Una Casa de Locos
Cuando uno duerme en un hostel que vale menos de cuatro euros la noche, con el desayuno e internet incluÃdo se expone a vivir experiencias extranormales.
Situemos un poco la escena: pese a lo que pueda parecer por el bajo precio, el lugar no es excesivamente cutre, tiene billar, mesa de ping pong, la decoración es moderna, te hacen la cama cada dÃa, te dan toalla, tiene cocina y nevera para los huéspedes y está todo razonablemente limpio. Lo que más llama la atención es la habitación: una estancia muy grande, con un techo altÃsimo y una chimenea que no funciona al fondo… perfectamente podrÃa haber sido el salón de una familia bienestante. Ahora en vez de mobiliario de salón, decoran la estancia 23 camas, algunas de ellas en litera.
Efectivamente, duermo con 22 personas más y los personajes que por allà pululan bien podrÃan salir de cualquier pelÃcula surrealista.
Situemos ahora a los personajes:
- El fumao: Su rutina es bien sencilla, se dedica todo el dÃa a ver pelÃculas en su ordenador portátil y a fumar marihuana, con lo que tiene las percepciones comunicativas bastante limitadas. Duerme a mi lado y por la noche ronca.
- La holandesa alegre: La alegrÃa de la habitación. Una holandesa de metro noventa de buen ver que se pasea por la habitación semidesnuda cada mañana. Hace honor a la fama liberal de su paÃs y no tiene reparos en cambiarse de ropa delante de cualquiera.
- El descubridor de Agartha: En un conjunto de personas asÃ, no podÃa fallar Fernando, Agartha man, con renovadas historias. El bueno de Fernando es poseedor de un carné en el que pone “Enfermo mental total y permanente”, lo que le permite viajar por todo el paÃs e ir a los estadios de forma gratuita. Además, oficialmente Fernando es artesano y la habitación es su taller de trabajo, donde elabora sus máscaras, los Rostros de Agartha. Es sin duda el lÃder de la habitación: se autodota de poderes para fumar a discreción dentro del cuarto, conoce a todo el mundo y tiene la cama presidencial, no en vano llevaba en el hostel más de un mes. Un buen dÃa, ante su insolvencia económica, se marchó del hostel, dejando atrás una deuda pendiente de más de 600 pesos.
- El fisioterapeuta animal: Lleva más de un mes ya en el hostel. Oficialmente se dedica a estudiar fisuiterapia para perros y gatos, aunque nadie nunca le haya ir a ninguna clase. Dedica su existencia a beber y a tener unas resacas de pánico que le hacen estar demasiadas horas del dÃa en la cama.
- El enamorao: El amor llamó a su puerta y está enamorado. Su actividad principal durante el dÃa es hablar por internet con su novia que reside en Brasil.
- El ludópata: Un holandés errante organiza cada dÃa la timba de póker. Vive por y para las cartas, se dedica a eso, aunque después siempre pierda. Está intentando aprender español, pero no lo consigue porque todo su lenguaje se resume en unas pocas palabras de terminologÃa pokeriana (check, all in, dealer, etc…). Fernando Agartha es un fijo en sus timbas, no tiene dinero para pagar el hostel pero nunca le faltan 10 pesos para apostar.
- El turco gayer: Se dice que el 10% de los hombres son homosexuales. Obviamente, en nuestra sociedad no podrÃa faltar uno. El honor recae sobre un turco barbilampiño que pierde mucho aceite y tiene cara de ser pasivo.
- El israelÃ: En cualquier hostel barato siempre hay una colonia de israelitas. Lo extraño de este es que vaya solo, pues los judÃos son animales sociales que solamente se mueven en manada. Hace honor a su nacionalidad y no habla con nadie a no ser que sea para préstamos/usuras. Si eres capaz de iniciar una conversación con él, no tendrá ningún apuro en contarte que dirigÃa una compañÃa de tanques y que mataban palestinos a diario antes de desayunar.
- El ciego loco: Uno de los personajes estrella de la habitación. Unos 60 años, fisionomÃa castigada por múltiples enfermedades. Casi ceguera, cuando se sienta delante del ordenador se pone la pantalla a escasos nanómetros de sus gafas de culo de vaso. Entre sus costumbres destaca levantarse a las 3 de la mañana a afeitarse durante unas dos horas. Es patatófogo, es decir, se alimenta solamente de patatas, que cocina no sin peligro ante sus incapacidades fÃsicas. Normalmente pasa bastantes horas sentado en una silla mirando por la ventana, sin moverse. No suele hablar con nadie, y cuando lo hace casi mejor que no lo hiciera. Afirma que su familia está enemistada con Putin y que los comunistas le están buscando. Afirma que fue victima de la dictadura militar solamente por ser ingeniero. Visita páginas web de lo más extraño, a saber: web del Instituto Massachusetts Lowel, la página personal del gobernador Patrick J. Kennedy, la página del instituto Peruano de EnergÃa Nuclear.
- El gorrón: El tÃpico que se deja caer por la cocina cuando oye olor a comida. Pulula, estorba, mira, intercede hasta que no queda otra que invitarle a comer. Asà cada dÃa. Un dÃa decidió hacer él la comida y cobró cinco pesos a todos los asistentes.
- La extraña: Otra de las perlas del cuarto. Americana de buen ver, viajera solitaria, hija de mormones y vegetariana. Casi ya valdrÃa por si misma para conseguir su lugar en esta lista. Pero tras la primera noche apareció en el cuarto totalmente manchada a las 12 del mediodÃa afirmando que habÃa dormido en la calle (!).
- El gourmet: Un peruano de dos metros que descorcha una botella de vino por hora. No es extraño pues que vaya borracho todo el dÃa.
- El intelectual: En cada clase hay un nerd. A nosotros nos ha tocado un brasileño que está en Buenos Aires para investigar acerca de la literatura de principios de los 80 relacionada con el movimiento hippie. No para de hablar de libros que nadie conoce y de autores desconocidos. Fuma. Bastante.
- La budista: Hace unos dÃas ha hecho aparición uno de los personajes más curiosos. Por el dÃa no aparece, nadie sabe muy bien quien es, pero tiene una peculiaridad nocturna inigualable. Duerme sentada, en la posición de flor de loto, con la espalda completamente recta. Cuando entras a la habitación y la ves, en lo alto de una litera la imagen es impagable y si me lo permitÃs, incluso tétrica.
- El músico: Se pone sus cascos y toca el bajo en la habitación. SolÃamos comer juntos cada dÃa y ahora trabaja de camarero en el hostel.
- La neurótica: Tampoco podÃa fallar la neurótica de turno. Si no hay agua caliente, se vuelve loca. Si alguien enciende la luz cuando se está echando la siesta, se vuelve loca. Nadie le hace ningún caso, pero la mujercita está de atar.
Todo esto aliñado con personajes aleatorios que aparecen y desaparecen. Ante todo esto me pregunto… ¿soy ajeno a esta lista? ¿yo también merecerÃa ser incluÃdo si el redactor de este post fuera un observador externo? Vamos a intentarlo:
- El español: Siempre llega el último a acostarse. Procura despertar al lÃder de la habitación, Fernando, solamente por el puro placer de verle renegar. Intenta cada mañana despertarse para el desayuno pero solamente lo consigue un dÃa de cada cinco. Ronca como un oso. Intenta ser el sociable de la habitación conversando con todos, aunque a duras penas lo consigue.
No sé, quizás sea yo más normal que ellos, o quizá no. Después de todo ¿que es ser normal? Creo que si nos pusieran cámaras tendrÃamos más audiencia que el Gran Hermano.
En fin, que ya lo sabeis, para dormir barato en la mejor compañÃa, Che Lagarto Buenos Aires, habitación 304, la Grande.




















