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Archive for the ‘Cosas del blog’ Category

18
sep

Hacer el indio

   Posted by: Alex

BSO: Hacer el indio, de Jartita del Mundo.

Después de las Galápagos y ya de nuevo en el continente, el viaje continuaba por las duras carreteras y autobuses ecuatorianos. Tras pasar por una ciudad colonial llamada Cuenca, llegamos a un entrañable pueblo, Baños de Agua Santa, al pie de un volcán, rodeado de una naturaleza maravillosa, con cascadas por doquier, oportunidades varias para los deportes de aventura y no lejos del oriente del país, eminentemente selvático.

Cerca de Cuenca había muchas señoras que se dedicaban a entrelazar hilos que acababan siendo caros sombreros.

Cerca de las ruinas de Ingapirca el equipo al completo, incluyendo a la cara de piedra que nos vigila al fondo.

Y una vez allí, decidimos hacer el típico tour por la selva. Sinceramente, las expectativas que me había creado al respecto eran bien bajas, puesto que no me parecía que fuéramos a ir a la selva de verdad, sino simplemente al clásico paseo de gringos por una versión suavizada de uno de los ecosistemas más duros para la supervivencia humana. Y exactamente eso fue lo que hicimos: fuimos a hacer el indio, en todos los sentidos de la expresión.

El paseo empezaba con una reserva de monos que vivían en semilibertad, donde los había de todas clases, incluso había algunos humanos que se hacían llamar voluntarios cuyo cometido era similar al de los monos: pasar el día.

Pequeños monos que no paraban quietos ni un segundo.

Después, nos dirigimos a otra reserva, esta vez solamente de humanos, que también vivían en semilibertad, usando su tiempo en cultivar yuca y en esperar a los pocos turistas que les visitaban para intentar venderles artesanía variada. Aún así la visita fue más provechosa de lo que parecía y pudimos ver y preguntar un poco como vivía aquella gente e incluso pude demostrar mis excelentes dotes como cazador.

Tirando con la cerbatana, cacé un loro, aunque reconozco que era de madera.

Después, algo que nunca puede faltar en una ruta por la selva: paseo en canoa por cualquier afluente del Amazonas. El agua bajaba rápida y revuelta, así que, lejos de parecerse a un tranquilo paseo en góndola, la travesía resultó ser de lo más estimulante, puesto que la tambaleante canoa no parecía de gran estabilidad y el barquero -un héroe- nos hizo topar un par de veces con alguna roca que casi compromete la flotabilidad de la nave.

Cuando uno se mete en estas cosas lo hace bien: cara pintada para camuflarme y pluma en el lado derecho, como está mandado. Nótese como agarraba de fuerte mi señora madre la canoa.

Sanos y salvos y otra vez en tierra, iniciamos una peligrosa caminata en mitad de la jungla. Obviamente, nos cubrimos la cara con los milagrosos barros del lugar para mimetizarnos con el ambiente y ser casi invisibles ante los ojos de los muchos indígenas que nos acechaban, de los que pudimos finalmente huir.

Los Casero, perfectamente invisibles en la selva.

Unas cuantas hojas secas me servían de perfecto camuflaje. El guía, vestido de un desacertado color naranja causó baja en manos de unos indios antropófagos.

La meta de tan fatigosa travesía era una bonita cascada, donde, poniendo en riesgo nuestra integridad, tomamos un baño, rodeados de anacondas y pirañas.

Instante inmmediatamente anterior a cazar la anaconda que nos comimos para merendar.

Yo sé que a lo largo de este post, en vuestras cabezas va surgiendo una irremediable pregunta… ¿cómo es posible que estando en la selva no hayas…? Obviamente, también hice de Tarzán:

Y no una vez, sino dos. Y lo hubiera hecho tres, si hubiera habido oportunidad.

 

Merecíamos un descanso.

Y después de toda esta epopeya, volvimos al pueblo y las ganas de seguir haciendo el indio no disminuyeron, así que otra vez en el nombre de la Épica, decidí bajar por una cascada de casi cincuenta metros.

Vale, ya lo sé: lo de las anacondas es mentira, no huímos de ningunos indios antropófagos y el guía no sólo está vivo, sino que fue él el que nos llevó de vuelta a casa en su 4×4. Pero, dejadme meter un poco en el papel, por favor.

Y vale, ya lo sé también, que lo que hicimos no fue ir a la selva, sino dar un paseo para gringos, pero por un lado nos lo pasamos muy bien y fue un día la mar de agradable y divertido; y por otro lado yo os lo avisé, este post trataba solamente de hacer el indio.

***

Novedades en el blog: hemos creado otro picasa nuevo, ya que los otros estaban llenos. Podéis ver ya muchas fotos nuevas en la sección de enlaces o directamente pinchando aquí.

Más cosas: en el anterior post os proponía que me hicierais preguntas para un post que se llamará Tengo una pregunta para usted. Os animo a que lo continuéis haciendo.

Por último, el otro día, se celebró lo que dimos en llamar el Chat de la Épica, con un éxito rotundo. Podéis verlo aquí.

Siempre que hablamos de cosas del blog, al final, una foto:

Librado Casero, explicando a todo Ecuador su paso por el Viaje de la Épica.

14
sep

Una de varios

   Posted by: Alex

BSO: Victoria y Soledad, como mi madre y como estoy ahora, de Andrés Calamaro.

Tengo varias cosas que contar, ninguna lo suficientemente extensa como para hacer un post, así que haciendo un homenaje a una de las secciones estrella del blog amigo cansvells, vamos hoy con una de varios.

En las mejores familias

Informo a la concurrencia que mis señores padres ya han abandonado el continente y actualmente se encuentran descansando en la bella Malpartida de Corneja.

Las mejores familias.

Reconozco que tanto yo como ellos teníamos nuestras reservas acerca de cómo sería nuestra convivencia estas dos semanas que hemos estado juntos, puesto que llevábamos muchos años -demasiados- sin convivir tanto tiempo.

Y tengo que deciros que la convivencia ha sido modélica, como en las mejores familias. Ambos bandos nos hemos readaptado al otro y nos ha salido un viaje la mar de majo: reencuentro, días de playa, ballenas y fiesta en la Montañita, extralujo en Galápagos, buses de infierno, ciudad colonial en Cuenca, naturaleza y deportes de aventura en Baños y vida social en Quito. Un poco como este post, muy variado.

Ballenas en Puerto López.

Dicho esto, quería agradecer a mis señores padres su estadía por este continente y decirles que viajar con ellos ha sido una experiencia maravillosa.

Como maravilloso fue el jamón y el lomo que degusté afanosamente durante su visita.

Mi soledad y yo

En consecuencia al anterior punto, me he vuelto a quedar en mi Épica en solitario, cosa que, debo reconocer, en los primeros días se me hizo un poco extraño, pues llevaba casi dos meses acompañado por las numerosas visitas estivales.

Pero ya pasado ese período de reajuste, estoy otra vez reintegrado al averlismo (dícese de la acción de estar a verlas venir) más puro y el viaje continúa. Y para celebrar la vuelta a la normalidad, otro reencuentro de la Épica. Paseando por Quito, me reencontré con Maru, una chica argentina que había conocido en Tilcara, al norte de la Argentina, más de dos meses atrás.

Un pingüino en mi ascensor

Hace meses, nos reíamos de Miriam por sus extrañas rutas por Sudamérica. Ella, sonriente, asentía, como pensando que quizás estábamos hablando demasiado pronto.

Y no me queda otra que darle la razón: parezco un ascensor, ahora para arriba, ahora para abajo. Me crucé Ecuador en tres días hace casi dos meses, pasé casi un mes en Colombia, para volver deprisa y corriendo al Ecuador, donde pasé nuevamente casi otro mes… y ahora me encuentro otra vez en Colombia, camino de Venezuela.

Harto de las colas...

... de la frontera entre Ecuador y Colombia.

En fin, que como es habitual, varios errores de planificación han dado con una ruta de lo más absurda. ¡Qué se le va a hacer! Ya se sabe que la Épica y la planificación no van de la mano. 

Tengo una pregunta para usted

Igual que el célebre programa de TVE, tengo pensado hacer próximamente un post con este título, es por ello, queridos lectores que, una vez más, os necesito.

Y es que seguro que tenéis muchas preguntas, dudas o curiosidades que queráis que os resuelva, sobretodo del día a día que quizás es la parte del viaje que más fuera queda del blog. Así que hoy os propongo que uséis los comentarios de este post para hacerme preguntas que responderé en días venideros en otro post.

Una vez más, habrá premio para la mejor pregunta de todas las propuestas.

Corolario

Este es un post de mierda, pero estoy en crisis creativa. Lo siento, amigos.

Para compensar, esta buena foto.

Post-data

Señores, les recuerdo que el próximo jueves 16 de septiembre a las 22h hora de España (GMT +1) será el chat multitudinario de seguidores y amigos de la Épica.

¡No os lo perdáis!

10
sep

La jaula de oro

   Posted by: Alex

BSO: Un velero llamado Libertad, de José Luis Perales.

Minutos antes de la cena de Nochebuena pasada, le anuncié a mis padres que me iba a ir de viaje a Sudamérica durante un año. La primera reacción fue la comprensible de cualquier progenitor. Pero minutos después, ya estábamos hablando sobre reencuentros en Quito y cruceros por las Galápagos, aprovechando las vacaciones estivales de España.

Y mezclando ese deseo lógico de ver a un hijo, con la generosidad de mi señora madre, aliñados por su deseo de juventud de visitar las Islas Galápagos, acabamos haciendo un crucero por todo lo alto. Y cuando digo por todo lo alto, me refiero precisamente a eso: por Todo lo Alto. En mayúsculas. Ya avanzaba en el post anterior que había estado rodeado de toda clase de lujos, pero hoy vamos a ver en concreto de qué estaba hablando.

La vida padre.

Después de aterrizar en el minúsculo aeropuerto de las islas, nos esperaba allí un fulano vestido de marinerito: un atuendo que le hacía caminar entre la delgada línea que separa al mariposón del payaso. El lenguaje en el que este tipo se dirigía a nosotros se sustentaba en dos apreciaciones: nos hablaba como si fuéramos retrasados y nos hacía descaradamente la pelota. Cosa que, como os podéis imaginar, me ponía de los mismos nervios y me daban ganas de meterle un dedo en el ojo.

Y después de esa declaración de intenciones, llegamos al magnífico barco Galápagos Explorer II, lo que iba a ser nuestra morada durante cinco largas jornadas. De un vistazo me di cuenta que estaba rodeado de una multitud de millonarios plurinacionales, donde destacaban por encima de todos los venidos de la tierra esa que separa México de Canadá. Como os podéis imaginar, tras siete meses de maltrato a mis ya de por si maltrechos ropajes, con aquella concurrencia un servidor era de lo más llamativo y extraño. Pero, ataviado de mi inseparable gorra verde y del indispensable polo de rayas, y con altas dosis de saber-estar, me dispuse a integrarme en esa sociedad formada por una amalgama de ricachones de toda procedencia.

Aún así, obviamente, cada día le pedía las novedades al señor Capitán.

Tanto fue así, que al final me hice con el mando del barco.

No pasaba desapercibido, y a decir verdad, tampoco lo pretendía. En cierta manera era un triunfo del mochilerismo ante el turismo de alta alcurnia, así que decidí, dentro de mis limitaciones, disfrutar de toda clase de lujos durante unos días.

La idea era que hacíamos una excursión por la mañana y otra por la tarde. Y digo excursión por decir algo, pues el recorrido era el mismo para los varios octogenarios que estaban a bordo que para los que todavía no hemos llegado a los 30. Así que como os podéis figurar, un servidor necesitaba un ritmo más elevado y una exigencia física mayor. En definitiva, las excursiones eran maravillosas porque las islas también lo eran, pero yo necesitaba mucha más tralla y con un poco más de energía estoy convencido de que habríamos visto muchas más cosas y en consecuencia habríamos disfrutado mucho más.

Ese era nuestro plan de vida, siempre aliñado por una clara sobrealimentación. Por la mañana desayuno tipo bufet, con un tipo con gorro de cocinero que hacía tortillas al gusto. Después de volver de la excursión, un pica-pica en la terraza. De comer, otro bufet de esos que no se salta un gitano, de los de ponerte tibio y desabrocharte el botón del pantalón. Y obviamente, después de volver de la excursión vespertina, otros canapeses. Y la estrella: la cena, como en el mejor de los restaurantes. La típica cena de, por ejemplo:

  • Bouquet de ensalada de camarones aliñada con aceite de finas hierbas y toque de maracuyá.
  • Crema de verduras caramelizadas con esencia de magret de pato.
  • Redondo de avestruz con pastel de zanahoria y calabaza, con puré de frambuesas y yuca al horno con nueces de macadamia.
  • Milhojas de chocolate fundido con arándanos caramelizados con esencia de pistacho.

Y esto lo digo por decir algo, menú totalmente inventado pero que bien podría haber sido nuestra dieta nocturna de cualquiera de los días.

Los que servían el suculento bufet, perfectamente ataviados.

Pijada que uno no sabía si había que comerse o fotografiarla.

El típico postre con flor de chocolate innecesaria.

Además de lujos gastronómicos, vamos con otra serie de detalles no menos importantes: Terraza con jacuzzi a 40 grados, piano-bar con camarero con pajarita haciendo cócteles, solarium en la última planta, sala biblioteca con un enorme ajedrez, masajista que hacía tratamientos de barro; y gente, mucha gente trabajando en cualquier esquina dispuesta a hacerte la pelota en el momento que fuera necesario.

Párrafo aparte merecen las toallas. Yo, que viajo con una toalla y la lavo cuando puedo (llamadme guarro, pero una vez cada tres semanas, más o menos), no podía creer que allí se consumieran una media de siete toallas por persona y día: la de la excursión de la mañana, la del jacuzzi de la mañana, dos más para lo mismo de la tarde, la de la ducha, la de los pies y la de la cara. En fin, un derroche sin igual. Y no acaba ahí la historia, pues cada día al llegar te encontrabas las toallas haciendo formas imposibles:

Un perro. O un conejo. O algo.

La familia pájaro y un par de cisnes formando un corazón. ¡Oh....!.

Y todo esto al son que marcaba una voz que no paraba de sonar bilingüemente durante todo el día: “señores, hora de levantarse“, “in five minutes in the piano-bar…“, “en diez minutos desembarcamos en…“, “tienen a su disposición en el salón principal…“, “en la terraza del jacuzzi podrán disfrutar de…“. Aquella voz, que era como el Gran Hermano, no paraba en todo el día de martillearte en la cabeza y de marcarte lo que tenías que hacer en cada minuto.

Sin embargo, lo que más me sorprendió fue que todos aquellos propietarios de abultadas cuentas corrientes, fueran escrupulosamente obedientes a la hora de hacer lo que el Gran Hermano decía. Parecían teledirigidos y nadie se planteaba no hacer lo que en cada momento HABÍA que hacer. Y pongo ese había en mayúsculas, puesto que no deja de ser curioso que en un crucero de megalujo te digan siempre cual es tu deber.

Millonarios obedeciendo en un supuesto simulacro de naufragio.

Y claro, yo que llevo ya más de 200 días haciendo lo que me viene en gana, no llevaba para nada bien ese régimen carcelario. Y yo creo que no era el único: un abultado grupo de cincuento-solteronas canadienses no era capaz de encontrar asueto para sus tardíamente revolucionadas hormonas por falta de caballeros dispuestos a complacerlas. Algunos niños a bordo no tenían suficiente espacio para derrochar toda su energía. Varios recién casados no encontraban momentos para hacer uso de su recién estrenado matrimonio. Y este que os escribe se tenía que ir, en contra de su voluntad a dormir a las diez de la noche, porque en la jaula de oro ya no quedaba nada que hacer. Porque a partir de esa hora todo era prohibitivamente caro: internet a 15 dólares la hora (!), un cóctel a 10 dólares (!).

En conclusión, dos cosas me molestaban especialmente: estar completamente encerrado, preso dentro de un hotel de lujo flotante y que me dijeran en cada momento qué tenía que hacer. Eso sí, conseguí sobrellevarlo todo muy bien, sobretodo gracias a la gran familia que formamos en el barco:

La familia a bordo.

Quizás uno no tenga carne de millonario, lo reconozco, pero se me ocurren miles de formas mejores de disfrutar de esas islas que tras unos barrotes de oro.

***

Por otro lado, informamos al personal que el próximo JUEVES 16 de SEPTIEMBRE, a las 22.00 hora peninsular de España, llevaremos a cabo la prueba propuesta por Guille Casasnovas en loquequieraspor10euros, el chat multitudinario de seguidores del blog de la Épica.

Para participar debéis tener una cuenta de gmail (si no tenéis cuenta de gmail, haceos una que además os estáis haciendo un gran favor a vuestras vidas: Google, patrocínanos ya!) y aseguraros de tener en contactos de chat al señor Casas o a mí; y estar conectados a la hora y día convenidos.

Cualquier duda que tengáis al respecto estaremos encantados de resolverla vía comment o vía email.

¡Apúntense al multi-chat de la Épica!

26
jun

Sueños de sal

   Posted by: Alex

BSO: Nubes de pegatina, de Los Delinqüentes.

Mis primeros pasos por Bolivia, traslado desde la frontera argentina aparte, los di en la localidad de Uyuni, famosa por dar nombre al mayor salar del mundo.

Junto con un par de argentinas, contratamos el típico tour por el Salar, la única manera de visitarlo si no tienes un vehículo propio. El Salar, como su nombre indica es simplemente eso: sal y más sal. Mide aproximadamente unos 180 kilómetros de largo por 80 de ancho y visitarlo se convierte en otra experiencia extrasensorial.

Antes de visitar el salar fuimos a un curioso cementerio de trenes.

El salar es una superficie completamente llana, a más de 4000 metros de altura, donde de día el sol pega fuerte y de noche llegamos incluso a los 15 grados bajo cero. Cuesta expresar con palabras las sensaciones que allí se viven, ya que es algo tan diferente a cualquier cosa conocida que incluso asusta. Asusta el pensar qué pasaría si te quedaras sin vehículo en aquella inmensidad. Asusta pensar lo pequeño que eres en un mundo tan grande. Asusta mirar al horizonte y ver solo blanco, mirando a cualquiera de los 360 ángulos que te rodean.

No hay que ser un gran fotógrafo para hacer fotos buenas en este lugar.

Da un poco la sensación de estar caminando por las nubes, especialmente cuando llegas a una de las pocas islas de tierra dentro de todo ese mar de sal. En la isla, centenarios cactus adornan el paisaje, pero lo que más emboba son las vistas. Es un lugar donde todo el mundo se queda en silencio, contemplando simplemente la immensidad de lo blanco, que en ocasiones se mezcla con el cielo y no sabe uno donde pintar la línea del horizonte.

Una de las habilidades que estoy desarrollando es la de aprender a volar.

Y ¿a qué se dedican los turistas occidentales en semejante paraje? Pues todos hacemos exactamente lo mismo: fotos graciosas jugando con la perspectiva del lugar.

Siempre bien acompañado, casi consigo meter a seis mujeres en la funda de una cámara.

Pero al final decidí que me las podía llevar en la mano.

Una de mis frases de poeta trasnochado que uso con más frecuencia se refiere al Material del que están hechos los sueños. Quizás estén hechos de sal.

Soñando en sal.

***

Viendo que en el anterior post nadie me hizo caso al respecto de lo de la Banda Sonora, he decidido unilateralmente, y hasta que me canse de hacerlo, incluir una canción al principio de cada post.

Por otro lado, teneis más fotos y videos en los lugares habituales.

17
jun

El arte Casero

   Posted by: Alex

El reloj marca las dos de la mañana en Salta, al norte de la Argentina, cuando abro mi correo y me encuentro con un mail de mi tía Cati. Lo abro. Mayúscula es mi sorpresa cuando veo que contiene un poema titulado “Alejandro Viajero”. Es casi por todos conocido que provenimos de lo más profundo de la Castilla más rural, en concreto del epicentro del Universo: de Malpartida de Corneja. Entre las múltiples virtudes de nuestra tierra nunca ha destacado la querencia por el arte, sin embargo, los Casero, tras generaciones y generaciones de hombres Épicos, nos empeñamos en demostrar lo contrario. Señores, es para mi un honor compartir con todos vosotros otra muestra más del inagotable arte de la familia Casero. Esta vez, desde Torremolinos (Málaga, España), el poema “Alejandro Viajero” de mi tía Catalina.

La bella Malpartida de Corneja, cuna de artistas.

Tengo un sobrino viajero,
lo mismito que sus padres.
Como los buenos viajeros
van ligeros de equipaje.
La mente abierta a
culturas, arte, costumbres,
paisajes…
Los sentidos bien despiertos
dispuestos para extasiarse
con tantas cosas bonitas
como hay por todas partes.
Bien ligeritos los pies,
la mochila bien ligera.
Ya la llenarán después
con sus ricas experiencias.
Se traerán en sus pupilas
los reflejos de la selva,
de las playas,
los palacios, las catedrales,
los museos y las iglesias,
la mirada y la amistad
de otras gentes,
los sabores, los olores
y las luces de otras tierras.
Se traerán en sus oídos
los sonidos de otras voces,
el acento de otras lenguas.
Volverán enriquecidos
con el corazón repleto
de sentimientos vividos.
Con la mente rebosante,
sin comparar si lo nuestro
es mejor que lo de nadie.
Sin miedo a lo diferente,
sin prejuicios contra nada,
sin prejuicios contra nadie.
Tengo un sobrino viajero.
Lo mismito que sus padres.
Y, como buenos viajeros,
van ligeros de equipaje
para volver con montañas
de vivencias fascinantes.

Mi tía Catalina y un servidor, de comunión. Mención especial para mi inhabitual elegancia, tan resultona como arriesgada.

Muchas gracias Cati por el poema, por el esfuerzo que sé que tienes que hacer para escribirlo en el ordenador y en general por todo! Un beso.

***

Aprovecho este post para informar al personal que el antiguo espacio del picasa se llenó y en vez de pagar a los usureros de google, he decidido crear otra cuenta. Así que podeis ver todas las fotos en los siguientes enlaces:
  • Parte 1: desde el inicio del viaje, en Recife (Pernambuco, Brasil) hasta hace una semana, en la provincia de Córdoba (Argentina).
  • Parte 2: desde este mismo momento, comenzando por la provincia de Tucumán (Argentina).
Teneis estos enlaces a la derecha del blog en la sección enlaces, junto con el canal de vídeos donde hay alguno nuevo. Respecto a los enlaces de la parte superior tengo que daros peores noticias: el mapa está desactualizado por problemas técnicos y la sección de fotos tarda en actualizarse más de lo deseable, por descuido de el que escribe.
Como viene siendo habitual en todos los posts donde se habla de cosas técnicas del blog, una foto de regalo:

¡Salta conmigo, digo Salta!