Hacer el indio
BSO: Hacer el indio, de Jartita del Mundo.
Después de las Galápagos y ya de nuevo en el continente, el viaje continuaba por las duras carreteras y autobuses ecuatorianos. Tras pasar por una ciudad colonial llamada Cuenca, llegamos a un entrañable pueblo, Baños de Agua Santa, al pie de un volcán, rodeado de una naturaleza maravillosa, con cascadas por doquier, oportunidades varias para los deportes de aventura y no lejos del oriente del país, eminentemente selvático.

Cerca de Cuenca había muchas señoras que se dedicaban a entrelazar hilos que acababan siendo caros sombreros.

Cerca de las ruinas de Ingapirca el equipo al completo, incluyendo a la cara de piedra que nos vigila al fondo.
Y una vez allí, decidimos hacer el típico tour por la selva. Sinceramente, las expectativas que me había creado al respecto eran bien bajas, puesto que no me parecía que fuéramos a ir a la selva de verdad, sino simplemente al clásico paseo de gringos por una versión suavizada de uno de los ecosistemas más duros para la supervivencia humana. Y exactamente eso fue lo que hicimos: fuimos a hacer el indio, en todos los sentidos de la expresión.
El paseo empezaba con una reserva de monos que vivían en semilibertad, donde los había de todas clases, incluso había algunos humanos que se hacían llamar voluntarios cuyo cometido era similar al de los monos: pasar el día.
Después, nos dirigimos a otra reserva, esta vez solamente de humanos, que también vivían en semilibertad, usando su tiempo en cultivar yuca y en esperar a los pocos turistas que les visitaban para intentar venderles artesanía variada. Aún así la visita fue más provechosa de lo que parecía y pudimos ver y preguntar un poco como vivía aquella gente e incluso pude demostrar mis excelentes dotes como cazador.
Después, algo que nunca puede faltar en una ruta por la selva: paseo en canoa por cualquier afluente del Amazonas. El agua bajaba rápida y revuelta, así que, lejos de parecerse a un tranquilo paseo en góndola, la travesía resultó ser de lo más estimulante, puesto que la tambaleante canoa no parecía de gran estabilidad y el barquero -un héroe- nos hizo topar un par de veces con alguna roca que casi compromete la flotabilidad de la nave.

Cuando uno se mete en estas cosas lo hace bien: cara pintada para camuflarme y pluma en el lado derecho, como está mandado. Nótese como agarraba de fuerte mi señora madre la canoa.
Sanos y salvos y otra vez en tierra, iniciamos una peligrosa caminata en mitad de la jungla. Obviamente, nos cubrimos la cara con los milagrosos barros del lugar para mimetizarnos con el ambiente y ser casi invisibles ante los ojos de los muchos indígenas que nos acechaban, de los que pudimos finalmente huir.

Unas cuantas hojas secas me servían de perfecto camuflaje. El guía, vestido de un desacertado color naranja causó baja en manos de unos indios antropófagos.
La meta de tan fatigosa travesía era una bonita cascada, donde, poniendo en riesgo nuestra integridad, tomamos un baño, rodeados de anacondas y pirañas.
Yo sé que a lo largo de este post, en vuestras cabezas va surgiendo una irremediable pregunta… ¿cómo es posible que estando en la selva no hayas…? Obviamente, también hice de Tarzán:
Y no una vez, sino dos. Y lo hubiera hecho tres, si hubiera habido oportunidad.
Y después de toda esta epopeya, volvimos al pueblo y las ganas de seguir haciendo el indio no disminuyeron, así que otra vez en el nombre de la Épica, decidí bajar por una cascada de casi cincuenta metros.
Vale, ya lo sé: lo de las anacondas es mentira, no huímos de ningunos indios antropófagos y el guía no sólo está vivo, sino que fue él el que nos llevó de vuelta a casa en su 4×4. Pero, dejadme meter un poco en el papel, por favor.
Y vale, ya lo sé también, que lo que hicimos no fue ir a la selva, sino dar un paseo para gringos, pero por un lado nos lo pasamos muy bien y fue un día la mar de agradable y divertido; y por otro lado yo os lo avisé, este post trataba solamente de hacer el indio.
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Novedades en el blog: hemos creado otro picasa nuevo, ya que los otros estaban llenos. Podéis ver ya muchas fotos nuevas en la sección de enlaces o directamente pinchando aquí.
Más cosas: en el anterior post os proponía que me hicierais preguntas para un post que se llamará Tengo una pregunta para usted. Os animo a que lo continuéis haciendo.
Por último, el otro día, se celebró lo que dimos en llamar el Chat de la Épica, con un éxito rotundo. Podéis verlo aquí.
Siempre que hablamos de cosas del blog, al final, una foto:


















































