • Discoteca: 1.13€
  • Cervezas: 1.13€ + 1.13€
  • Hamburguesa: 0.56€

Total: 10.44 euros.

Dicho esto, que es un retrato real y fidedigno de lo que pasa en La Paz, advirto al respetable que esto son precios de lugares no excesivamente turísticos, es decir, lugares en los que hay algún boliviano. Los precios de los lugares donde solamente van gringos son considerablemente más caros.

En fin, en La Paz, lo que quieras por 10 euros.

***

Capítulo aparte merece hablar de lo sucedido ayer en la semifinal del mundial. Sobra decir lo feliz que estoy y la tremenda ilusión que tengo puesta en que el próximo domingo nos proclamemos Campeones del Mundo. Porque, señores, aunque suene increíble ¡Estamos en la final de un Mundial!

EUFORIA.

Tras encontrarme a Toni Crupi, un Ca Vell, por casualidad en La Paz, he decido alargar mi estancia en la capital boliviana, hasta que nos proclamemos campeones del mundo. Así que o ganamos este domingo o me quedo cuatro años.

Naranjas, ¡seréis los siguientes!

Respecto a la celebración que hicimos para el pase a la final, tengo que decir que lo dimos absolutamente todo. Desde la hora del partido (14,30 aquí) hasta bien entrada la madrugada. Uno de los momentos cumbre se produjo cuando entramos a un bar holandés al ritmo de “a por ellos, oé”, cada uno con una naranja en la mano: “Esto es lo que vamos a hacer con vosotros este domingo”:

Por España, por la Épica, vamos a ganar este Mundial!!

29
jun

La muerte en vida

   Posted by: Alex

BSO: Necesito respirar, de Medina Azahara.

Después de visitar el Salar de Uyuni, me desplacé hasta la famosa, por lo menos por el nombre, Potosí.

Potosí, sobre el año 1600 de nuestros días, era la ciudad más grande del mundo, por delante de Londres, París o Nueva York, además de ser con mucha diferencia la ciudad más rica del mundo.

Toda esa riqueza provenía de un único foco: las minas de plata de Cerro Rico, al lado de la ciudad. Valgan como muestra dos anécdotas de esas que uno no sabe si son verdad o mentira pero que sirven para hacernos una idea sobre lo que estamos hablando. Se dice que con toda la plata que se extrajo de Potosí desde 1550 hasta 1650 se hubiera podido tender un puente entre Sudamérica y España. El descubridor de semejante fortuna fue un pastor, que acampó en el cerro y prendió una gran fogata. Según narran por aquí, se dice que los chorretones de plata se derretían literalmente bajo el fuego.

Una muestra de la situación de la ciudad: una gasolinera sin surtidores.

Pues bien, como os podeis imaginar de toda esa riqueza no queda absolutamente nada. Una vez acabada la plata, olvido y decadencia para Potosí. Hoy en día, Potosí es la ciudad más pobre del país más pobre de Sudamérica. Valgan estos datos para que hagamos una reflexión sobre lo efímero de la riqueza y hasta que punto situaciones que parecen establecidas para siempre, pueden llegar a cambiar.

A parte de presenciar la decrepitud de la ciudad, lo más interesante que hice fue la visita a la mina, que sigue abierta desde que hace ya bastantes siglos los españoles la abandonamos porque no quedaba más que miseria y compañía.

Los métodos de trabajo y de extracción de minerales poco o nada han evolucionado desde entonces. Junto con un grupo de otros ocho blanquitos contratamos una barata excursión que nos llevaría al corazón de la minería y de la miseria de la región.

Entrada a la mina.

La actividad comenzó como una divertida fiesta de disfraces, en la que los nueve sonrientes europeos nos preguntábamos para qué debíamos vestirnos con un incómodo mono amarillo, unas botas de agua y un casco.

Disfrazado, junto con un alto australiano que habíamos conocido tres meses atrás en la Chapada Diamantina, y que la Épica volvió a poner frente a mi.

Poco después, las bromas acababan. La entrada a la mina hacía presagiar que nuestra excursión iba a ser mucho más que un simple paseo guiado. Íbamos a meternos en una mina de verdad, donde se estaba trabajando en patéticas condiciones, con unos niveles de seguridad mínimos.

Alguno de los tramos más angostos.

Los túneles por los que pasábamos eran angostos y encharcados. La mayoría del tiempo había que ir encogido y cada pocos minutos había que apartarse contra la pared, pues una vagoneta pasaba a escasos centímetros de nuestros pies. El calor era sofocante, los golpetazos de casco contra el techo eran constantes, el olor insoportable, el polvo muchas veces te impedía ver y respirar, todo esto a casi 4.500 metros sobre el nivel del mar, donde el oxígeno escasea de verdad y cualquier actividad física se convierte en muchísimo más exigente.

... sin palabras ...

...

Y allí estábamos nosotros, como necios espectadores, de la muerte en vida de aquellas personas. Aquellos mineros, solamente equipados con un casco y muchas hojas de coca estaban sepultando sus vidas ante nuestra presencia. Y digo sepultando, tanto en el sentido estricto de la palabra, puesto que los accidentes eran pan de cada día; como en un sentido más figurado, puesto que la vida media de aquellas personas eran unos cuarenta años.

Fotografiando la miseria.

Además, supongo que para aliviar el propio sufrimiento, se envenenaban con alcohol de 98º, que absurdamente estaba etiquetado como potable. Las escenas que presenciamos eran dantescas y quizás lo más patético de todo éramos nosotros mismos que habíamos pagado por ser partícipes de una de las miserias humanas más grandes jamás conocida. Estabamos viendo morir en vida a aquella gente que se martirizaba por escasos siete euros por una dura jornada de diez horas sin ver el sol.

La mirada, perdida.

Esfuerzo extremo.

Nadie que haya entrado en ese agujero alguna vez, desearía volver a hacerlo. Pero, por desgracia, hay gente que tiene que hacerlo un día tras otro hasta que la muerte ponga fin a esa infame rutina. Pero de esa misma manera, considero recomendable que todos, almenos una vez en la vida, veamos algo así con nuestros propios ojos. Quizás así nos demos cuenta de cuán afortunados somos.

¡Que la Épica guíe a esos mineros, para que puedan ver la luz al final del túnel!

Impresionado de la vida.

Esta vez he puesto muchas menos fotos de las que me hubiera gustado, os invito a que veais la magnitud de estos hechos en la galería entera.

26
jun

Sueños de sal

   Posted by: Alex

BSO: Nubes de pegatina, de Los Delinqüentes.

Mis primeros pasos por Bolivia, traslado desde la frontera argentina aparte, los di en la localidad de Uyuni, famosa por dar nombre al mayor salar del mundo.

Junto con un par de argentinas, contratamos el típico tour por el Salar, la única manera de visitarlo si no tienes un vehículo propio. El Salar, como su nombre indica es simplemente eso: sal y más sal. Mide aproximadamente unos 180 kilómetros de largo por 80 de ancho y visitarlo se convierte en otra experiencia extrasensorial.

Antes de visitar el salar fuimos a un curioso cementerio de trenes.

El salar es una superficie completamente llana, a más de 4000 metros de altura, donde de día el sol pega fuerte y de noche llegamos incluso a los 15 grados bajo cero. Cuesta expresar con palabras las sensaciones que allí se viven, ya que es algo tan diferente a cualquier cosa conocida que incluso asusta. Asusta el pensar qué pasaría si te quedaras sin vehículo en aquella inmensidad. Asusta pensar lo pequeño que eres en un mundo tan grande. Asusta mirar al horizonte y ver solo blanco, mirando a cualquiera de los 360 ángulos que te rodean.

No hay que ser un gran fotógrafo para hacer fotos buenas en este lugar.

Da un poco la sensación de estar caminando por las nubes, especialmente cuando llegas a una de las pocas islas de tierra dentro de todo ese mar de sal. En la isla, centenarios cactus adornan el paisaje, pero lo que más emboba son las vistas. Es un lugar donde todo el mundo se queda en silencio, contemplando simplemente la immensidad de lo blanco, que en ocasiones se mezcla con el cielo y no sabe uno donde pintar la línea del horizonte.

Una de las habilidades que estoy desarrollando es la de aprender a volar.

Y ¿a qué se dedican los turistas occidentales en semejante paraje? Pues todos hacemos exactamente lo mismo: fotos graciosas jugando con la perspectiva del lugar.

Siempre bien acompañado, casi consigo meter a seis mujeres en la funda de una cámara.

Pero al final decidí que me las podía llevar en la mano.

Una de mis frases de poeta trasnochado que uso con más frecuencia se refiere al Material del que están hechos los sueños. Quizás estén hechos de sal.

Soñando en sal.

***

Viendo que en el anterior post nadie me hizo caso al respecto de lo de la Banda Sonora, he decidido unilateralmente, y hasta que me canse de hacerlo, incluir una canción al principio de cada post.

Por otro lado, teneis más fotos y videos en los lugares habituales.