Torres del Paine, Glaciar Grey

Al bajar del ferry uno realiza que acaba de poner los pies en un lugar inhóspito pero de una belleza excepcional… hemos atravesado sus tierras durante 4 días pero solo ahora nuestros pies besan la pampa… hemos llegado a la Patagonia y nadie dijo que fuera fácil vivir aquí.

El viento barre las calles de Puerto Natales y una luz crepuscular nos anuncia que hemos descendido a latitudes en que pocos hombres y mujeres se aventuraban hace unos años. Después de 4 días en el mar la tierra no nos parece un lugar estable ni seguro, y menos estas inmensas extensiones de hierbas y lomas, de belleza extraña.
Dedicamos un día a hacer la colada y a reposar el cuerpo después de los excesos Navimagueros, hacemos la compra para afrontar los 4 días de excursión que nos esperan en el Parque Nacional Torres del Paine, según reza nuestra guía el Parque Nacional más bello de Sur América.
A las 6h00 toca diana, el bus sale a las 7h30 de Puerto Natales y nos deja en el puerto cerca del lago Pehoé, poco antes de las 11h00.
Tenemos suerte, el día es espectacular y ya de lejos, en el bus, le pedimos al conductor que pare para que podamos retratar la silueta que se recorta a lo lejos, la silueta de Las Torres y Los Cuernos, una cordillera mucho más joven que su hermana mayor, la Andina. Esta silueta nos acompañará, presente o entre brumas durante 4 días a partir de ahora y no estamos seguros de poder volver a verla con esta claridad, aquí el clima es un misterio.

 Desde el Catamaran podemos ver Los Cuernos!

El recorrido más habitual en el Parque Nacional es conocido como el de la W, en efecto el “trekking” pasa por varios lugares y el trazado del camino a vista de pájaro se asemeja a una gran W.
El primer paso será tomar un Catamarán que a las 12h00 cruza el Lago Pehoé, tras Los Cuernos y al doblar un ángulo del lago aparecen Las Torres y su visión contrastando con el cielo azul y el lago turquesa nos hace perder el habla, como las olas que el viento huracanado levanta en el lago tambalean el barco y nos hacen perder el equilibrio. Justo antes de saltar al Catamaran nos acercamos a una cascada enorme que una vez más nos demuestra la tremenda fuerza que tiene el agua.

Una furia!

Una vez quemada la Visa para pagar el alojamiento más caro de todo el viaje nos dispusimos a andar hasta el Glaciar Grey, el primer tramo de la W.

Al fondo siempre la imponente silueta

El viento del norte nos pega de frente mientras recorremos la hora y media que nos separa del mirador (al salir más tarde de la una del mediodía no nos alcanza para llegar a la base del glaciar) en el lago que bordeamos descubrimos algunos Icebergs que sacan a flote su punta azulada.

Algunos bloques de hielo desprendidos del glaciar

En una parte elevada del camino, dónde el viento abofeteaba de tal manera que costaba mantenerse en pie pudimos ver la lengua bífida del glaciar, cortada por una isla y detrás km y km de hielo irregular, creo que nunca olvidaré la visión de la inmensidad de hielo que al final del lago se extendía llenando el valle.

 

El hielo se funde con el cielo gris

Protegidos por un árbol comimos nuestros bocadillos y después de hacer medio millón de fotos con la cámara y con el corazón regresamos empujados por el viento hacia el hostal.

El paso del tiempo curva los árboles

 

Al fondo las dos lenguas del glaciar

(no os pongo muchas fotos del glaciar que nos queda por enseñaros el Perito Moreno hielo para aburrir y para abastecer los bares de la costa brava durante 2000 veranos…)

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