Resaca

No es que me haya bebido litros de alcohol, sino que después de un mes en casa, por primera vez desde que llegué, tengo resaca del viaje.

Supongo que cuando llegas, con las emociones de la vuelta, de ver a todo el mundo, que te vean, echar de menos todo y volverse a poner las pilas, uno no se da cuenta del cambio. Por eso, pasada esta euforia transitoria, cuando todo vuelve a la normalidad, los amigos curran, en Barcelona llueve y la vida te hace de las suyas, pues empiezas a echar más de menos el viaje.

Y eso lo que me pasa ahora a mi. Estos días me acuerdo aún más del viaje, de los momentos y de todo lo que vimos. Me consuelo hablando con los dos Willys y ordenando las fotos, pero no es lo mismo. Os lo podéis imaginar.

Una de nuestras más fieles lectoras, dijo que esta seria su venganza. La vuelta. Y si bien no me puedo quejar de nada y que me “quiten lo bailado”, ahora veo que tenía razón…

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