La fuerza del agua

En Argentina el agua nos ha hecho dos demostraciones de lo poderosa que puede llegar a ser. Me refiero al Perito Moreno y a las Cataratas de Iguazú. En los dos casos te levantas por la mañana consciente de que vas a ver algo grande. Pero tras casi 9 meses de vuelta al mundo (ya se acaba… aaaaahhh!! Terroooor!!) uno se vuelve cada vez más exigente y a veces temes llevarte alguna decepción. Lo que pasa es que el mundo tiene la capacidad de sorprendernos, maravillarnos cada día que pasa y superar con creces nuestras espectativas.

 

 
Llegando al imponente glaciar 

 

El Perito Moreno tiene dos caras. De lejos, el glaciar parece una llanura blanca e infinita (¡Es más grande que Buenos Aires!) que transmite tranquilidad.

 

 

 
Este azul… 

 

En cambio esta tranquilidad contrasta con la agitación que se nota de cerca. El Perito está vivo, en constante movimiento y es un auténtico espectáculo tanto visual como sonoro ver como se desprenden partes de sus paredes. Sorprende el estruendo que se genera tras la caída de un trocito de nada que no parece mayor que una bolita de nieve… Parece que truene. Al final hacía tiempo que Kim veía como se estava agrietando una parte, tuvimos paciencia y la guinda del pastel fue el concierto y la ola que provocó el derrumbe de un bloque enorme de la pared.

 

 

 
La grieta, toma 1
 
 
 
Derrumbe, toma 2
 
 
El Boquete, toma 3 

 

Y que decur de Iguazú… La piel de gallina…

 

 

 
Lado brasileño desde la pasarela 
 
 
 
El agua descargando su rabia 

 

De hecho no teníamos que pasar por ahí ( nos desviaba mucho) pero la insistencia de los argentinos y de Cez (y después dice que no le hacemos caso 😉 ) nos convencieron. Vimos las Cataratas en 2 días. El primer día fuimos al lado brasileño y te quedas con una perspectiva global del conjunto de las cascadas. Luego con una pasarela llegas abajo de la caída de una de ellas.

 

 

 
La bandera, de lo poco que no le robaron a Guillem. Y el Quijote?
 
 
 
El agua produciendo un Caos de ruido, remolinos y vapor
 
 
 
En cinco minutos acabas empapado 

 

Ese día por la noche conocimos a unas chicas madrileñas y estuvimos tocando la guitarra hasta tarde. Al día siguiente visitamos todos juntos ellado argentino.

 

 

 
La noche había sido dura. 

 

 

 

 
El equipo en Garganta del Diablo 

 

A todos se nos quedó una cara de “NO ME CREO LO QUE ESTÁN VIENDO MIS OJOS” al llegar al mirador de la espectacular Garganta del Diablo.

 

 

 
Estaba lleno de pájaros suicidas que salían y entraban de la tormenta de vapor.
  

 

¡Qué perspectiva! Estábamos rodeados de saltos de agua altíssimos y con una cantidad exagerada de agua. Bueno, y el resto del paseo también nos dejó algunas imágenes preciosas.

 

 

 
¡Caiendo como gotas! ¡Buen aterrizaje!
 
 
 
Un día para recordar 

 

Ah! Además de regalo Iguazú te obsequia con un par de cosas que si más no nosotros no esperábamos encontrarnos: Un festival de arcos iris en cada cascada y mucha fauna!

 

 

 
Dónde estará el Duende?
 
 
Se le multiplica el trabajo
 
 
 
En Iguazú se debe agotar…
 
 
 
Estaba lleno de mariposas preciosas,
 
 
 
 lagartos bastante grandes
 
 
 
y Koaris, unos bichos muy divertidos.