Conexión polémica

Algo que no sabréis, (porque no lo suelo comentar) es que hace 8 años hice otra vuelta al mundo. Muchas cosas han cambiado desde entonces, a parte de no sentirme más joven, la gran diferencia entre uno y otro viaje son: “los móviles”.

Queridos u odiados, pero ya imprescindibles en las vidas de la inmensa mayoría de los ciudadanos del primer mundo, nos otorgan la mayor capacidad de comunicación que hemos tenido nunca, al mismo tiempo que nos aíslan del entorno y de los que tenemos más cerca. Pero tranquilos no es mi intención tirar solo de tópicos sino explicar los pros y contras específicos del viaje.

Se que hace 8 años no vivíamos en la edad de piedra, ni emulamos a Nicholas Bouvier y Thierry Vernet que en los años 50 cruzaron desde Yugoslavia hasta Afganistán en un 2CV (recomiendo encarecidamente este libro ya que es mi favorito: “l’Usage du monde”), ni siquiera fue un viaje a lo hippies de los años setenta, pero el “Wifi” y el “Whatsapp” no existían… loquísimo verdad?

Recuerdo que cada 4 o 5 días acordábamos buscar un café internet, (saturadísimos en la época) y dedicar unas 3 o 4h a revisar mails, hacer algún Skype, leer la prensa o ver vídeos de gatitos en un incipiente Facebook (uno de los primeros Willies ni siquiera tenía Facebook!).

El cambio, con el “wifi”, ha sido mayúsculo, hasta en los lugares más remotos, ahora, hay “wifi”, y al llegar a cualquier hostal lo primero que hacemos es registrarnos y pedir la clave del mismo. Después de algunas horas de viaje, (no siempre desconectados ya que ahora también puede haber “wifi” en los autobuses, trenes o en una furgoneta de pasajeros de Colombia!), dejamos las mochilas y revisamos las últimas notificaciones.

(Y por cierto, no hablo de la opción, que existe, de comprar una tarjeta local con megas y entonces estar conectado las 24h.)

Se acabó esperar que se libere el ordenador que solía estar en la entrada del “hostel”. ¿Se acabó también el charlar con los demás huéspedes durante la espera sobre dónde han estado, a dónde van y de dónde vienen? En la sala común los ojos miran fijamente una pantalla, los dedos teclean veloces.

Sin comentarios, no en la foto, entre nosotros.

Con “Whatsapp”, se acabó dejar pasar varios días sin tener ni dar noticias a familia o amigos y sino atención a las consecuencias! Después de pasar 4 días en el Cuyabeno, en el Amazonas, (allí solo tenían Internet para emergencias pero incluso allí tenían!) sin postear ni escribir, encendí el teléfono y tenía dos mensajes de amigos preocupados, aún no habían llamado a los grupos de rescate, pero calculo que 48h más hubieran sido críticas.

“Google maps” se ha convertido en nuestro guía, se acabó la confusión y el perderse. ¿Se acabó también el preguntar e interaccionar con los locales?

A veces, llegas a ciudades en que la época hace que todo esté lleno, hace 8 años en Brasil y por carnavales, acabamos alquilando la casa de una chica que pasaba por allí, nos vio con cara de circunstancias después de haber buscado durante horas dónde caer muertos y nos ofreció su casa por un módico precio mientras ella se instalaba en casa de un amigo, acabó siendo una gran experiencia.

A veces llegas a inhóspitas ciudades entrada la madrugada, no apetece ponerse a buscar hotel, y menos en las inmediaciones de una poco recomendable estación de autobuses, en estos casos “Booking” nos evita el mal trago. ¿Se acabó el vivir la aventura (buena o mala) que hubiese comportado tener que sacarse las castañas del fuego?

Con “Uber” o con “Lyft”, al llegar a la estación de autobuses, podemos ir al hotel contratado en “Booking” sin siquiera esperar que aparezca un taxi o tener que discutir la tarifa con el conductor (que a menudo no dispone de taxímetro o no le da la gana usarlo), y siendo 3 personas, a veces los viajes salen igual de baratos que con buses locales, se acabó el esperar abarrotados buses bajo un sol de justicia. ¿Se acabó también el poder tomar ese bus local y tal vez conocer a «la chica del bus», se acabó el planear y estar condicionado con los horarios, se acabó parte de la magia del viaje?

A veces quieres una casa para ti, porqué has encontrado a otro grupo de viajeros y quieres celebrar el fin de año o una fecha especial con ellos,“Airbnb” te ofrece una solución.

Ojeamos “Trip Advisor” o mucho mejor, contratamos una guía exclusiva en “Tripuniq” para saber cuales son los lugares más interesantes de cada ciudad, para saber en qué restaurantes se puede comer bonito y barato. ¿Se acabó el dejarse guiar por el instinto, se acabó el darse la libertad de equivocarse?

Leemos la prensa a través de las aplicaciones de nuestro móvil. Como si estuvieras en el sofá de tu casa sigues como van las elecciones de EEUU al minuto. ¿Se acabó el enterarse al cabo de dos días del último resultado del Barca?

Aprendemos idiomas en nuestros ratos muertos con “Duolingo”. Ahora incluso puedes usar una app para reconocer los caracteres japoneses y traducirlos. ¿Se acabó el intentar descifrar qué dice una carta en Chino o Japonés, se acabó entrar en la cocina señalando los ingredientes o pidiendo el plato que tiene el vecino de la mesa de al lado?

Escuchamos nuestros programas de radio favoritos cuando estamos un poco nostálgicos, a través del “Podcast” con nuestros auriculares. ¿Se acabó escuchar la radio juntos en el coche, o aguantar el karaoke a todo volumen en un bus de Filipinas o el reggeaton de cualquier bus en sur américa?

Controlamos nuestro balance bancario a través de la app del banco, la última extracción o pago con tarjeta mientras recibimos un mensaje en nuestro teléfono. ¿Se acabaron las sorpresas al cabo de una semana (o un mes) al ver el extracto?

Usamos la magnífica app de “Settle Up” para apuntar cada gasto que realizamos y controlar qué deudas tenemos entre nosotros. ¿Se acabó el vivir pendientes de rellenar «el bote», ese monedero sin fondo, sin saber muy bien lo que te estás gastando?

Obviamente actualizamos nuestro estado y curioseamos qué hacéis en “Facebook”. ¿Se acabó el vivir más el aquí que el allí?

Cualquiera de estas afirmaciones no es siempre cierta, por eso las interrogaciones. Hemos buscado alojamiento decenas de veces a la vieja usanza, preguntando puerta a puerta. Hemos tomado buses ruinosos, abarrotados, viajado de pie durante horas. Hemos consultado viajeros y locales sobre dónde ir o si vamos por buen camino. Hemos comido en los primeros puestos callejeros que hemos encontrado. Sigo tratando de aprender a contar en Japonés o Filipino, como se dice «hola, adiós o gracias…» preguntando a los oriundos…

Lo que es innegable es que hay días que entre tanta App y tanta red social, me pregunto si el viaje no es otra cosa, estamos en lo de siempre, no hay porqué dejar de usar herramientas que son prácticas, ¿pero hasta qué punto es lógico no dirigirse la palabra en el desayuno o la cena porqué cada uno lee lo que han escrito en “Facebook”, “Twitter”, “Instagram” o las noticias? ¿Es el mismo caso si en lugar del móvil lo que ojea el otro es un periódico de papel o un libro?

Cada uno necesita sus momentos para sí, el que lee un libro (ahora ya, un libro electrónico) se aísla igual que el que lee un artículo en su pantalla o consulta el último mensaje en “Tinder”, pero hay días que me pregunto si hemos viajado juntos o con los que hemos dejado en otro lugar, si estamos aquí o allá.

¿Cuál es el límite?

Supongo que ya lo hemos superado en la rutina diaria. Veo que se repite lo mismo en muchos países, más o menos desarrollados, llegando a su punto álgido en el metro de Tokio, ni un cruce de miradas, todos fijando el móvil, pero podríamos estar hablando del metro de Barcelona o el de Buenos Aires y en el viaje, comparado al de 8 años atrás me parece que el viaje con el móvil es viajar sin moverse tanto.

El “wifi” permite inmediatez y las “apps” ayudan en la organización y la comunicación con los que dejamos lejos, pero se pierde comunicación inmediata con los que te rodean, (eso no es nuevo) y aunque igual te evita algunas complicaciones, tal vez te evite vivir aventuras increíbles que luego sean lo que más recuerdes, opino, al fin, que se pierde gran parte de la Magia y sin duda del Misterio que el viaje conlleva.

Y ustedes: ¿Qué opinan?

10 opiniones en “Conexión polémica”

  1. Molt bona entrada. La evolució implica canvi, tot i que la paraula evolució sembla positiva i no tot canvi es positiu. Per mi un plaer poder seguir-te i parlar amb tu quan vulgui gràcies al wifi. Una abraçada a tots els willies

    1. Que em puguis anar informant dels cotis de la oficina i de la teva tribunera opinió del darrer matx del Barça sí que és un plaer!

  2. Gosto de. Viajar de avião porque ali estou verdadeiramente desconectada. Logo mais não será mais assim, será comum internet em todos os vôos comerciais.
    Espero que, ainda assim, saibamos manter a magia de nos conectar verdadeiramente consigo e com os outros.
    Continue aproveitando essa viagem incrível! Besos

  3. Esperaba con ansia este post y no me ha defraudado. Excelente la aportación y la reflexión.

    A mi lo que más pena me da de la irrupción de móvil + viaje es el ambiente en los hostales. Antes al caer el sol poco más que socializar con tus iguales te quedaba en esos hostales de medio mundo, hoy la imagen que pones para ilustrar el post es muy indicativa y nada exagerada.

    Yo viajé largo en 2010, todavía sin Smartphone, y después he vuelto a viajar, no largo pero sí lejos y me atrevo a decir que el cambio ha sido a mucho peor. Pierdes socialización, pierdes aventura e improvisación. Ganas otras cosas, cierto, pero tu frase epílogo lo resume perfecto: “el viaje con el móvil es viajar sin moverse tanto.”

    Veremos si en mi siguiente viaje me atrevo a dejar la pantalla en casa. Gracias por vuestros posts… pero postead más!!

    1. Lo de dejar el mòvil en casa lo veo todo un desafío, lo que sí me gustaría hacer, personalmente (y no he hecho) es dejar el mòvil apagado unos días de vez en cuando. Está claro que una cosa es en casa dónde uno quiere vivir conectado pero si uno viaja es para conectar con el mundo que le rodea no con el que dejó atrás momentáneamente. Insisto que en todo el viaje no he sido capaz de apagarlo… Lo miro menos pero no lo apago.

  4. Salioooooooooo del armariooooooooooooooooooo !!!

    Post de denuncia que durará sólo unas horas hasta que Google lo borre.

    Foto devastadora, poca mujer y ninguna interactuando con el protagonista. ESTE SI QUE ES EL GRAN CAMBIO.

    Conocidisima es mi opinión expuesta en el último MWC de 2016 en el workshop “Travelers and Fuckers: a deep reflexion” y que dió lugar auténticas polémicas hamas vistas en el congreso.

    El reposo de guerrero: es decir dejar el telefono en momentos de convivencia social. Pactar unas normas. Abogo para que el equipo realice una prueba de una semana, y luego con alcohol en la vena, se evaluen resultados. Ofrezco además un KPI infalible diseñado para valorar tal experimento: +1 a cada set abierto con desconocido, +2 si se trata de hembra, +1 si está pinchable, +10 si a raíz del encuentro se produce fornicio.

    Espero ansioso su feedback.

  5. Gran Post!! Tot i ser d’una llargada molt Ruscalleda jejeje
    Me encanta el experimento de Zuckenberg.
    Aunque yo os propongo uno que saque conclusiones mas reales: 2 semanas sin movil ni ordenador. En Sri Lanka por ejemplo. Será como el tabaco, los primeros días duros pero a lo mejor la ultima semana ya le habéis pillado el gustillo 😘😘

    1. Algún día les coses no es mediran en metres o en camps de futbol, sino en Ruscalledes, temps al temps.
      No crec que fem una prova de no ús estricte del mòbil ja que com he dit és una eina i s’ha de saber utilitzar, sí que intento reduir-ne l’ús.
      Si esteu molt engrescats però, proposo fer-ho a Iran quan vingui el Kim, a veure si és tant valent!

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