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Archive for the ‘Ciclismo’ Category

11
oct

De Ferias, Fiestas y Festivales

   Posted by: Alex

BSO: La Fiesta, de Amparanoia.

Por todos los conocimientos adquiridos en mi (quizás demasiado) alargada juventud, se podría decir que tengo dos másters en fiestas: uno de Fiestas de Pueblo, expedido por la Universidad de Verano de Malpartida de Corneja, Provincia Ávila; y el otro en Fiestas Universitarias, certificado por la Universidad Politécnica Telecogresca.

Empecemos por el final: así es como acaban las fiestas que acaban en las estaciones de bus.

Pues bien, ya que llevo bastantes meses por aquí, otro de mis múltiples cometidos era ver qué tipo de fiestas tienen por estos pagos. Si bien tengo que decir que para la fiesta nada como España, por estas tierras hay buenas celebraciones en las que he tenido el honor de poder asistir. Al final, mientras viajas, asistir a una fiesta es una cuestión de suerte, de estar en el momento adecuado en el lugar adecuado. Pero como siempre en este blog, la suerte no existe y la Épica se alinea en las filas de este viajero para permitirle asistir a no pocas festividades de renombre.

En Brasil, fuimos ya a alguna fiesta universitaria; en Buenos Aires, el Bicentenario; en Quito, la Diada. Pero ahora estoy despidiéndome de Colombia, así que vamos a hablar de las Ferias, Fiestas y Festivales de esta tierra.

Lo primero que nos encontramos fueron, todavía en compañía de la Nova Fornada, las fiestas de Quimbaya, un pueblo del Eje Cafetero. En esencia, podríamos decir que las fiestas de pueblo colombianas son parecidas a las españolas: mucha gente por la calle, música saliendo a todo volumen de cada bar, puestos de venta de todo… quizás lo más diferente es que no había un centro, un escenario que articulara las fiestas y era prácticamente cada bar el que organizaba su propio evento. Aguardiente, aquí llamado Huaro, y Chicha, una bebida asquerosa de fabricación casera, eran el combustible para aguantar los demasiados reggeatones que había que escuchar durante todas las horas que duraba la celebración, pues pese a no acabar demasiado tarde, a las cinco de la tarde ya estaba todo el mundo pasado de revoluciones.

Luis, dejándose envenenar por un bigotudo espontáneo con un trago de chicha casera.

Días después nos desplazamos a Medellín, famosa en otro tiempo por otro tipo de fiestas, estas más sangrientas y comandadas por el todavía amado-odiado Pablo Escobar. Allí, en esos días de agosto se celebraba la famosa Feria de las Flores, las fiestas patronales de la ciudad y estaban a la altura de la ciudad famosa por ser la más rumbera del país. Otra vez, mucho ruido, mucha gente por la calle y bastante diversión hasta bien entrada la madrugada, cosa poco común en este continente (con la excepción de Argentina).

Pero, sin duda, lo que más nos cautivó de la Feria de las Flores, fue el concurso de trova. La trova es un género musical típicamente paisa (es decir, de Antioquia, el departamento de Medellín) donde dos contendientes se retan a improvisar. A veces les ponen tema, otras veces es tema libre, pero la historia consiste en hacer cuatro versos octosílabos con rima entre la segunda y la cuarta. Y lo más importante, hacerlo improvisando. Parece casi imposible, pero los maestros que se disputaban los premios del concurso de trova (un gallo de corral y un collar de arepas) nos transmitieron el amor por la trova y desde ese mismo momento nos dedicamos (y más especialmente yo mismo) a probarnos como trovadores con notable éxito.

Improvisados trovadores en plena calle.

Tanto fue así, que tuve el honor de retarme en un bar con un experto trovador, que había participado en el torneo de la Feria. Pese a que, evidentemente, le bastó con sus treintaitantos años de experiencia en trova para ganarme, rendí a excelente nivel y tras mi actuación y todavía con el micro en mano, fueron muchos los que vinieron a felicitarme y a mostrar sus respectos por el trovador venido allén de los mares.

Les dejo a continuación con un par de videos de pésima calidad, obtenidos en la final del campeonato de trova. El primero, entre Loquillo, el ganador, y el Dinamita un joven aspirante de sólo 16 años que fue segundo. Nótese como el cámara insulta con el mítico hijueputa a uno de los contrincantes y el video acaba con el insulto preferido de los paisas: ¡¡Gonorreaaa!!. Talento y costumbrismo en partes iguales.

En el segundo, el mismo chaval, Dinamita, contra Aldo, uno de los pesos pesados del panorama trovero, finalmente tercer clasificado, y la segunda parte del video es la repetición con mejor cámara del video anterior.

Así que seguiré mejorando mis condiciones de trovador y como ya he dicho en varias ocasiones ante diversas concurrencias, pienso exportar la trova a Barcelona. Y os aviso desde ya, cuando llevo un rato trovando no puedo parar. Y sí, me pongo irremediablemente pesado. Avisados estáis.

Y después, en menos de una semana que pasé en Cali, tuve oportunidad de asistir a tres eventos que completan, creo, un repóquer de fiestas que pueden ser la envidia de cualquier viajero en Colombia.

Me dio la bienvenida Jorge Iván Ospina, nada menos que el excelentísimo alcalde de Cali, puesto que en otras épocas ocuparon algunos ilustres amigos del narcotráfico.

Primero asistí a la fiesta del Amor y la Amistad organizada por la fabulosa comunidad CS de Cali. Se celebra en septiembre y es una mezcla entre el amigo invisible y una especie de San Valentín, pero en un sentido más amplio. Vamos, una excusa como cualquier otra para irse de fiesta y pasarlo bien entre amigos.

Además, un evento de fama mundial, el Festival Mundial de Salsa. Se sabe que la capital mundial de la Salsa es Cali. Lo que uno no puede imaginar es lo bien que baila todo el mundo en esa ciudad. La gente que dice que no sabe bailar, miente. El que peor baila en esa ciudad lo hace mejor que aquellos que toman caras clases en la lejana Europa. Eso de la salsa, debe ser una de esas cosas que se llevan simplemente en la sangre. Pero además del espectáculo diario en cualquier bar o discoteca, me fui para la plaza de Toros, donde vimos la semifinal del torneo. Y la verdad es que fue impresionante, varias decenas de parejas, llegadas de todos los puntos de la geografía colombiana, haciendo las mil maniobras para intentar ser los mejores; todo un magnífico espectáculo.

Un padre y su hija disfrutando del festival de Salsa.

Y solamente al día siguiente y con Cali también como escenario, cambié radicalmente de escena, pues me sumergí en los mentideros más undergrounds y alternativos de la ciudad. Me encaminé hacia el festival de curioso nombre BNL2 (Busca tu Norte, Levántate y Lucha), toda una declaración de intenciones. Allí disfrutamos de buenos grupos de Reggae y algunos hiphoperos menos pesados de lo habitual.

Estupendo marco para el festival.

Pese a que soy un amplio defensor del dicho, creado por mi, “Nunca ha hecho falta celebrar nada, para celebrar algo“, o dicho de otra manera, cualquier día es bueno para hacer una fiesta; siempre hay que intentar dejarse ver en los principales eventos.

Así que, como os podeis imaginar, un poco de Épica telecogresquera y malpartideña se quedó en las Fiestas, Ferias y Festivales de este bello país.

***

Muchos estáis esperando leer mi opinión sobre el caso Solomillo en el que está envuelto nuestro mejor ciclista, Contador. Así que al respecto solamente diré… ¿a quién se le ocurre comer solomillo de Irún, pudiendo comer chuletón de Ávila? No tengo más comentarios, al respecto de esta cuestión.

Sin embargo hacer un par de apuntes a raíz de los últimos acontecimientos ciclistas. Señalar que Thor Hushovd me parece un excelente portador del Arcoiris y felicitar a Freire por ganar la mítica clásica París-Tours, pese a ser la edición más descafeinada de las que se recuerdan.

Homenaje a Freire y homenaje al arcoiris de Thor.

23
sep

Visc a Catalunya

   Posted by: Alex

BSO: La canción en catalán que más me gusta, L’Empordà, de Sopa de Cabra.

Pese a que sabéis que el debate nacionalista es muy de mi agrado, con este post no pretendo iniciar ninguna discusión identitaria donde defensores de una y otra bandera, e incluso apátridas y demás ciudadanos del mundo; nos arremanguemos los pantalones y acabemos de barro hasta las rodillas en una discusión sin final donde nadie acabará nunca teniendo la razón.

Esta es la historia de otra de las múltiples casualidades que han sucedido durante este viaje, pero la verdad es que ya van tantas que uno casi ni se sorprende. Todo empezó hace ya casi dos meses en Quito, Ecuador, cuando quedé con un viejo amigo de la Épica, el compañero Barrulas. Éste, junto con sus compañeros de proyecto, habían conocido a Javi y a Gisela que trabajaban en el Casal Català de Quito, algo así como una especie de lugar de encuentro de todos los catalanes que vivían o pasaban por la capital del Ecuador. Allí, ejercieron de perfectos anfitriones y pudimos acomodarnos, eso sí, apretaditos en el suelo, un par de días.

Barrulas, Iban y Jordi, frente al Casal.

No parecía que iría más allá aquella historia que otra muestra de la bondad humana y un buen recuerdo de aquellas personas. Pero, amigos, lo que parece y lo que es no son lo mismo si la Épica se entremezcla entre ambos.

Así que un mes y pico después, todavía en compañía de mis padres, en el teleférico mirador de Quito, a más de 4000 metros sobre el nivel del mar, se escribió otro capítulo de esta historia. Mis padres se toparon en tan inimaginable paraje con unos compañeros de trabajo que hacía una buena cantidad de años que no veían. Tras la sorpresa lógica y la tanda de saludos se inició la típica conversación recordando los respectivos caminos que habían llevado a cada uno hasta esa escena. Y la conversación siguió normal hasta que se pronunciaron las palabras “Casal Català”.

Idílica escena del encuentro.

Efectivamente, esos excompañeros de trabajo de mis padres, eran, a su vez, los padres de Javi, que un mes atrás me había abierto su casa sin conocerme. Un fenómeno que casi se podría catalogar de paranormal. Y como las coincidencias nunca acaban, ese suceso acontecía un 11 de septiembre, fecha muy famosa en el mundo entero y doblemente en Catalunya, donde se conmemora el aniversario de la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas, o dicho de otra manera, el día nacional de Catalunya o la Diada.

Aprovechando la coyuntura, nos invitaron a asistir a la cena commemorativa que organizaba el Casal Català en un restaurante llamado Tibidabo, 16 dólares por barba mediante, como dato orientativo, en un país donde una cena en un lugar habitual rondaba los dos dólares.

Los sonrientes reencontrados.

Como la ocasión, la casualidad y el reencuentro lo merecían para allá que nos fuimos, dispuestos a repartir saber-estar y a dejar notar nuestro indisimulable charneguismo. Llegamos al restaurante y allí el único que parecía celebrar la Diada era el propietario, un orondo catalán que hizo su particular agosto haciendo pasar hambre a sus compatriotas y amigos.

Cuatro míseros cachos de fuet, unas olivillas negras, un poco de pan sin tomate y tres minúsculos canelones, bien regados por una botella de vino de la terra para cada ocho y una crema catalana de postre. En fin, que pasamos hambre, eso sí pudimos alimentar nuestro espíritu con el discurso del president del Casal que nos deleitó con gran parte del manual de politicucho separatista de gama baja, suavizando y matizando su postura cuando pronunció la parte final del discurso en un castellano bastante malo para la concurrencia que no hablaba catalán. Después, els Segadors que fui uno de los pocos que acompañé a grito pelao y sardanas. A las diez y media, cada uno para su casa.

En compañía del invitado de honor, el supuestamente famoso Joan Issac, cantante de la Nova Cançó.

Y rodeados de toda esa catalanidad, las conversaciones nos llevaron a muchas más coincidencias, la más grande, que Javi, además de ser el hijo de unos excompañeros de trabajo de mis padres, además de compartir algún que otro amigo en común, además de haberme acogido en su casa sin conocerme, fue el profesor de programación web del mismísimo webmaster de este humilde blog, el compañero Charlie.

Esa fue nuestra celebración de la Diada, que a decir verdad ya fue mucho más celebrada en mi caso que cualquier año.

Este post me ha quedado en la línea de últimamente, rajada tras rajada, pero lo del restaurante ese fue indignante. Eso sí, la compañía fue muy grata y las múltiples casualidades hacían merecedora a esta historia de una entrada en este blog. Dicho esto y antes de que me increpéis -sin razón- por anti-catalanista, en el Nombre de la Épica, Visca Catalunya!

Me salto Quito.

***

Como esperabais, un poco de ciclismo para hoy. Ha acabado la Vuelta a España y el ganador ha sido, por primera vez en 20 años, un italiano, Nibali. Segundo un enorme Mosquera y cuarto un exaltado Purito Rodríguez. Lástima de la caída de Antón. En términos generales, una gran Vuelta.

Mis felicitaciones a mi otrora odiado Abraham Olano, responsable del recorrido de la carrera. El homenaje en forma de foto va hoy para él.

Bizarre podio de la edición del 98 de la Vuelta: Olano de amarillo; el esforzado Escartín segundo, muy parecido a Mosquera en muchos aspectos; y el malogrado Chava Jiménez, triste por su tercer puesto en la Vuelta que tendría que haber ganado y todavía con las botas puestas.

***

Por supuesto, nuestro más sentido pésame a uno de los ideólogos de este viaje, José Antonio Labordeta, viajero, escritor, cantautor, político y recordman del cagarse en todo.

Labordeta y su mochila.

***

Por último, me han llegado noticias de que una buena amiga de la Épica, Katiusca, maravillosa persona con maravilloso nombre, está pasando por un muy complicado momento en la ciudad de Guayaquil. Desde este humilde blog, quiero mandarle toda mi energía y desearle todo lo mejor.

Un beso, amiga!

***

Para cerrar, podéis seguir con las preguntas.

5
sep

Selección natural

   Posted by: Alex

BSO: La única canción que habla de lagartos y cosas similares que se conoce, Comerranas, de Seguridad Social.

En el post de hoy nos remontamos hasta el muy lejano 1535, cuando un fraile español, llamado Tomás de Berlanga fue el primer hombre conocido en encontrar las que hoy día conocemos como islas Galápagos, un archipiélago perdido en el Pacífico a más de mil kilómetros de cualquier tierra firme. El afamado fraile abandonó Panamá para dirigirse a Perú a mediar en favor del mismísimo Pizarro. Tras varios días de desafortunada navegación, el más puro azar hizo topar su nave con aquellas inhóspitas islas.

Vista de la isla de San Bartolomé.

La sorpresa del fraile fue mayúscula, básicamente por la ausencia total de vegetación y por la gran variedad de animales de toda condición: tortugas, iguanas, lobos marinos…

Sin embargo, no fue hasta exactamente 300 años después, con la llegada de un joven y todavía desconocido Charles Darwin que las islas no alcanzaron gran relevancia a nivel mundial. Y gracias al genial inglés, el encargado de dar una de las pruebas más irrefutables de la inexistencia de dios, el nombre de las Galápagos irá siempre unido al de la evolución de las especies y a la selección natural. La explicación científica a la eterna cuestión de la creación y la demostración palpable de lo ficticio de aquello de los siete días. Sin embargo, en pleno siglo XXI todavía existen reductos que siguen creyendo en el creacionismo como fuerza elemental de la vida. Pero ese ya es otro tema: el de la estupidez humana, del que hablaremos otro día.

Un árbol medio muerto, hierba y un fondo bonito hacen una buena foto.

Bien, pues ya bien entrado el siglo XX, una joven adolescente de 15 años, mi señora madre, leía con pasión los apuntes del naturalista inglés y fantaseaba con poder, algún día, pisar aquellas maravillosas islas que habían inspirado tan notable descubrimiento.

La clásica tortuga de mar que se bañaba tranquilamente delante mío.

Y así fue como, tras un feliz reencuentro con mis queridos padres, pusimos rumbo hacia las islas Galápagos, con la particularidad que ibamos a verlas en un estado muy parecido a como las encontró Berlanga, a como las describió Darwin en sus apuntes y a como las leyó aquella adolescente.

Primero tuve que torear a este par de iguanas.

Para que posaran junto con mis queridos padres.

Hemos sido privilegiados en presenciar uno de los pocos lugares del mundo por los que el tiempo no parece haber pasado. Hemos estado varios días navegando y paseando por diferentes islas sin ver rastro o vestigio de actividad humana alguna.

Un lobo marino haciendo "el muerto" y al final nuestro barquichuelo.

Nuestros únicos acompañantes eran los numerosos lobos marinos, iguanas, cangrejos, tortugas y pájaros de todo tipo que, desde hace siglos y siglos, y gracias al increíble nivel de adaptación al medio, son los habitantes casi únicos del archipiélago.

Un cangrejo medita si tirarse al mar azul turquesa o no.

La verdad es que tuvimos muchos momentos muy especiales en los que la sintonía entre el medio natural y nosotros, se nos presentaba de tal manera que éramos espectadores de una obra teatral totalmente natural, hecha solamente para nosotros.

Un pajarillo reposa en el caparazón de una tortuga gigante.

Encontrarse rodeado de -literalmente- miles de iguanas, completamente negras para poderse camuflar en los suelos volcánicos mientras escupían y se calentaban al sol. Sumergirse para que todo un banco de peces de colores pase a milímetros tuyos y observar lo hábiles que son los peces esquivando cualquier obstáculo imprevisto. Admirar el vuelo de unos pájaros con las patas completamente azules u otros con una bolsa roja enorme en el gaznate. Mirar bajo el agua con unas gafas de buceo y descubrir media docena de tortugas que cada una de ellas es más grande que uno; e incluso perseguirlas y darse cuenta de que en el mar son inalcanzables. Chocarse cara a cara con un lobo marino y quedar asustado de como una animal tan torpe en tierra puede ser tan hábil en el mar.

Un iguana terrestre.

Unos curiosos pajarillos de patas y pico azul poblaban las islas.

Aunque todos le llamemos foca, se trata de un lobo marino.

Unos pájaros la mar de extraños llamados fragatas.

Centenares de iguanas marinas descansaban al sol.

Tortugas gigantes.

Y de estas muchas, cada día varias. Fueron cinco días en un crucero -que merece un post aparte- rodeado de toda clase de lujos, con dos tranquilas excursiones naturalistas por día, una por la mañana y una por la tarde. Sinceramente fue una muy buena experiencia aunque a veces me sentía como un pulpo en un garaje, pero esa maravilla de la naturaleza bien lo merecía.

Otra sesión de saltos.

Tortuga, a ver si saltas lo que yo.

Selección natural en estado puro, y os propongo ese título por dos motivos: como homenaje a Darwin y a sus pesquisas y descubrimientos; y porque lo que pudimos presenciar durante aquellos días, parecía una selección de los mejores momentos de la naturaleza, solamente para nosotros.

Genial foto caminando por una magnifica y solitaria playa.

Entre tortugas.

Para ir cerrando, una demostración de mi inigualable fuerza levantando roca volcánica y la prueba de que, obviamente, el polo de rayas también viajó a Galápagos.

***

No puedo dejar pasar la oportunidad de lamentar la muerte de un notable campeón: el francés Laurent Fignon. Una vez más tenemos que narrar la muerte de un ciclista en otra de esas macabras coincidencias entre dopados y muertes extrañas. Pero es así, el ciclismo es así.

El gran Fignon.

Fignon quizás fue el último revolucionario del ciclismo, con sus gafas de alambre, su coleta rubia al viento, su incipiente calvicie y sus dos hechos más destacados: sus Tours y el mítico escupitajo a la cámara de TVE. Así era este genial francés, esperemos, el último campeón muerto.

27
jul

Cuando el asfalto mató a la Épica

   Posted by: Alex

BSO: Caminante no hay camino, de Serrat.

Es sabido por casi todos los seguidores de este blog mi afición, casi enfermiza, por el ciclismo más Épico. Así pues, si se me permite la licencia, hoy coincidiendo con la victoria de Alberto Contador en el Tour de Francia, haremos algunas analogías ciclistas.

Las más grandes batallas del ciclismo de antaño se libraron sobre pavimentos en mal estado, de arena en muchos casos. Hoy en día si algo queda del ciclismo clásico son las clásicas del norte, que transcurren sobre adoquines en mal estado y que sacan de los ciclistas lo mejor de sí mismos.

Polvorientos caminos de arena.

Pues como las grandes luchas ciclistas, este viaje también transcurre alternando tramos de asfalto con otros materiales de diversa índole, sobretodo tierra, barro y piedras.

Bolivia es un país bastante atrasado en lo que a desarrollo se refiere, pero si en una faceta está carente de inversiones esas son las infrastructuras. Bastará con algunos ejemplos para darnos cuenta de la lamentable situación del país.

Buses de última tecnología.

400 kilómetros separan Sucre de Santa Cruz de la Sierra, la segunda y la tercera ciudad del país. Un maltrecho y atestado autobús tardó la friolera de 16 horas en recorrer la distancia, la mayoría del tiempo por escrupuloso camino de arena y piedras.

Avanzados modelos de moto-bus.

Si he hecho algo Épico en este viaje es aventurarme a recorrer kilómetros por este país. Los buses son viejos y funcionan mal, los retrasos constantes y la compañía de lo más animosa. Odio profundamente a dos personas de las que desconozco su identidad: el inventor del Reggeatón y el inventor de los móviles que reproducen música. Menudo martirio. Además de eso, niños durmiendo en los pasillos, millones de bultos transportados por los bolivianos más típicos, una cholita roncando a mi lado, el hedor insoportable de la comida que los bolivianos más humildes llevan en bolsas de plástico, mucho hacinamiento, una madre con un niño sobre cada pierna durante las demasiadas horas de travesía… En definitiva, muy muy tercermundista todo.

Que se pinche una rueda a las tres de la mañana no es más que una cotidianidad.

Y en mi peregrinar por Bolivia, después de los ya narrados episodios de Uyuni y Potosí visité algunos de los lugares más célebres del país. Sucre, la capital administrativa y una ciudad verdaderamente interesante; después Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más próspera. Desde allí me desplacé a Samaipata, la última conquista del Che revolucionario y muy cercana a La Higuera, la aldea que le vio morir. Y de allí, tras breve paso por Cochabamba, mi llegada a La Paz, donde estuve casi dos semanas y escenario de una celebración mundial.

En mi línea de fotos de mujeres bolivianas de espaldas, aquí va esta, en el Cristo de Cochabamba.

En definitiva, un tremendo pasear de prácticamente un mes, por los terribles caminos donde no se escriben grandes gestas ciclistas, sin embargo, la Épica y hasta que el asfalto la mate, seguirá más presente que nunca.

Para cerrar, mis felicitaciones a Alberto Contador III, rey de Francia.

16
jul

A tumba abierta

   Posted by: Alex

BSO: Ya que el post de hoy tiene temática ciclista, y como declarado seguidor de la exageración de los localismos hispánicos, os dejo con la canción homenaje a Alberto Contador, de “Los chicos de la calle Pez”, animandole así para que consiga su tercer Tour. La canción es menos mala de lo que pudiera parecer.

Todos, alguna vez, hemos oído la frase “ten cuidado que esta carretera es muy peligrosa”. Y como el hombre es un ser curioso por naturaleza, rápidamente surge la pregunta… y ¿cuál será la carretera más peligrosa del mundo?

Por algo la llaman La Carretera de la Muerte.

Pues una vez más, este blog, entretenimiento y culturilla en partes iguales tiene la respuesta. La carretera más peligrosa del mundo está en Bolivia, cerca de La Paz y en el nombre de la Épica tuvimos que ir a visitarla.

Basta con ver algunas fotos para darse cuenta de la embergadura del asunto. La carretera en cuestión, hasta hace cinco años era la vía de comunicación única de La Paz con el norte del país. Actualmente, con la apertura de una nueva carretera, la llamada Ruta de la Muerte (Death Road) ha quedado como un divertimento para occidentales turistas acaudalados, buscadores de emociones fuertes que narrar en sus blogs. Así fue como, emulando al gringo medio, me dispuse a descender en bicicleta por la famosa ruta.

Para tranquilidad de las madres: perfectamente equipados.

Las cifras son casi tan impresionantes como las fotos: 68 kilómetros de descenso ininterrumpido, más de 3500 metros de desnivel acumulado, pues se parte desde los 4800 y se llega a los 1200 y pico. Cunetas con caídas de más de 300 metros sin ningún tipo de quitamiedo y unas cifras de muertos en la historia de la ruta que ponía la piel de gallina.

Juntamos el grupo a las siete de la mañana, para trasladarnos en furgoneta hacia los 4800 metros. Frío escrupuloso, escasez de vegetación y falta de aire eran los compañeros de viaje de los osados turistas.

Siempre recordaré la frase que dijo el guía en el segundo antes de iniciar el vertiginoso descenso a tumba abierta: “Señores, ¿están preparados para morir?”. A partir de ahí, una hora descendiendo por unos parajes la mar de maravillosos.

¿¿¿Preparados para morir???

De repente, en un desvío a la derecha, un cartel anunciaba el inicio real de la carretera de la muerte. La verdad es que el vértigo era muy importante y veías en cada curva tu propia muerte a menos de un metro. Sin embargo miedo y Épica son conceptos que van unidos pero son opuestos, así que seguí durante toda la etapa la rueda buena: la del guía, cosa que me permitió gestionar con solvencia las curvas más complicadas y llegar a la meta vestido de amarillo, pues solamente un inglés me hizo un poco de sombra en los descensos, aunque le batí con facilidad en un par de kilómetros llanos.

La muerte en la cuneta.

¡Peligro!

Como recuerdos de semejante aventura me llevé un buen dolor de manos debido a la tensión de frenar durante unas cinco horas y el culo dolorido durante un par de días. Eso y la sensación de haber cruzado todas las variedades terrestres de una manera vertical, pues pasamos de la alta montaña donde no crecen ni las malas hierbas, al desierto más puro, pasando por la selva, la forma de vegetación más salvaje; además de partir a escasos cinco grados y llegar, sudando, a más de 30.

Etapa y liderato.

Una vez más, Épica y kilómetros, evitando la muerte en cada cuneta.

Galería de fotos entera.