Mi Casio rojo

Es un Casio rojo, modelo DQ-541.

Tiene un sonido monótono, molesto (casi irritante), cuatro ‘bips’ que se repiten martilleantes en menos de un segundo, te dejan un par de segundos de paz, y luego se repiten, otra vez; indefinidamente, hasta que pulsas el botón de apagado completo (o pulsas SNOOZE y prolongas el sueño 8 minutos más, como en una huida hacia adelante). Siempre me había costado entender a la gente usaba el botón de SNOOZE, ese autoengaño que no lleva a nada… ahora lo hago constantemente, casi todas las mañanas, eso será la madurez supongo…

Recuerdo que mi padre me trajo el reloj hace unos 25 años de uno de sus viajes a Canarias (siempre traen grandes cosas a mi vida esas islas). Mi hermano Noni tenía uno negro que yo envidiaba un poco, y tener mi reloj propio fue como una muestra de que empezaba a hacerme mayor.

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En todos esos años no ha dejado de cumplir su tarea ni una sola vez, y creo que sólo he tenido que cambiarle una vez las pilas. Imagino que los ingenieros japoneses que lo diseñaron en esa época no tenían ni idea o no les interesaba lo más mínimo qué era aquello de la obsolescencia programada…

Me despertó para ir al colegio, cuando empecé el instituto, mientras estudiaba la carrera en Córdoba y empecé a viajar por Andalucía en mis primeros trabajos. Vino conmigo a Madrid (despertándome no sólo a mí durante un tiempo). En esa época estuve a punto de sustituirlo por el sonido más moderno de un móvil, o incluso por alguna canción, pero luego volví a sacarlo del cajón y a usarlo de nuevo. Necesitaba esos cuatro ‘bips’ para despertarme.

Luego me siguió a Bruselas y me fue despertando durante dos años geniales por Bélgica. Desde hace 3 años y medio suena infatigable a eso de las 7.45 de lunes a viernes en un piso maravilloso en el barrio de Poble Sec de Barcelona, pero en breve podrá por fin tener las vacaciones que merece.

El próximo viernes a las 7.45, cuando vuelva a oír sus 4 bips martilleantes (y quizás pulse una o dos veces el botón de SNOOZE), lo apagaré con mucho cuidado, quitaré las dos pilas de su interior, y lo meteré en una de las cajas de mudanza que tendré preparadas. Y podrá descansar, durante un año.

Dentro de dos semanas me voy durante un año a dar la vuelta al mundo y no voy a necesitar mi Casio rojo.