Ayer avanzaba en un comentario “Poneos guapos, que mañana es un día importante” y no estaba equivocado. Y es que el periódico generalista de más tirada en España -El País- ha decidido incluir en su suplemento sobre tecnología -Ciberpais- un artículo a todo detalle de nuestra aventura, centrándose especialmente en el proyecto hermano de este blog: el lo que quieras por 10 euros.
Sin más dilación, os dejo con el artículo:
Pésimamente montado usando nuestro programa de imagen de cabecera: MS Paint. Si pincháis encima se verá más grande.
Podéis verlo también en la página web de El País pinchando en este enlace.
Y por lo que parece, esto es solamente el inicio y ya hemos avanzado conversaciones con algunas radios. No os preocupéis que os mantendremos informados puntualmente.
No nos escondemos y reconocemos abiertamente que nos ha hecho una tremenda ilusión salir publicados así que como celebración regalaremos una misión del loquequieras al décimo en comentar este post. Obviamente no vale poner más de un comentario seguido.
Para acabar, os queremos prometer que aunque la fama esté llamando a nuestras puertas, la única guía de este viaje fue, es yseguirá siendo la Épica.
Quería compartir con la épica los días que pasé en Formentera durante el puente de San Juan. Y es que cuando vuelves a la rutina, cualquier escapada te parece una bendición. Si me permites darte un consejo Álex, piensa cada día en algo bueno que te haya pasado, para que seas consciente de que cada día ahí es un regalo…
Al grano, tras 8 horas de barquito nos plantamos en La Isla, lo pongo en mayúsculas básicamente porque se las merece. Uno espera encontrar rápidamente a los tres guapitos del anuncio bebiendo Estrellas, pero en cambio lo que hay son multitud de italianos bebiendo de todo menos Estrellas, porque en la isla no hay.
Puerta azul sobre pared blanca, éxito asegurado.
Los italianos merecen párrafo a parte. Álex siempre los tildaba de homosexuales, y después de verlos con mis propios ojos solo puedo decir que “no me extraña”. Porque no es que vayan a la moda, es que cada uno, individualmente, ES la moda. Cada detalle de su cuerpo y vestimenta está cuidado milimétricamente. Y claro, ante tanto cuidado no me extraña que se enamoren los unos de los otros. Yo lo haría.
Pero no solo hay spaguettis en Formentera. Si he de destacar una cosa, creo que es el agua, la del mar claro. Su color azul celeste sobre la arena blanca es de una belleza que como mucho puede ser igualada, pero dudo que superada.
Y supongo que en segundo lugar pondría las vistas que se observan desde el Faro de La Mola. Con la ayuda de la luz vespertina, se veía una extensión infinita de mar azul intenso. Dicen que puedes estar mirando las llamas de una hoguera todo el tiempo del mundo. Yo creo que aquellas vistas también.
Hasta las gaviotas se paraban a observar las vistas.
En la isla en sí no hay mucho que hacer, cosa que tampoco importa demasiado porque uno tiene suficiente con formar parte de ella por unos días. Pero el rato ocioso me permitió recordar algún consejo que me había dado Álex respecto al arte de la fotografía, para intentar ponerlo a cabo por aquellos parajes. Y como tantas veces ha ocurrido, desde Jesús con Juan Bautista a Son Goku con el Follet Tortuga, el discípulo ha superado al maestro.
No saben si darme el Pullitzer o un bote de Pantene.
Formentera tiene además el encanto de que el transporte oficial sea la moto, de los pueblecitos de casitas blancas, del pescado fresco que puedes comer mientras estás sentado a escasos metros de la playa… hasta de su fiesta Flower Power, con menos pretensiones que la de Ibiza pero igualmente seductora.
Vuelta a casa.
En fin, épica, o por lo menos belleza, en pequeñas dosis.
Esta es la historia de un chico tímido y de discreto físico que nació en Fuentealbilla, provincia de Albacete. Ese chico, sin hacer mucho ruido, un día fue a probar fortuna a un país muy lejano y con un simple puntapié hizo gritar a medio mundo y emmudecer al otro medio. Ese chico, de nombre Andrés y de apellido Iniesta, nos hizo, por fin, de una vez por todas y para siempre ¡Campeones del Mundo!
¡Somos Campeones del Mundo!
Pero hoy no quiero hablaros de la final, pues todos la visteis. Hoy no quiero hablaros de lo feliz que soy, pues lo sabeis. No quiero recordaros todas las que hemos padecido hasta poder vivir esta, pues todos las vivisteis también. Hoy lo que quiero es contaros una historia.
Esta es la historia de tres españoles viajando por Sudamérica, en el mejor momento posible para estar en España: un servidor, Toni Crupi y Sergio, un hijo de immigrantes españoles en Suiza. Tras ver, y vibrar, juntos las semifinales, nos hicimos la promesa de quedarnos en La Paz y hacer lo posible para congregar al máximo número de españoles y hacer una fiesta por todo lo alto.
Tras tres días de intensas gestiones parecíamos tenerlo todo atado con la Casa de España en La Paz, pero las negociaciones saltaron por los aires en el último minuto. Así que nuestro gozo en un pozo. Pero lejos de caer en el desánimo, juntamos a nuestra pequeña familia aquí en La Paz y nos dispusimos a ver el partido en el mismo lugar que tanta suerte nos había dado contra Alemania en semifinales.
Esta vez decoramos la estancia con un banderón de cuatro metros que conseguimos mediante el siguiente diálogo: "¿Tiene tela roja? ¿Y amarilla? ¿Sabe coser?"
La tensión que se vivió en aquella sala y la alegría con el desenlace fue exactamente la misma que en la de vuestros bares, salones o pantallas gigantes, por lo que no me entretendré en narrar lo que ya vivisteis.
Así que nada más que el Santo levantó la copa al cielo de Sudáfrica, decidimos ir a pasear nuestra alegría por La Paz. Nuestra primera parada, como ya habíamos anticipado cuatro días antes, fue el paseo triunfal por el bar de los holandeses. De allí nos fuimos con algunos desagradables (pero comprensibles) “fuck off“, pero sobretodo con el trofeo que llevaba un mes presidiendo el bar. Se puede decir que lo robamos, pero sería más justo decir, que lo habíamos ganado y que por eso nos lo llevábamos.
Feliz con mi copa de seis kilos recién robada al enemigo, representado por una naranja en mi mano.
Y de allí pusimos rumbio hacia el centro de La Paz, donde unos afanados jardineros nos habían preparado nuestro merecido homenaje.
Héroes de La Paz.
Y después de allí, como no podía ser de otra manera, nos presentamos en la Embajada de España dispuestos a que el mismísimo embajador nos recibiera, sinceramente, con bastantes dudas sobre nuestro éxito. Pero nuestra entrada en la Casa del Embajador no pudo ser más triunfal: copa en alto, gritando ¡Campeones, Campeones!, hicimos nuestra entrada en tan noble edificio. El respetable, convenientemente vestido de rojigualda nos hizo, literalmente, el pasillo y nos recibió con una cerrada ovación. Nuestros pasos cesaron ante la presencia del mismísimo Ramón Santos, hombre de regio nombre y embajador de España en Bolivia, con el que estrechamos las manos y le hicimos entrega de la copa sustraída a los neerlandeses.
En el nombre de la Épica hace entrega de la Copa del Mundo al embajador.
A partir de ahí, como estábamos con la aristrocracia, bebida y comida gratis a discreción (empanada gallega, Marqués de Cáceres, whisky de 12 años, leche frita…) y nosotros en gratitud al buen trato con el que se nos estaba otorgando, correspondimos con altas dosis de saber-estar y con algunos cánticos que hicieron las delicias de la concurrencia.
Y como era mesester ante esa irrepetible ocasión, tuvimos la oportunidad de departir amigablemente con el embajador en su sofá… el mismo sofá en el que escasos minutos antes había presenciado la victoria española el presidente de Bolivia, Evo Morales.
Y no contentos con eso, en lo que suponía mi cuarta aparición en televisiones sudamericanas, aguanté estoicamente chupando cámara ante la entrevista que le hicieron para la Televisión Boliviana al embajador. Y tan pesado fui y tanto le di la tabarra al calvo entrevistador que por fin pude gritar a toda Bolivia “¡Por la Épica, somos Campeones del Mundo, Por la Épica!”
Y después de eso, poco puedo añadir, que el mismísmo embajador me regaló una banderita de esas diplomáticas en cuya base figura la curiosa inscripción “Propiedad del Estado Español”, que después nos fuimos a pasear nuestra alegría por toda la ciudad y que tanto la copa robada a los holandeses como la banderita han dormido conmigo en mi habitación.
Toni con la banderita. Foto hecha desde la ventana de un 4x4 de la Diputación Foral de Álava, hacia el techo del vehículo donde Toni con medio cuerpo fuera vociferaba sin control.
La historia de ese chico de Albacete, es en realidad la misma historia de la felicidad de estos tres viajeros. Y a su vez, es la misma historia de un país pobre del sur de Europa, que un día se despertó y se dió cuenta que era campeón de Europa y del Mundo de fútbol y baloncesto, nada menos que los dos deportes más importantes del mundo.
BSO: Todas las canciones de ánimo a la selección son igual de malas, pero me quedo con esta: La Roja Selección, de El Chinchilla.
La verdad es que no se que poner, así que recurriré a unos cuantos iconos del imaginario español, para dar motivos de nuestra victoria.
Ellos se dicen los naranjas, pero Naranjito era español.
Con Felipe II Holanda era española, con Villa I volverá a serlo.
Porque es el primer mundial sin El Fary y merece nuestro homenaje.
Porque nosotros tenemos a Manolo el del Bombo y ellos a un fulano con pinta de homosexual.
Por el espíritu Güiza: ¿Quien te regaló tu primer balón? Lo robé.
Por las ronchas de Camacho.
Y tenemos que ganar por el gol que falló Cardeñosa, por el tabique de Luis Enrique, por el autogol de Zubizarreta contra Nigeria, por el balón que nunca salió de Joaquín en Corea, por el penalty que falló Nadal, y por el de Raúl ante Francia, por el “me lo merezco” de Míchel, por tantas y tantas veces que no hemos estado donde merecíamos.
Por Xavi, por Iniesta, por Villa, por Dios, por la Épica, hoy sí. Hoy gritaremos “Somos Campeones del Mundo”.
El reloj marca las dos de la mañana en Salta, al norte de la Argentina, cuando abro mi correo y me encuentro con un mail de mi tía Cati. Lo abro. Mayúscula es mi sorpresa cuando veo que contiene un poema titulado “Alejandro Viajero”. Es casi por todos conocido que provenimos de lo más profundo de la Castilla más rural, en concreto del epicentro del Universo: de Malpartida de Corneja. Entre las múltiples virtudes de nuestra tierra nunca ha destacado la querencia por el arte, sin embargo, los Casero, tras generaciones y generaciones de hombres Épicos, nos empeñamos en demostrar lo contrario. Señores, es para mi un honor compartir con todos vosotros otra muestra más del inagotable arte de la familia Casero. Esta vez, desde Torremolinos (Málaga, España), el poema “Alejandro Viajero” de mi tía Catalina.
La bella Malpartida de Corneja, cuna de artistas.
Tengo un sobrino viajero,
lo mismito que sus padres.
Como los buenos viajeros
van ligeros de equipaje.
La mente abierta a
culturas, arte, costumbres,
paisajes…
Los sentidos bien despiertos
dispuestos para extasiarse
con tantas cosas bonitas
como hay por todas partes.
Bien ligeritos los pies,
la mochila bien ligera.
Ya la llenarán después
con sus ricas experiencias.
Se traerán en sus pupilas
los reflejos de la selva,
de las playas,
los palacios, las catedrales,
los museos y las iglesias,
la mirada y la amistad
de otras gentes,
los sabores, los olores
y las luces de otras tierras.
Se traerán en sus oídos
los sonidos de otras voces,
el acento de otras lenguas.
Volverán enriquecidos
con el corazón repleto
de sentimientos vividos.
Con la mente rebosante,
sin comparar si lo nuestro
es mejor que lo de nadie.
Sin miedo a lo diferente,
sin prejuicios contra nada,
sin prejuicios contra nadie.
Tengo un sobrino viajero.
Lo mismito que sus padres.
Y, como buenos viajeros,
van ligeros de equipaje
para volver con montañas
de vivencias fascinantes.
Mi tía Catalina y un servidor, de comunión. Mención especial para mi inhabitual elegancia, tan resultona como arriesgada.
Muchas gracias Cati por el poema, por el esfuerzo que sé que tienes que hacer para escribirlo en el ordenador y en general por todo! Un beso.
***
Aprovecho este post para informar al personal que el antiguo espacio del picasa se llenó y en vez de pagar a los usureros de google, he decidido crear otra cuenta. Así que podeis ver todas las fotos en los siguientes enlaces:
Parte 1: desde el inicio del viaje, en Recife (Pernambuco, Brasil) hasta hace una semana, en la provincia de Córdoba (Argentina).
Parte 2: desde este mismo momento, comenzando por la provincia de Tucumán (Argentina).
Teneis estos enlaces a la derecha del blog en la sección enlaces, junto con el canal de vídeos donde hay alguno nuevo. Respecto a los enlaces de la parte superior tengo que daros peores noticias: el mapa está desactualizado por problemas técnicos y la sección de fotos tarda en actualizarse más de lo deseable, por descuido de el que escribe.
Como viene siendo habitual en todos los posts donde se habla de cosas técnicas del blog, una foto de regalo: