¿Por donde pasa el tren?

 

Por la vía, que decía yo de pequeño. Pues después de 21 horas de trayecto para ir de Shanghai a Guilin, he tenido miles de oportunidades de comprobarlo. Y si le sumas que la mujer de nuestro vagón no le gustan los guiris mas (momento cumbre de la noche cuando la mujer me quería acostar, quería tirarme la cerveza a la basura y mandarme a la cama, y sin besito de buenas noches, claro).

 

 

Hemos dejado Shanghai y la maravillosa compañía de Xavi, un amigo de Charly que lleva un par de años en China. Gracias a el, Shanghai, una ciudad que aparentemente no tiene mucha cosa que ofrecer más allá de miles de rascacielos, nos ha parecido genial. Xavi nos he enseñado la vida que hay tras estos rascacielos, las calles donde va la gente a comer, y nos ha enseñado también a ir a un típico restaurante chino y comer lo que comen ellos. Ni decir que no hay comparación en los precios. Comer mucho y rico en uno de estos sitios, cuatro personas, mas cervezas, pues unos 55 yuanes, al cambio, unos 5 euros. Tremendo.

 

Y nada, ahora escribo desde el albergue de Yanshuo. Esta población, muy bonita (o eso dicen, ya que al llegar la niebla lo cubría todo) está en medio de los montes tipo “Bola de dragón”, sí, esos que son redondos con las nubes alrededor. Es un tipo de paisaje que nunca había visto. La pena es que desde hace unas horas que llueve a cántaros. Nos hemos paseado un poco y esperemos que el tiempo mejore para poder ir de paseo mañana.

Tsatsie !!!