Lugar Mágico: Península Valdés

Hay sitios en esta vuelta al mundo que marcan un antes y un después y si hablamos de naturaleza sin duda Península Valdés es uno de estos sitios.
Si os queréis sentir como en un reportaje de National Geographic veniros a este saliente de la costa este y acercaros hasta Punta Tombo como hicimos nosotros.

Desde Puerto Madryn, alquilamos un coche y cubrimos los 200 km que llevan a Punta Tombo, allí hay una pingüinera con unos 350000 Pingüinos… nada… minucias… Son 175000 parejas de Pingüinos Magallánicos que han decidido que les gusta el lugar y vuelven cada año a criar.

Así que una vez pagas la entrada caminas por un sendero marcado solo por unas piedras blancas y de pronto te empiezas a cruzar con pingüinos… hay que ir con cuidado o te llevas a uno por delante… que? Os pensáis que exagero… pues mirad mirad…

 

Pingüineando… Meeeeeec meeeeeeeec!

 

Así que a cada metro debajo de unos matorrales te encuentras con los nidos de estos simpáticos animales dónde ahora la hembra ahora el macho se turnan para guardar los huevos (en general dos por pareja) o el polluelo. Y es que además llegamos al lugar justo cuándo les toca a los pequeñines salir a ver el mundo y pudimos ver a dos enanos dormitando bajo las enormes patas de sus progenitores.

 

Luego de caminar un rato te acercas a la playa y disfrutas del espectáculo, el componente de la pareja pingüinil que no incuba se va en busca de comida y después de unas horas en el agua descansa un rato en la orilla antes de llegar al nicho familiar (creo que es algo así como que se juntan para tomar una cerveza con los amig@s antes de volver a casa con el esposo o esposa). Así que ahí los ves todos juntitos, posando mientras otros se pegan un último chapuzón.

 

Se acumulan todos en la barra y se hace complicado atender a todos

Después de conversar con algunos y interesarnos por sus largos viajes y ellos por los nuestros volvimos satisfechos hacia Puerto Madryn y de allí directos a Puerto Pirámide el único pueblo que hay en la reserva natural de Península Valdés.

 

Kim quería saber porque los Pingüinos NovaZelandeses son tan tímidos…

 

 

En Puerto Madryn el “show” lo ponen las Ballenas, y los habitantes viven al ritmo de sus migraciones. Nos alojamos en el hostel con la mujer más simpática de la tierra (a su lado Cruella de Ville sería Mary Poppins) y nos fuimos a cenar a un sitio tranquilo pero atendido, esta vez sí, por dos simpáticas señoritas al que volvimos el día siguiente.

 

El sol nos sienta bién… y la fotógrafa mejor!

 

Por la mañana nos saludó un día de cálido sol y sin viento así que pagamos uno de los botes que te llevan mar adentro y… tacháaaaaaaaaan… ballenas! Varias ballenas con sus crías rondando por la bahía nos saludaron con sus colas y sus geisers en “V” expulsando aire por sus orificios respiratorios.

 

 

Posando…

 

La sensación fue, por enésima vez, de las que quitan el hipo, nos mirábamos entre nosotros alucinados, con los ojos brillantes de emoción mientras la ballena y su ballenato pasaban rozando (literalmente) la embarcación, incluso uno de ellos era un ballenato albino (ver fotos en la web) y se acercó tanto que si hubiésemos estirado la mano lo habríamos tocado.
Fue impresionante pero poco nos pudimos imaginar lo que sucedería en la tarde… Nos fuimos de paseo en el coche alquilado por toda la península recorriendo las loberías, dónde se pueden ver Lobos de mar y elefantes marinos en la playa, a diferencia de Nueva Zelanda en que te podías acercar aquí estaba prohibido bajar a la playa y de pronto aparecieron… aunque se supone que no es época vi su amenazadora aleta a lo lejos… 4 Orcas merodeaban por la bahía y estaban hambrientas así que esperamos… esperamos… esperamos… ellas giraban, giraban… giraban… y de pronto… ZAS! (hoy estoy onomatopéyico!) Una se acerca a la costa, saca medio cuerpo fuera y de un bocado se lleva una cría despistada mar adentro.

 

 

La Orca se acaba de llevar la cría…

 

Lo más curioso es que un par de metros más arriba un par de elefantes marinos más ni se inmutaron… (se ven en la foto) yo creo que al rato se debieron girar y decir…
-oye… y Ramón? No venía detrás nuestro?
-Hombre no se… ya sabes que este siempre llega tarde… tu sigue durmiendo…
En fin que durante 15 minutos más vimos a las Orcas divertirse con el infeliz y contentos caminamos cuál Lucky Luke hacia la puesta de sol dónde por si fuera poco nos sorprendió al anochecer, una luna llena sonrosada de haber puesto punto y final a tan espléndido día!

Que día… me dieron ganas de saltaaaaaaar!

 

Qué os contaba de la luna?

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