Cuando la compañía es lo que importa (I)

Los últimos días en México han sido como soñar despierto, cinco lugares mágicos con compañeros de excepción.

Empecemos por la Paz, casi en el extremo sur de la Baja California, es un lugar de gran riqueza marina y uno de los sitios preferidos por Jacques Cousteau para sus inmersiones, un pueblo tranquilo. En la estación de buses nos recogió Marcela, nuestra Couchsurfer, Bióloga marina, apasionada por las medusas que persigue y estudia con devoción.

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Marcela en segundo plano, disfrutando de un frappé y del aire condicionado del local, una salvación en el salvaje calor de La Paz

Marcela nos regaló la primera aproximación a la ciudad, a las ballenas (las que no van por el agua sino que se sirven frías encima de la mesa) y un memorable viaje en lo alto de una grúa que los seguidores de nuestro Facebook ya conocerán.

Nos trasladamos entonces a casa de Nicolás, un chico encantador, otro Bíologo Marino, amante de los perros y una gran persona. Con él disfrutamos de varios desayunos caseros pantagruelicos, de un gazpacho, ceviche y sushi para perder la cabeza, de muchas cervezas, de playas paradisíacas, de sus perros, de una noche bajo las estrellas y un amanecer para perder el sentido en casa de su prima Lilia. En el Sargento, Lilia cuida del casoplón de unos gringos frente al mar, en nuestra playa privada, descubrimos el Paddle surf, el disc-golf y tomamos un vino que después de más de un mes sin probarlo nos supo a gloria!

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La noche en el Sargento dormí con esta manta.

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Nicolás y Pelón, una historia de amor!

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La terraza frente al mar

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En La Paz también cruzamos nuestros caminos con Nezahualpilli, Neza para los amigos, adivinen… otro Biólogo Marino! Neza fue el mejor de los guías, con él y con Rubén visitamos la Isla San José, un santuario para la vida marina…

Neza es un verdadero apasionado de la vida marina en general y de su territorio en particular, tanto de la biodiversidad como de la industria que genera, conoce de cerca los pescadores y sus preocupaciones, se ocupa de cuidar el entorno, le pese a quién le pese, nos explicó mil detalles y anécdotas y contestó con paciencia a nuestras constantes preguntas.

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Nezahualpilli y Rubén con uno de los Willys

Por desgracia no era época de tiburones ballena o de ballenas así que nos tuvimos que “conformar” con nadar con varios leones marinos, disfrutar de bellos corales, ver manta rayas saltando a nuestro lado, a tímidas tortugas asomando la cabeza, ver a pájaros “tijereta” pescando sin siquiera zambullirse en el mar, efectuando un rápido e impresionante cambio de trayectoria después de un vuelo en picado y acabar el día rodeados por un banco de delfines brincando y jugando con nuestro bote.

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Actividad frenética entre los leones.

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Fue un día completo, que no olvidaremos, también Rubén obtuvo recompensa pescando a pulmón (tremenda capacidad, aún me pregunto si tiene branquias) dos buenos ejemplares, pero reconozco que desde que supe que había tiburones ballena en La Paz, se realimentó mi sueño de verlos de cerca un día. Neza notó mi desazón y dejó una puerta abierta a la esperanza… “Mañana hablo con un pescador de la zona, si me dice que ha visto, nos acercamos”.

Por la noche ya me dijo que sí, que habían avistado en un pueblo cercano, así que temprano en la mañana nos pasó a buscar, esta vez, nos acompañaba también Nicolás. Aún medio dormidos nos subimos al coche, al ritmo de música house, Neza, licenciado hace años, no dejaba de contar batallitas y preguntar a Nicolás, el recién licenciado, sobre profesores y estudiantes, se veía que Neza conoce el mundillo…

Llegamos a la morada del pescador y le ayudamos a limpiar su barca mientras este limpiaba la pesca del día, solo eran las 9 de la mañana y él ya había salido, tendido las redes, recogido las mismas y vuelto a su casa. Nos dijo que esa mañana no había visto al enorme devorador de plancton así que nos subió a su barca y fuimos a su encuentro. Reconozco que miraba impaciente al horizonte y a medida que pasaba el tiempo lanzaba miradas al viejo pescador que escrutaba impasible la superficie del mar. No es por aumentar la tensión pero os prometo que iba perdiendo la esperanza y ya pensaba que no podría ver cumplido mi sueño cuando señaló al frente con el dedo y dijo simplemente, “Ahí está”. Lo teníamos prácticamente delante y ninguno de nosotros, ni siquiera Neza, lo había visto. Y a partir de allí poco os puedo contar en palabras, desde que nadé con tortugas hace 8 años quería, algún día, nadar cerca de uno de estos animales. Álvaro y yo los tuvimos a escasos dos metros, los acompañamos durante unos minutos sin estorbarlos intentando aletear fuerte ya que con un imperceptible movimiento de su aleta caudal el tiburón avanzaba muchos metros. Fue un momento de elevación y me siento un privilegiado por haberlo podido vivir.

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Neza al lado del tiburón, no teníamos cámara subacuática, eso queda en nuestra retina.

Finalmente Nicolás y Lili nos llevaron a la playa de la Balandra dónde conocimos a Esther otra couchsurfer y a un grupo de amigos suyos, todos capoeiristas! Imaginaréis mi alegría, cervezas, agua a 30 grados, playa de blanca arena, no podía pedir más.

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Los Willyes con el hongo balandra al fondo!

La conexión fue inmediata, cosa de cultura general, y en seguida organizamos una cena improvisada en casa de Esther, cocinamos una tortilla que no pasará a la historia y que ellos devoraron con pasión y luego el instructor Danzante y el resto del grupo nos brindaron una rueda de Angola aunque ellos practican Regional… Mais Capoeira é uma só!

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Los capoeiristas en remojo

Con este panorama se nos hizo difícil dejar La Paz, pero en DF esperaban mis tíos y mis primos, que no veía hacía varios años, así que con un tremendo apretón en el corazón nos despedimos de Nicolás, Pelón y Phyta Aurelia y nos fuimos al aeropuerto dirección al DF.

Del color turquesa del mar de Cortés al monstruo de 23 millones de habitantes solo hubo un suspiro, lo sobrevolamos con la boca abierta y a los pocos minutos me fundía en un abrazo con mis tíos queridos.

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La isla Aceralvo

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DF

De nuestras aventuras allí y de las nuevas compañías os hablaré en el siguiente post!

Un comentario en “Cuando la compañía es lo que importa (I)”

  1. Prazerão conhecer voces mane!! Disfrute da sua viagem, comlartilhe seu conhecimento e viva feliz. Aqui nos vamos sempre pensar bonito de voces.. un abrazote a pulsoo!!

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