Loop Salta-Cafayate-Cachi-Salta y Humahuaca

En el noroeste Argentino está la bonita ciudad de Salta, Salta la Linda como la llaman, aunque la verdad la recorrimos poco porque lo que hicimos fue alquilar un Opel Corsa “de los grandes” (según palabras de Kim) y embutirnos a 6 para dar una vuelta muy interesante (a 6 sí… la pela és la pela y dos coches habrían doblado el presupuesto). Y éramos 6 porque de nuevo (por cuarta vez en esta vuelta al mundo) nos cruzamos con Mette una Danesa nacionalizada Británica y con su amiga Louise que se unieron a la vuelta!

De Salta fuimos a Cafayate y paseamos por la Quebrada del Cafayate por la que íbamos avanzando y parando a medida que descubríamos las curiosidades geológicas del lugar.
Primero uno se topa con “La garganta del Diablo” una gran falla excavada en la roca por el agua con la ayuda de los años. De lejos y con un poco de imaginación es verdad que uno puede llegar a ver el gaznate de Satanás y a la que te adentras por el camino caprichoso trazado por el agua parece que se te caigan las paredes encima, pierdes un poco la perspectiva y no sabes a dónde mirar.

 

 
Posando en la base de la garganta

 

La siguiente estación fue “el Anfiteatro” un corto cañón que recuerda al desfiladero de Petra conduce a una enorme apertura en forma semicircular que en efecto se asemeja a un anfiteatro pero de paredes colosales!

 

 
El desfiladero…

  

 
Kim y Cez diminutos…
 

Hacia el final del recorrido una de las formaciones rocosas se denomina el Castillo… os dejo que imaginéis las torres y las almenaras como si de Minas Tirith se tratara.

 

 
 El Castillo…

Pero de hecho lo espectacular en sí era la quebrada y disfrutar de sus imágenes. Kim condució con maestría al ser el único que conserva el carnet después de las visitas de los amantes de lo ajeno y entre paradas, fotos, cabezaditas y alguna que otra empanada en el medio de la nada llegamos a Cafayate.

 
Uno de los muchos paisajes de postal

 

 
Waira (viento en Quechua) el perro punk solo con cresta (a la derecha en la foto)

 

Cafayate es un pueblo tranquilo, con su Iglesia de estilo colonial, con sus parrilladas a 15 pesos (cantidades de carne descomunales con una jarra de vino de la casa por 3 Euros por cabeza!).

Al día siguiente la vuelta se hizo por los valles Cachalquíes:

 

 
Un lugar tranquilo para pasar las vacaciones…
 
 
 
Kim y los desolados parajes…

 
De camino a Cachi cruzamos la quebrada de las agujas, una especie de valle lunar con miles de rocas que salen disparadas cuál cohetes del suelo…

 
 
Los 6 posando con las agujas de fondo.
 
 
 
Como buenos colonos evangelizamos hasta en el desierto…

 
Después de visitar la pequeña población de Cachi dónde retomamos fuerzas y nos resguardamos del sofocante calor con una buena comida, cruzamos el valle de los cardones, una planície a más de 3000 m de altura con miles de cactus que forman un paisaje surrealista, aquí cada uno bajó del coche y se fué por su lado ensimismado…

 
 
 
La Iglesia de Cachi de estilo Cuzqueño
 
 
Van dos globos por el desierto y uno le dice al otro: -¡Cuidado con el Cactus! y el otro -¿Cuál Cactussssssssss? (jejeje)
 
 
 
Hay que andarse con cuidadiiiiiiiiiinnnnnnnnnnn!

 
El último tramo  es ya de bajada otra vez por la denominada cuesta del obispo, tuve que hacerla (al final cambiamos de conductor a ver quién nos para en medio de estos pagos…) sin apretar una sola vez el accelerador porque estábamos sin gasolina y no disfrutamos como se merece de sus paisajes para no ir parando y arrancando cada vez…

 
 
¿Precioso no es cierto?
 
 

De vuelta a Salta pasamos una noche tranquilos en el hostal y al día siguiente pusimos rumbo a Jujuy, cerca de Jujuy (no confundir con Yuhuuuuy señora Puigmal) visitamos la quebrada de Humahuaca o lo que también se conoce cómo el valle de los 7 colores, la verdad es que no se si en las postales hay fotoshop pero aunque es bastante espectacular no nos resultó tan increïble cómo parecía en dichas postales.
 

 
 
Azul, morado, rojo, rosa, verde… quién da más?
 
 
Cuidadinnnnnnnnnnnn (2ª parte…)
 

 
Nuestra última noche en Argentina fue en Tilcara y desde el hostal escuchamos un concierto, nos acercamos y sin saber muy bién cómo el amo del hostal, que también golfeaba en el bar nos convenció para que nosotros también formáramos parte del espéctaculo… ¿Nuestro repertorio?: Una de Sabina, una de Bob y una de Agua Bendita… triunfamos!

 
 

   

 
Con micro y todo!